Reden und Ansprachen

Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el acto central conmemorativo del XV Aniversario de la Unión de Pioneros de Cuba y XIV Aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas, celebrado en el teatro "Lazaro Peña", el 3 de abril de 1976

Datum: 

03/04/1976

Distinguidos invitados;

Queridos compañeritos;

Compañeros todos:

Voy a tratar de ser muy breve. Ya el compañero Mok ha hecho un buen recuento de las tareas fundamentales y del desarrollo de la organización en estos años. Y, por otra parte, tengo entendido que por ahí se realiza una campaña para que los niños se acuesten temprano (RISAS), y además no queremos correr el riesgo de que ustedes se duerman (RISAS). Falta todavía, como saben, un acto cultural.

Hoy se conmemoran dos fechas, como se dijo aquí: la del XV Aniversario de los Pioneros y el XIV Aniversario de la Juventud. Esto no quiere decir que los pioneros son más viejos que los jóvenes (RISAS). En realidad, cada uno tomó una fecha diferente: los pioneros tomaron la fecha en que se organizó la Unión de Pioneros Rebeldes, aunque hoy son Unión de Pioneros de Cuba; y la Juventud tomó la fecha de su primer congreso, pero ya ellos tenían una organización que venía marchando. Por eso ellos cumplen 14 y los pioneros cumplen 15.

Sin embargo, nuestra organización juvenil quiso poner el énfasis principal no en su fecha, sino en la fecha de los pioneros, por cuanto se trata del XV Aniversario. Y ustedes saben que los 15 son siempre los 15 (RISAS). Y el próximo año la Juventud tendrá sus 15 y su tercer congreso; por eso, el aniversario del próximo año será consagrado fundamentalmente al trabajo de la Juventud.

Nuestra organización de pioneros —que ciertamente tiene ya una historia, y una hermosa historia—, es hoy una gran organización, y cumple importantísimas tareas educacionales y revolucionarias. Se han señalado algunas. Por ejemplo, y muy importante por cierto, la lucha de la organización de pioneros por la promoción escolar. Es decir, en apoyo al trabajo de los maestros, en apoyo a la educación. Y ya el pasado año se obtuvieron logros grandes, como fue una promoción del 92% en la escuela primaria. Eso sin duda que es un gran éxito.

Los pioneros han ido desarrollando la actividad cultural en grado considerable, y ya el pasado año había 34 000 grupos culturales. Los pioneros tienen sus exposiciones, y las cualidades de muchos de nuestros niños se expresan en esas exposiciones culturales y artísticas.

Los pioneros tienen numerosos círculos de interés científico, donde las vocaciones y las capacidades se van orientando.

Los pioneros tienen cientos de huertos escolares, que crecen de año en año, y son ya decenas de miles los pioneros que participan en actividades productivas en todo el país. Y tal vez me equivoco al decir decenas de miles, en vez de decir cientos de miles. En los huertos o en otras actividades productivas, creando desde muy temprano el hábito del trabajo.

Los pioneros cuentan con casi 20 000 equipos deportivos, y estas actividades se incrementan de año en año, lo cual será una garantía de que el deporte como un derecho del pueblo siga en ascenso y que nuestra patria conquiste en los eventos internacionales futuros laureles, mantenga e incluso mejore el papel que hoy desarrolla en el escenario internacional del deporte.

Los pioneros han ayudado también en otras importantes cuestiones, como ha sido, por ejemplo, el movimiento en pro de la selección de alumnos de 6to grado para estudiar para maestros. Al principio había menos aspirantes que los que necesitaba el país; y hoy ya, para una necesidad de unos 10 000 nuevos ingresos por año, hay alrededor de 30 000 alumnos de 6to grado que quieren estudiar para maestros, lo cual permite una mucho mejor selección de los que van hacia las escuelas formadoras.

Todas estas son importantes funciones sociales y revolucionarias en que nuestra organización de pioneros desempeña un importante papel. Creo que nos ayudan a comprender la importancia de esta organización.

Pero está también su trabajo educacional, su trabajo en la formación ideológica, en la formación política, en la formación comunista de los niños, en el desarrollo de sus sentimientos patrióticos y sus sentimientos internacionalistas. Si se analizan las cifras, se verá cuántas decenas de miles de actividades desarrollan ellos alrededor de los lugares históricos y de los hechos históricos, de modo que aprenden no solo en un libro de texto la historia de la patria, sino que la aprenden de una manera viva, y mantienen encendida la llama del respeto a los que hicieron posible la patria de hoy y la admiración hacia los grandes méritos de nuestro pueblo en los tiempos pasados.

