Reden und Ansprachen

Discurso Pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Inauguración de siete obras de la salud, celebrada en el Reparto "Guiteras", la Habana del Este, el 19 de julio de 1989

Datum: 

19/07/1989

Compañeras y compañeros de Habana del Este, aunque me imagino que aquí hay algunos también de Guanabacoa y de toda la provincia; sobre todo, de toda la familia hospitalaria y de los constructores también:


Iba a decirles que ya de muchas de las cosas de las que yo podía hablar han hablado otros compañeros. El campanero segundo responsable de las microbrigadas explicó lo que han hecho y lo que están haciendo en toda la ciudad; él recordaba que por aquí precisamente, por Habana del Este, por Alamar, comenzó el movimiento de microbrigadas.

También el compañero Frank Tobey nos explicaba algunos interesantes índices sobre la salud en la capital. Sí, algunos resultados son bastante impresionantes. Dicen que este año tienen la mortalidad infantil en 10,8, frente a trece y tanto el pasado año. Se han atrevido, además, a proponerse reducir la mortalidad infantil en la capital a menos de 10%. Si lo logran será una verdadera proeza.

Habría que averiguar cuánto tiene Washington, para compararla más o menos; no creo que vaya a estar al nivel de la capital de Cuba. Es más, leemos las noticias de mucha violencia, asesinatos, droga, todo ese tipo de fenómeno allí, en la capital de Estados Unidos. Sabemos que hay, al lado de mucha gente rica, un número mucho mayor de pobres que viven en condiciones difíciles; una población negra, discriminada, con un mayor número de desempleados. Lógicamente, me imagino que allí habrá dos tasas de mortalidad: la de los blancos y la de los negros. La de los blancos, posiblemente bajita —no todos, porque allí hay blancos también pobres, que andan por las calles y piden limosna, que no tienen donde dormir y todo eso—; pero, desde luego, hay también toda una oligarquía rica que sí puede tener buenos hospitales, no mejores que estos que estamos construyendo nosotros. Pero los ricos seguramente tienen hospitales y servicios parecidos a estos; los pobres no tienen nada de eso. Como la población negra es en su inmensa mayoría pobre, pues carece de todos esos servicios.

Frank Tobey hablaba de que solo el socialismo puede hacer esto, y no creo que sea una frase propagandística, no lo creo, y se puede demostrar perfectamente por qué. Creo que estos programas que estamos inaugurando hoy lo demuestran.

El hablaba de que hemos inaugurado seis policlínicos y un hogar de ancianos. Nosotros visitamos hoy esos seis policlínicos, algunos que se terminaron recientemente, otros hace algunas semanas, y otros hace dos o tres meses; algunos, incluso, un poco más. Con estos seis alcanzamos —como él explicaba— nueve de los veinte nuevos policlínicos que integran el programa de la capital. Y aquí los compañeros microbrigadistas se comprometieron a terminar los 11 que faltan este mismo año, y creo que sí, que los terminarán; será necesario darles algún apoyo, será necesario garantizarles los materiales, y, sin duda, que a finales de año ya tendremos los 20 nuevos policlínicos.

No es que aumente el número de policlínicos, sino que, sencillamente, sustituyen en su inmensa mayoría los policlínicos que no tenían las edificaciones y los recursos adecuados para prestar estos servicios.

El decía que en total serán 78. Esto me produce un poco de confusión. Yo tenía entendido que eran 74 los policlínicos de la capital, más alguno como, por ejemplo, el de Antillana de Acero, que es un policlínico de especialidades; pero no es para la población, sino para la fábrica. Ahora me explican: 16 sustituyen y cuatro son nuevos, no se cuenta en los 78 el de Antillana de Acero, ya ahora la cuenta está clara. Entonces tendremos los 78 de la capital, con las instalaciones adecuadas. Algo tendremos que seguir haciendo en relación con los policlínicos.

En el recorrido que hicimos hoy, pudimos ver muchas cosas interesantes. Pudimos ver, en primer lugar, un personal muy consagrado a su trabajo.