Son múltiples las actividades de los pioneros y los problemas que resuelven. Están los planes vacacionales, que tanto ayudan a los niños y ayudan a las familias.

Todos esos son logros de nuestra organización de pioneros. Pero todavía no podemos conformarnos con lo que se ha logrado; tenemos algunos problemas por resolver. Por ejemplo, nuestra organización de pioneros actualmente comprende solo una edad muy limitada de los niños, al revés que en todos los países socialistas. Nuestros pioneros, nuestra organización de pioneros llega hasta el 6to grado.

Actualmente la dirección del Partido y la dirección de la Juventud están estudiando estas cuestiones, como, por ejemplo, hasta qué edad debe llegar la organización de los pioneros. No son problemas fáciles de resolver, y por eso no se han querido resolver apresuradamente. La dirección de la organización de pioneros estudia la cuestión, la estudia nuestra Juventud y la estudia nuestro Partido para tener bien precisadas y definidas todas estas ideas. De modo que en el III Congreso de la Juventud se pueda elaborar una tesis bien pensada y bien fundamentada acerca de la estructura futura y de las funciones de la organización de pioneros.

Tal vez ustedes, muchos de los niños presentes aquí, nos puedan ayudar a esclarecer algunas cosas. Es importante, por ejemplo, saber qué piensan los propios pioneros. Tal vez aquí haya muchos pioneros de 6to grado. ¿Los hay? (EXCLAMACIONES DE: "¡Sí!"). ¿Cuáles son de 6to grado? (UN GRAN NUMERO DE NIÑOS PRESENTES LEVANTAN LA MANO) Veo que un gran número son de 6to grado.

Y uno de los puntos que se plantea es hasta qué edad debe llegar la organización de pioneros o hasta qué grado. Sobre eso nos interesa mucho conocer la opinión de ustedes. Nosotros sabemos que aquí se encuentran pioneros pertenecientes a los destacamentos más destacados del país y de la Ciudad de La Habana.

¿Cuál es, por ejemplo, la opinión de ustedes? Yo les podría preguntar: ¿hasta qué grado o hasta qué edad creen ustedes que debe seguir la organización de pioneros? ¿Ustedes quieren responder, o mejor yo les hago la pregunta? ¿Ustedes quieren hasta los 12 años? (EXCLAMACIONES DE: "¡No!") ¿Ustedes quieren hasta los 14 años? (EXCLAMACIONES DE: "¡Sí!" Y APLAUSOS) ¿Ustedes quieren hasta 6to grado? (EXCLAMACIONES DE: "¡No!") ¿Ustedes quieren hasta 9no grado? (EXCLAMACIONES DE: "¡Sí!" Y APLAUSOS)

Naturalmente que esto expresa un deseo de ustedes. Claro, posiblemente si tenemos una reunión de la FEEM, de los que están en secundaria, y les preguntamos ahora: ¿ustedes quieren ser pioneros?, ellos dirán: ¡no! (RISAS)

Todos estos problemas hay que tenerlos en cuenta. Ni debemos defraudar el deseo de los pioneros de seguir siendo pioneros un tiempo más, ni debemos defraudar los sentimientos de los que ya están en la FEEM y no son pioneros. No podemos obligar a un actual estudiante de la FEEM a ser pionero si él no quiere, porque, vaya, ya él se viste de largo (RISAS) —los varones. Usan jacket, tienen corbata —me refiero fundamentalmente a los estudiantes de las secundarias básicas en el campo—, y ya presumen un poquito (RISAS). No digo que esté bien presumir, pero ya se han adaptado a esa forma, se han adaptado a su organización. Lo cual significa que si en el Congreso de la Juventud se aceptara la idea de prolongar la edad de los pioneros, habría que buscar una fórmula de tránsito para aplicarla progresivamente con los nuevos ingresos. De modo que a ningún joven ya en el nivel de secundaria, que hoy no es pionero, o que cuando se adoptara una decisión de esa naturaleza no fuera pionero, no se le obligara a ser pionero.

Desde luego que es muy importante lo que piensan ustedes, porque ustedes van precisamente para la secundaria. Son ustedes, en todo caso, los que serían pioneros en la secundaria, y el deseo de ustedes es bien claro y bien expreso.

No es fácil hacer un cambio como este de un día para otro, de un año para otro; hay que estudiar muchas cosas.

Como ustedes saben, creo que para el año que viene hay un nuevo uniforme escolar en la primaria, ¡en la primaria! No se queje ninguno de ustedes que el de la secundaria es bien bueno (RISAS). Me refiero a los de 6to grado que los veo diciendo: ¡ah! (RISAS) El nivel medio tiene magníficos uniformes. El mejor de todos es el de las escuelas de estudio y trabajo, desde luego, pero también habrá uniformes nuevos en las secundarias urbanas.

No crean que es fácil hacer un uniforme. Hemos visto algunas muestras y parece que han escogido un bonito diseño y un bonito color, pero hay un problema... Con la tela no, la tela es muy buena. Es de esa tela que no hay que planchar (RISAS Y APLAUSOS). Sé que ustedes y los padres de ustedes se pondrán muy contentos con eso (RISAS), porque ya me imagino la cantidad de ropa de ustedes que hay que planchar en la casa. Pero estaba una cuestión: ¡el pantalón de los varones! (RISAS) Bueno, ya dije que los de secundaria tenían sus ideas; pero creo que los de primaria también. Por ahí había un modelo de pantalón corto... (RISAS) Claro que para los muchachos de 1ro, 2do, 3ro y hasta 4to, bueno, el pantalón corto queda muy bonito; pero los de 5to y 6to... (RISAS) Me he encontrado con algunos, ¡y la cara que ponen cuando les hablan del pantalón corto! (RISAS)

Pero la cuestión no es solo de gustos, hay problemas económicos. Como ustedes saben, aunque es barato el uniforme, todos los años hay que comprar uniformes. Si se cambia el uniforme del 4to al 5to, y se usan ya largos en el 5to, por lo menos a los varones habrá que comprarles dos pantalones, porque ya no les sirve el corto del año anterior. Las hembritas no tienen el problema, pero los varones sí. Se vende un uniforme por año, pero se van acumulando. Y entonces en 5to los padres de ustedes tendrían que hacer un gasto, porque hay que comprarle al niño pantalón largo. El país también tendría que hacer un gasto.

También se discute, en esas ideas que se están estudiando, que si se extendiera la edad de los pioneros se dividirían en tres niveles, o en dos grupos principalmente: un grupo hasta 4to grado y un grupo hasta secundaria —5to, 6to y los tres años de secundaria— y a su vez, estos divididos en dos niveles. De modo que habría unos tres niveles: hasta 4to, 5to y 6to por otro lado, y secundaria básica por el otro. Y se estudian estos problemas de los atributos de los pioneros. Si debe tener toda la primaria el mismo uniforme, o si tienen el uniforme de un color hasta 4to y de otro color en 5to y 6to. Si les ponen los pantalones largos, bien les pueden cambiar el color. Pero serían problemas a resolver, y no son los únicos.

Si el uniforme es de un solo color —y el que hay es un color bonito—, entonces, un grupo de pioneros al ponerse la pañoleta roja se ven muy bien, y la boina roja, porque el uniforme es más bien de color vino. ¡Ah!, pero el que se pone la pañoleta azul y blanca ya no se ve tan bien, porque la camisa es blanca, y una parte de la pañoleta no se ve, porque es blanca. Si la ponen azul toda, hay que ver cómo combina el azul con el vino (RISAS). Quizás la solución fuera buscar, digamos, un color mandarina (RISAS), que armoniza mejor con el vino. Pero les cuento esto para que ustedes sepan todos los problemas que traerían estas ideas, las cuestiones a resolver.