Yo observo mucho a este personal que trabaja en los nuevos policlínicos: el director, el subdirector, o la directora o subdirectora, los distintos responsables, el secretario o la secretaria del núcleo, el del sindicato, el de la juventud, es decir, todos los factores del centro, y veo a mucha gente impregnada de un gran amor por lo que están haciendo; gente bien preparada, gente entusiasta, en la que se puede apreciar una gran calidad humana y una gran calidad técnica. Y así también puede decirse que esta es la característica del personal que trabaja en estos policlínicos, una actividad que despierta interés, despierta entusiasmo, despierta amor en los trabajadores.

Hemos podido apreciar, desde luego, la calidad de las construcciones, del equipamiento y de los servicios que se prestan. Algunos son enteramente nuevos y muy necesarios. Por ejemplo, los servicios fisioterapéuticos que no existían en los policlínicos. Cuando algún ciudadano necesitaba esos servicios, tenía que ir a algunos de los pocos hospitales que los tenían, porque se había concentrado la asistencia fisioterapéutica en un hospital, que es el "Julio Díaz", ubicado allá en el municipio de Boyeros.

Cuando hace algún tiempo empezamos a trabajar en la idea de desarrollar estos servicios, nos parecía que eran importantes; pero cada día que pasa nos convencemos más de su importancia.

El primero en los policlínicos lo hicimos como experimento en Lawton —por allí también se empezó la prueba de los médicos de la familia—, y los datos que ofreció al cabo de un tiempo la dirección del hospital sobre la marcha de esos servicios reflejó algo muy interesante: en primer lugar, la enorme necesidad de esos servicios, porque en unos pocos meses habían pasado por allí miles de personas.

Un día hicimos el cálculo y pudimos apreciar que cientos de miles de personas necesitaban cada año esos servicios en la capital, ¡cientos de miles! Ya se había decidido en cada nuevo policlínico establecer el servicio fisioterapéutico; pero algo más, no solo el servicio, sino también un gimnasio fisioterapéutico. Son dos cosas diferentes. Se puede hacer el servicio —rayos infrarrojos, rayos diatérmicos, tener ultrasonido, una serie de cosas— sin tener el gimnasio. Es mucho más completo cuando se tiene el servicio y se tiene el gimnasio fisioterapéutico.

Estos 20 nuevos policlínicos, algunos ya inaugurados y otros para terminar este año, todos tienen el servicio de fisioterapia y, además, el gimnasio fisioterapéutico, con personal bien preparado, bien calificado; personal, además, joven que, sin duda, con el curso del tiempo adquirirá una enorme experiencia en este campo.

También hemos hecho algo: después del de Lawton, en otros 17 policlínicos se estableció el servicio fisioterapéutico, aunque no tienen los gimnasios.

Ahora en nuestro recorrido, primero por playa, por allá por Santa Fe; después por Arroyo Naranjo, y, sobre todo allí en Arroyo Naranjo, en San Miguel del Padrón y en el Cotorro, en los tres últimos lugares me dijeron la misma cosa: "Oiga, usted no se imagina lo que es este servicio aquí, porque es el único que tenemos en el municipio." Me lo dijeron en cada uno de estos municipios —repito—: Arroyo Naranjo, San Miguel del Padrón y Cotorro.

El primero que tenían era el de policlínicos similares a este que hemos inaugurado aquí hoy. Me decían: vienen de todas partes del municipio a este servicio. Digo: ¿Cuántas personas han atendido? Me hablaron de miles ya, miles. Dicen que aquello es como una bendición para el municipio, que antes tenían que ir a otros hospitales muy distantes o tenían que ir al "Julio Díaz". ¡Era de una enorme importancia!

En algunos de estos municipios se van a terminar este mismo año otros policlínicos, van a tener así dos servicios fisioterapéuticos con gimnasio.

En el recorrido ya empecé a interesarme mucho por la situación de los demás policlínicos, los que no son nuevos. En cada uno de los nuevos que visité, estuve preguntándole a la dirección del Partido en el municipio qué ideas tenía.

Claro, decía: hay 18, de los antiguos, donde se ha establecido el servicio. En total, ¿cuántos suman? Treinta y ocho cuando se completen los 20 nuevos. Nos faltarían 40 donde habría que establecer este servicio. Pero no solo eso, la idea nuestra es que todos, los 78, tengan no solo el servicio fisioterapéutico, sino también el gimnasio fisioterapéutico.

Claro, cuando se hace un edificio nuevo todo resulta fácil.

Aquí mismo miren qué pista de 100 metros. Bueno, creo que algún evento de los Panamericanos podría, incluso, efectuarse en la pista de este policlínico. No sé si algún día harán competencias que sean para mayores de 40 años, para mayores de 50, para mayores de 60,¿no?, pero estaría buenísima esa pista, y muy bonita, para cualquier competencia.

Es decir, cuando es nuevo hay espacio. Si alguno de ellos está, por ejemplo, en la Habana Vieja, ese es un dolor de cabeza: habrá que construir detrás de la fachada, porque en la Habana Vieja se construye detrás de la fachada, para no alterar la arquitectura de esa área tan rica en valores culturales; o en Centro Habana, es más difícil. Pero creo que hay solución para cumplir ese objetivo de establecer el servicio.

El servicio se puede establecer siempre dentro del policlínico, siempre hay algún local. El gimnasio fisioterapéutico es el que nos puede costar un poquito de más trabajo: en algunos puede estar al lado, en otros puede estar a media cuadra. Si no se encuentra el espacio en un terreno contiguo, puede hacerse un poquito más distante; pero, en fin, eso es de una importancia tremenda para la calidad de los servicios médicos.

Aumenta la edad promedio de la población, aunque estos servicios lo necesitan también muchas veces la gente joven, porque tienen problemas musculares, problemas de algún tipo. Pregúntenles si no a los atletas del equipo olímpico, a cada rato están necesitando servicios fisioterapéuticos. De modo que esto beneficia a la población de todas las edades, aunque, desde luego, los que son un poquito más maduritos tienen posiblemente más necesidad de esos servicios. No, no me cuento yo, porque hago ejercicios y procuro aplicarme mi propia fisioterapéutica.

Conversaba con Lezcano cuál es nuestra nueva meta, qué otra cosa tenemos que hacer en esto de los policlínicos, pues ya la tenemos: acelerar el programa de los servicios estos que he mencionado y de los gimnasios. Y sé que nuestros trabajadores, nuestros microbrigadistas hacen eso; es más fácil que una casa-consulta del médico de la familia, y si de esas están haciendo 400 este año, con tres locales cada una, esta sería una tarea relativamente sencilla para las microbrigadas.

Desde luego que toda esta atención primaria, a través de los policlínicos, donde ya tendremos nuestra red completa, se complementa con el médico de la familia, que es lo que le pone la tapa al pomo de los servicios médicos primarios de la capital.

Ya hay muchos policlínicos, cuya área está cubierta por el médico de la familia, el área completa. Y, además, estudiando para superarse, no son unos médicos que se gradúan y allí simplemente comienzan a adquirir una experiencia práctica, sino son médicos que al cabo de un año inician sus estudios para convertirse en especialistas en medicina general integral, y siempre seguirán recibiendo cursos, siempre seguirán estudiando, de modo que toda esa gran masa de médicos jóvenes, en el futuro, será una gran masa de médicos expertos, que tienen que significar para la salud de nuestra capital algo verdaderamente extraordinario —eso se ve— con el apoyo que tienen en los policlínicos.

También Frank dio algunos datos interesantes. Dijo que más del 60% de la población tiene ya el médico de la familia: pero este año llegaremos al 75% de la población.

Este año se incorpora un número un poco menor, porque como las casas-consultorio son más grandes, llevan más recursos, más trabajo, hemos disminuido el número de casas-consultorio, y hemos aumentado el número de los médicos que enviamos a centros de trabajo, a escuelas y a círculos infantiles.

Este año enviaremos 50 médicos a los círculos infantiles, que tenían dos enfermeras y ahora van a tener un médico, más las enfermeras, y a un número de centros de trabajo, entre ellos, a las terminales de ómnibus, para garantizar un servicio médico eficiente; para ayudar, digamos, en el programa que estamos llevando a cabo para mejorar los servicios de transporte y consolidar los logros que se han alcanzado en las últimas semanas.