Ahora llegamos al de secundaria. Se hizo un gran esfuerzo elaborando el diseño y el color de los uniformes de las secundarias básicas, sobre todo de las secundarias básicas en el campo, que son cada vez más numerosas. ¡Y tienen corbata! Entonces se discutía si se usaba corbata o no. Pero entonces sale a relucir la cuestión de que la pañoleta es el atributo número uno universal de los pioneros, y parece ser que no puede haber pionero sin pañoleta (RISAS). Y eso traía otros problemas. ¿Y de qué color la pañoleta para que combine con el uniforme azul, por ejemplo, de las secundarias básicas? Y por dónde se la ponen: si por encima del cuello o por debajo del cuello, si por encima de la chaqueta o por debajo de la chaqueta. Porque esa chaqueta no hay duda de que es elegante, tiene unas líneas muy elegantes; si le ponen la pañoleta por arriba tal vez no quede muy bien. ¿Y la boina de qué color, para que combine con el uniforme? Si le ponen la roja, tal vez no combine tan bien; quizás hay que inventar una boina azul. Pero entonces, la azul era la boina que tenían los del 1er grado (RISAS). Y, en fin, ya ustedes ven qué rompecabezas. Si se usa la pañoleta como corbata, y cómo queda una pañoleta como corbata (RISAS).

Claro, por lo menos los pioneros tienen un buen hábito, porque todos los pioneros andan con su pañoleta. Al menos los que yo veo en la calle. Tal vez hay alguno que no se la ponga y yo me crea que no es pionero, pero me parece que los pioneros tienen el hábito de ponerse su pañoleta. Sin embargo, no todos los estudiantes de las escuelas secundarias básicas y los estudiantes de nivel medio se ponen sus corbatas. Hay algunos que tienen el hábito de ser desorganizados: andan con la camisa abierta y la corbata en el bolsillo. Y la corbata no se hizo para poner en el bolsillo, ni los bolsillos se hicieron para guardar corbatas (RISAS). No sé si algunos presumen de que son más elegantes cuando se ponen la corbata en el bolsillo; pero la corbata cuesta dinero, y si uno la tiene debe ponérsela, debe usarla, porque por algo se diseñó el uniforme y se discutió, además, con los estudiantes. Porque a los estudiantes no se les impuso un uniforme: "Ustedes tienen que ponerse este uniforme porque le da la gana al Partido, al Gobierno". ¡No, no! Con los estudiantes se discutió el uniforme, y se discutieron todos los detalles del uniforme; el color, el diseño, todo. De modo que fue una decisión democrática y por la inmensa mayoría de los estudiantes. Luego, hay que usarlo. Cuando no se usa la corbata, es sencillamente una falta de educación, falta de hábitos, falta de disciplina. Los pioneros, al menos, tienen el hábito de usar la pañoleta. Tal vez, como ustedes dicen que quieren seguir siendo pioneros y tienen ese hábito desde ahora, en el futuro no tengamos tanto problema, sea corbata o sea pañoleta, o sea pañoleta en forma de corbata (RISAS). Esperamos que haya más disciplina en la forma de vestir de los estudiantes de las secundarias y de los niveles medios en el futuro.

Pero bien, esta es una parte de los muchos problemas a resolver si se toma la decisión de ampliar la edad de los pioneros.

Claro está que una de las cuestiones que más importa e interesa en esta cuestión es buscar lo que se llama la articulación entre la organización de pioneros y la Juventud, porque hoy esa articulación no existe, puesto que ustedes dejan de ser pioneros en 6to grado y no pueden ser de la Juventud hasta que alcancen casi el nivel medio superior. Falta la articulación, y por eso surgió el Plan de Preparación de Ingreso, porque no hay articulación. En cambio, todos los países socialistas sí tienen esa articulación. Nosotros no.

Hay además el hecho incuestionable de que, a medida que se perfecciona nuestro sistema de educación y que mejoran nuestras escuelas, se reduce el número de atrasados escolares. Cada vez son más normales las edades en los niveles de enseñanza. Antes podía ocurrir que un muchacho de 16 años estuviera todavía en la primaria, o podía haber de 20 años en la secundaria. Esos problemas van desapareciendo. Cada día más, a medida que se elevan las promociones, la edad de los alumnos de las secundarias básicas coinciden con los 12, los 13, los 14 y, a lo más los 15 años. En realidad son todavía niños, niños revolucionarios, desde luego, pero en edad, son niños todavía. Ya el estudiante de nivel medio, es decir, el estudiante de las secundarias básicas, será cada vez —como promedio— más jovencito, hasta llegar a esas edades de que hablábamos antes. Y, por otro lado, de acuerdo con el sistema de perfeccionamiento de la enseñanza, en el futuro las secundarias básicas no tendrán cuatro grados, sino que tendrán tres grados: 7mo, 8vo y 9no. Por lo tanto, el nivel de los alumnos de las secundarias básicas bajará, y estará entre esas edades: 12, 13, 14 y 15 años, todo lo más.