Seguirá el programa del médico de la familia, tienen prioridad los que atienden a la comunidad y está contemplado también llevarlos a los centros de trabajo, a todos los círculos, a todas las escuelas, dondequiera que esté la población; pero, ahora estamos combinando. Alcanzar el 75% es una cifra alta, muy alta, porque en apenas cinco años vamos a alcanzar esa cifra. Hace cinco años teníamos 10 médicos de familia en la capital y ahora tenemos más de 2 000.

Naturalmente que esto va a colocar a la población de nuestro país, por tanto también a la población de nuestra capital —estamos hablando hoy de la capital—, en una población privilegiada en cuanto a servicios médicos. Podrá decir entonces que tiene de verdad los mejores servicios médicos del mundo, ¡el mejor servicio médico del mundo, así! Ya lo vamos teniendo, y se aprecia en los índices de salud.

Nosotros fuimos los primeros en desarrollar esta idea del médico de la familia en la atención primaria. Como eso lo complementamos con la red de policlínicos, como eso lo complementamos en otro nivel con los clínico-quirúrgicos y los hospitales especializados, en definitiva, tendremos una atención óptima desde la base, desde el niño que nace hasta el anciano. Todo esto se complementa también con algunas ideas en desarrollo como son, por ejemplo, los clubes de abuelos, algo nuevo también (DEL PUBLICO LE DICEN: "Hay que hacer cosas para la juventud. Un cine.").

La juventud tiene muchísimo, tiene la juventud. ¿Le parece poco? (EXCLAMACIONES) La juventud tiene la tarea de desarrollar el país, pedir poco y hacer mucho (APLAUSOS).

Dice que no tienen muchas cosas para divertirse. Creo que hablaban de un cine, cosa muy justa: un cinecito, una sala de video; pero pareciera que esa jovencita que tiene buena voz ... No sé si trabajará en alguna microbrigada (LE DICE QUE TIENE 41 AÑOS). ¿Cuarenta y uno? ¡Qué bien conservada! (RISAS)

Pero dijo 41. Bueno, a los 41 años se es joven, desde luego.

Pero, fíjense, están a unos metros nada menos que de los Panamericanos: estadio olímpico, canchas de tenis, complejos de piscina, velódromo, cosa que nunca hubo en este país en ninguna parte. ¿Qué dirán los de Baracoa, qué dirán los de Baracoa? Además, un hotel, nuevo barrio para los trabajadores, la cercanía de las playas del este, buenas comunicaciones, policlínicos, escuelas, empleo. ¿Qué juventud del mundo tiene eso en otras partes? (APLAUSOS)

Es más generoso hablar de los ancianos. Nos faltan, por ejemplo, hogares de ancianos. Hoy visitamos uno que se construyó alrededor de una residencia que se hizo famosa por aquí cerca en Celimar, y en un área bonita, trabajaron los arquitectos, los constructores, ampliaron y se ha creado un hogar para 100 ancianos. Estuvimos allí, conversamos con ellos. Vimos el confort que tienen allí. Con gran emoción daban las gracias. Las gracias no eran necesarias; cumplir el deber no requiere de gratitud. Pero, digamos, expresaban de alguna forma su reconocimiento a las atenciones que la Revolución les trata de brindar a los ancianos.

Son las dos etapas de la vida, ¿no?, la niñez, una criatura como esta que vino aquí a la tribuna, y los ancianos (DEL PUBLICO LE DICEN: "Se llama Lenin"). Se llama Lenin, qué buen nombre, magnífico, ahora más que nunca, ¡que se llame Lenin! (APLAUSOS) Ahora que el imperialismo cree que el socialismo está en el ocaso, que se llame Lenin, porque lo que está en el ocaso es el imperialismo y el capitalismo, no el socialismo; son ilusiones que se hacen los imperialistas, porque ese ocaso está decretado por la historia.

Veíamos allí ancianas de hasta 94 años, calculen lo que es una vida por la que han pasado 94 años de trabajo, dedicación a algo, y allí vemos a las personas con solo el resto de sus fuerzas, y cómo con el resto de esas fuerzas luchan y viven.

La visita a un círculo infantil y la visita a un hogar de ancianos nos muestran los dos polos opuestos de la vida, las dos caras de la vida. Allí los ancianos están internos, evidentemente no tienen donde vivir; evidentemente no tienen quien los atienda. Cosa curiosa, los veía felices y me decían los trabajadores que eran muy felices. No deja de ser una cosa maravillosa que se pueda decir de una persona que es feliz a los 94 años.

Me dijeron también que allí no hay solo ancianos solitarios, hay matrimonios de ancianos, hay parejas de ancianos que tienen su habitación. Pensaba, qué noble tarea es esta. Dónde estarían estos seres humanos ahora y cómo estarían sin este hogar, ¡cómo estarían! Y ojalá que esa jovencita de 41 años que pedía cosas para la juventud no tenga dentro de 53 años que pedir hogares de ancianos donde la cuiden (APLAUSOS PROLONGADOS).

Volviendo a nuestro tema de la salud, decía lo que significaban estos programas. No mencioné una parte de esos programas, que es la asistencia estomatológica, porque cada uno de estos policlínicos tiene sus salones de estomatología, con excelentes sillones y con un personal nuevo y bien calificado.

Sobre esto me decía, creo que era la responsable de salud del municipio de Arroyo Naranjo: "Hace unos pocos años solo teníamos 24 sillones en el municipio y ahora tenemos 80", para atender aquella población que tiene casi 200 000 habitantes. Es una expresión de progreso, si hace unos pocos años solo tenían 24 y ahora tienen 80, y van a seguir aumentando, porque hay otro policlínico que se está construyendo allí. Son instituciones, realmente, muy completas.

Decía como se trataba de toda una concepción de la atención médica; no solo están las instituciones médicas, están los centros de investigación, que van obteniendo importantes logros. Por ejemplo, han desarrollado un medicamento excelente contra las quemaduras. A raíz del infortunado accidente en la Unión Soviética, en que se incendiaron dos trenes por un escape de gas, nosotros enviamos, inmediatamente, casi todo lo que disponíamos aquí, el 80% de lo que disponíamos de ese medicamento lo enviamos para atender, aproximadamente, a 200 pacientes, y estamos satisfechos de la forma en que los soviéticos han valorado la calidad de ese medicamento, la forma en que han valorado nuestros adelantos médicos.

En este momento nuestro país posee, y es el único país del mundo que la posee, la vacuna contra la meningitis meningocócica tipo B, y está creciendo la demanda de esas vacunas en el exterior, mucho está creciendo. De modo que estamos obligados ahora a incrementar la producción notablemente, no solo para nuestras necesidades, sino para una demanda que ha surgido.

Los centros de investigación están laborando en este campo mucho. Las fábricas de la industria mecánica y la electrónica están trabajando en el desarrollo de nuevos equipamientos para nuestros servicios médicos, realmente marchamos por el camino de convertirnos en una potencia médica.

Recientemente hemos inaugurado importantes obras hospitalarias, el "Miguel Enríquez", por ejemplo: el "Albarrán"; están por inaugurar el Pediátrico de Marianao y la sala de terapia intensiva del "Salvador Allende", de la cual alguien habló aquí que le faltaban solo los elevadores, que ya llegaron y los están instalando. De modo que en las próximas semanas se podrán inaugurar esas obras, ¡grandes obras!, porque hay decenas y decenas de otras medianas obras en la salud que se van desarrollando en la capital.

Sí, seremos una potencia médica. Ya no queda más remedio que ser una potencia médica, no por lo que se haya dicho, sino por lo que se ha hecho; ya eso nos conduce a ese sitial de potencia médica. Vamos más adelantados en la capital, pero esto no quiere decir que no haya excelentes servicios de salud en el resto del país. Sí existen y los índices lo demuestran: el simple hecho de que en varias provincias la mortalidad infantil es menor que la de la capital lo refleja, y ahora la capital lucha por bajar de 10, nos quedan algunos municipios de la misma en que es más alto.

Es indiscutible que los programas de construcción de viviendas y en la medida en que vayamos resolviendo problemas sanitarios, mejoran el ambiente de la ciudad; a medida que tengamos mejores servicios de alcantarillado, etcétera, y mejores, sobre todo, viviendas y mejores condiciones de vivienda, iremos mejorando también las condiciones de salud. Todo eso con lo cual se trabaja ayuda a la salud.

Los microbrigadistas hablaron aquí de otras obras, mencionaron lo que están haciendo con los Panamericanos; mencionaron las viviendas que están construyendo aquí solo en La Habana del Este; mencionaron las escuelas especiales; mencionaron los círculos que habían construido, ¡diez círculos en esta área!, estamos casi saturados de círculos infantiles.

Luego, hay tres programas cumplidos o a punto de cumplirse: el programa de círculos es un programa cumplido, ya el número que hay que hacer por año es mucho menor, en dependencia de crecientes necesidades; pero, en lo fundamental, el programa de círculos está cumplido. El otro programa, el de policlínicos, se termina este año. Y otro importante, el de 24 escuelas especiales, lo pensamos terminar este año. Tendremos tres programas completos cumplidos.

Se está cumpliendo el programa de panaderías, de las 100 aproximadamente que había que hacer, para acercar el pan a la población. Esa es vieja tradición; lo que se demostró es que las grandes panaderías no resolvían el problema, y aquellas panaderías semiartesanales, no muy industrializadas, constituyen, indiscutiblemente, la fórmula ideal en nuestra capital para resolver ese problema.

Hay un programa ambicioso este año también de 156 agromercados para completar la red de agromercados —importante programa— y se terminará más o menos este año, quizás tome algunos meses del próximo año; son 156 —repito. Tendremos entonces más de 400 lugares en la ciudad donde distribuir las viandas y los vegetales.

También hay un programa de mercados concentradores que se van a construir en unos meses, y se están adoptando medidas muy racionales, en virtud de las cuales algunas empresas agrícolas suministrarán directamente los agromercados; por ejemplo, el cítrico, pasarán los camiones por el mercado concentrador nada más para llevar el control, pero no se toca el cítrico, ya viene beneficiado, va para los agromercados. Otro producto como el plátano beneficiado también vendrá directamente, no tendrá prácticamente manipulación. Se manipularán en los mercados concentradores solo los indispensables. Pero es un método realmente muy racional para distribuir los productos de la agricultura; esto, unido a los planes de incremento de la producción de viandas, vegetales y frutas en la provincia de La Habana y de todo el país.

Ese es un importante programa en plena marcha, ese programa se elaboró este año; ese se añadió a los planes que tenía la ciudad.

Hay otro importante programa que se acelera: el programa de las terminales de ómnibus; faltaban ocho, se estaban construyendo tres, se suponía que se terminaban en 1991, y dijimos: Bueno, vamos a construirlas en 1989, un esfuercito extra para resolver algunos de los problemas, y se están construyendo ya las ocho terminales.

Y hay fuerzas. Por ejemplo, la que construyó este policlínico, la "Suárez Gayol", terminó aquí, trabajó en la zafra, terminó la zafra. El "Blas Roca" movió la tierra. Estaba terminando el "Blas Roca" el movimiento de tierra, cuando ya estos obreros de la brigada "Suárez Gayol" empezaban a construir la terminal de ómnibus de allá de Santa Fe; y están trabajando dos turnos, pero con dos turnos laboran 24 horas.

Aquí estaba uno de los obreros, tuvimos el privilegio de tenerlo un minuto en la tribuna, y él dijo: "Si nos dan los materiales se termina este año", y lo decía con mucha convicción y mucha seguridad. ¡Ellos saben lo que son capaces de hacer!

El programa mencionado anteriormente de las 24 escuelas, dotará a la capital de la república del total de escuelas especiales que necesita. ¡Y hay que ver lo que son esas escuelas especiales!

Si hablamos de los ancianos, podríamos hablar de esa escuela especial que está aquí en Guanabacoa para niños limitados visuales —no estoy hablando de ciegos, sino de limitados visuales—; pero niños que sin esas escuelas podrían perder la vista. Y hay que ver a esos niños, hay que visitar también esas escuelas: otra cara, otra faceta de los problemas de una sociedad.

¿Y qué culpa tienen esos niños de venir al mundo con algunas de estas dificultades? A cualquiera le puede ocurrir, ¡pero hay que ver allí lo que son esas escuelas, los especialistas que tienen, el equipamiento que tienen, los maestros que tienen, cómo los enseñan, cómo los educan y cómo los curan! No es que sencillamente les enseñan en esas escuelas a leer y a escribir, sino que les enseñan y los ayudan a practicar los ejercicios necesarios para resolver esos problemas y para ser en el futuro niños normales.

¡Vean qué importantes programas, entre tantos que hoy realiza la Revolución!

Otras son escuelas de niños con problemas de conducta, otras son escuelas de niños con problemas auditivos, otras de niños con alguna forma de atraso mental, otras de niños ciegos. Y para todas esas criaturas hay una ayuda y hay una respuesta.

Eso es la Revolución, eso es el socialismo. Y tenía toda la razón el compañero Frank Tobey.

Yo me pregunto cómo era posible esto en el capitalismo. ¿Cómo era posible en el capitalismo tener todos los círculos infantiles que necesitan nuestras madres trabajadoras en la capital, con un precio módico, donde por cada peso que pone la madre posiblemente el Estado pone tres, para que el niño reciba una educación, para que su inteligencia se desarrolle? Porque esos círculos desarrollan la inteligencia de los niños, porque tienen personal educado para eso, formado para eso.

¿Se podría en el capitalismo decir: Todas las madres trabajadoras tienen el lugar donde enviar a sus hijos, a sus niños pequeños. ¿En qué ciudad del mundo lo tienen: en Nueva York, en Londres, en París, en Roma, en Madrid?

Yo quisiera que me respondieran si tienen resueltos esos problemas en esas ciudades, y si las familias pobres o las familias de los trabajadores tienen siempre un lugar donde llevar a esos niños y donde por cada peso que ponga la madre el Estado ponga tres, y para todas, no para una élite de privilegiadas o de millonarias (APLAUSOS).

¿Y en qué país capitalista tienen el médico de la familia al estilo nuestro, en cuál de esas ciudades, allí, a 20 metros, a 30 metros, a 100 metros como máximo, cada familia, cada padre y cada madre, cada niño, cada adolescente, cada anciano tiene el médico de la familia de día y de noche? ¿Y en cuál está la red de asistencia primaria esta que tenemos y que tendremos completa en diciembre de este año? ¿En cuál ciudad, en Washington, en Londres, en París, en Madrid?, ¿y van a tener al lado el servicio fisioterapéutico para cualquier cosa, para cualquier músculo que le duela y necesite un ultrasonido, un calor; para cualquier articulación que le moleste. Yo me pregunto en cuál.

¿Y en cuál tienen gratuitos todos los servicios médicos, desde el arreglo de una muela hasta un trasplante de corazón? (APLAUSOS) Desde lo que cuesta 20 dólares —porque me imagino que lo menos que cueste arrancar una muela por ahí en el capitalismo debe ser, cuando menos, 20 dólares, y si le ponen anestesia, como 50— hasta 100 000. ¡Cien mil debe costar una de esas operaciones de trasplante de corazón, 150 000! ¿En qué país tienen los trasplantes renales, o le hacen una litotricia, o le hacen una operación compleja de hueso o de cualquier órgano vital gratuitamente a cualquier ciudadano del país?

Hablaba de cuál podía tener los médicos de la familia. Que traten de poner los médicos de la familia en cualesquiera de esos países capitalistas de que he hablado, y lo que van a tener es una guerra médica mucho más violenta que las guerras médicas de que habla la historia. Porque con la medicina privada, ¡ay del gobierno que se atreva, si hay alguno que se atreva!

Sé de algún ministro de un importante país europeo —lo voy a mencionar—, Francia; era un ministro comunista, porque había un gobierno de coalición socialista-comunista. Lo conocí porque estuvo por acá. ¡Ah!, trató de tocar nada más que algunos privilegios, chocó con algunos privilegios de la medicina privada, como eran ciertas facilidades que tenían en los hospitales donde trabajaban, ciertas camas, en virtud de las cuales si el individuo tenía dinero y tenía que operarse se operaba enseguida, y si no tenía ese dinero tenía que esperar cuatro meses y cinco meses para operarse. ¡Chocó solo con algunos privilegios y no duró más que unos meses de ministro!

¿Cómo podría en el capitalismo y dentro de las concepciones del capitalismo establecerse esta institución nuestra del médico de la familia? ¿Cómo podría hacerse?

No podrían hacer un programa de atención generalizada de los niños con problemas de oídos, de vista, de atraso mental, de trastorno de conducta, o de otros muchos; porque también hay impedidos físicos, y se están haciendo escuelas especiales para impedidos físicos. ¿En qué país, en cuál de esas capitales? ¿Y decir que tienen la respuesta para el ciento por ciento de los niños con esas necesidades; como un día también no dudo que la tendremos para todos los ancianos con necesidades, del mismo modo que hoy hay ya amplios y ambiciosos planes en este terreno?

¿Cuál de esas ciudades deshumanizadas tiene esos servicios?

Y si el capitalismo no puede hacer por el hombre esto que puede hacer el socialismo, y que lo está haciendo, incluso en un país del Tercer Mundo, en un país que no tiene las riquezas fabulosas que tienen ellos, que han desarrollado con la explotación del mundo; producto del saqueo del Tercer Mundo durante siglos se hicieron ricas, y hoy son ricas, poderosas, tienen muchos científicos, muchas tecnologías y una base económica que sacaron y sacan todavía del sudor y de la sangre del Tercer Mundo, si no puede resolver estos problemas elementales, ¿para qué diablos sirve el capitalismo?

¿Tenemos o no derecho a decir que una sociedad que es incapaz de acercarse al hombre y resolver los problemas esenciales del hombre es una porquería? (APLAUSOS) Y ese es el concepto que nosotros tenemos de la sociedad capitalista, digan lo que digan con su propaganda y sus medios masivos; digan lo que digan y piensen lo que piensen.

Nosotros hemos vivido esta experiencia, no lo hemos leído en un libro de cuentos, ni en una historia de hadas. Lo hemos vivido y lo estamos viviendo en la obra de la Revolución, en el trabajo diario de cada uno de nuestros compatriotas. ¡Tiempo al tiempo, y veremos cómo unos tras otros cumpliremos todos nuestros programas!

No he hablado de la educación, sector de enorme importancia, en que también nuestro sistema puede hacer lo que no puede hacer ningún otro sistema; y en el desarrollo también de nuestra agricultura, sobre las bases que hemos creado y que estamos impulsando, a pesar de los problemas que el mundo padece hoy, y para resolver el problema de la alimentación ampliamente. Y también el de la recreación, no la excluimos, la incluimos en nuestros planes; por supuesto que no dándole prioridad sobre una escuela o institución que pueda salvar la vista de un niño, o la vida de un niño.

En el desarrollo industrial, en el desarrollo científico, en el desarrollo deportivo, en el desarrollo cultural, en todos los campos avanzaremos, tiempo al tiempo, porque no desarrollamos una sociedad de fieras, y la sociedad capitalista es una sociedad de fieras, ¡un zoológico donde los leones andan sueltos y los poderosos se tragan a los débiles! Como en la selva los tigres acechan y cazan, los leones acechan y cazan, al que se descuida se lo tragan. Así funciona la sociedad capitalista. A pesar de que algunos se deslumbren con sus pacotillas, es la sociedad de la selva, la sociedad de las fieras. El socialismo es la sociedad del hombre, del hombre hermano del hombre, y no el hombre devorador de los hombres, pirata de los hombres, saqueador de los demás hombres. El socialismo se diferencia por sus enormes valores humanos y morales, y la diferencia es infinita.

Tiempo al tiempo, y veremos toda la experiencia acumulada de nuestro pueblo; porque hoy hay pocos pueblos en el mundo que tienen la experiencia del nuestro, dígase lo que se diga, a pesar de que nuestra Revolución es joven. ¡Y pocos pueblos del mundo tienen el nivel de unidad que tiene el nuestro, y de conciencia política que tiene el nuestro, y de espíritu revolucionario que tiene el nuestro, y de espíritu internacionalista que tiene el nuestro! (APLAUSOS PROLONGADOS)

¡Sabemos lo que tenemos, sabemos lo que podemos, y con lo que tenemos y lo que podemos, marcharemos adelante y nada ni nadie nos detendrá!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos! (OVACION)

(VERSIONES TAQUIGRAFICAS - CONSEJO DE ESTADO)