Estos elementos abogan en pro de la solución en favor de la extensión de la edad de los pioneros, que es lo que se está estudiando y se quiere estudiar a fondo antes de que se tomen decisiones definitivas.

Si esto ocurriera, pudieran pensar algunos que la importancia de la FEEM disminuiría. No. Lejos de ello. Lógicamente no podría haber pioneros y FEEM en las secundarias. Pero el número de alumnos de las escuelas politécnicas, de los institutos tecnológicos, de los preuniversitarios, de las escuelas formadoras de maestros y de otras instituciones, aumenta año por año. Y si hoy la FEEM puede tener un total de unos 500 000 o algo más de 500 000 estudiantes —que hoy son muchos de ellos todavía muy jovencitos, porque están los de 7mo, 8vo y 9no grados— en el futuro la FEEM estaría constituida fundamentalmente por los estudiantes del nivel medio superior, que serían jóvenes de más edad y de más nivel cultural. La FEEM no desaparecería; la FEEM estaría constituida por casi medio millón, o por lo menos varios cientos de miles de estudiantes de nivel medio superior, y podría incluso ser una organización más sólida y más fuerte, aunque debe señalarse con justicia que la FEEM ha cumplido perfectamente bien sus tareas y sus obligaciones en los niveles de secundaria básica.

Lo que quiero señalar es que no hay ninguna contradicción esencial entre los intereses de nuestros niños, entre los intereses de la Unión de Pioneros, si se amplía la edad, y los intereses de la FEEM, puesto que con el desarrollo de la Revolución ambas instituciones adquirirían cada vez más fuerza y más peso.

Ahora hay algunos cambios que se van haciendo, o se harán. Por ejemplo, hasta ahora para ingresar en las escuelas formadoras de maestros se seleccionaban alumnos de 6to grado. En el futuro, para ingresar en las escuelas formadoras de maestros se seleccionarán alumnos de 9no grado. Fue necesario hacerlo con alumnos de 6to grado, puesto que no teníamos maestros y necesitábamos ingresar en las escuelas a decenas de miles de estudiantes. Pero el nivel de los aspirantes a maestro mejorará y la preparación será superior, cuando para ingresar en una escuela formadora de maestros no se requieran solo seis grados, sino nueve grados; e incluso el tiempo en la escuela formadora de maestros será menor y le permitirá y le facilitará al maestro realizar estudios superiores. Una mejor articulación de la enseñanza de la formación de maestros con los estudios universitarios, aunque es importante analizar el interés de que el maestro primario sea un verdadero especialista en la materia. No hay que subestimar en lo más mínimo un maestro primario y pensar que porque se está dando clases a un niño de 3er grado la tarea es menos importante que cuando se está dando clases a un alumno de secundaria o de un preuniversitario, porque es en la edad precisamente de la primaria donde el maestro juega un papel más fundamental, la edad óptima —se puede decir— para inculcar los mejores hábitos al ser humano.

Por eso, en la medida que nuestras posibilidades materiales lo permitan, puede ser —y no afirmo nada categóricamente, porque estas son cuestiones muy complejas y todas ellas tienen siempre que ser analizadas por especialistas—, puede ser que en el futuro se exija cada vez más nivel para ser maestro primario. Pero sí señalo que la importancia del papel del personal docente que educa a un niño de 3er grado, de 2do grado o de 1er grado, no es menor en ningún sentido a la importancia del papel del personal docente que educa a un estudiante de secundaria o de preuniversitario.

Pero también para otras cosas se exigirán más niveles. Ahora para ingresar en el Destacamento Pedagógico se requiere tener 10 grados. En el futuro, para ingresar en el Destacamento Pedagógico se necesitará tener el nivel medio superior, es decir, el nivel de preuniversitario. También aquí la necesidad nos obligó a seleccionar alumnos de 10mo grado.

Desde luego, la Juventud ha cumplido espléndidamente la consigna de reclutar a todos los jóvenes que fueran necesarios para estudiar como profesores. Por aquellos días, cuando se efectuaba el Congreso de la Juventud, la situación era verdaderamente dramática; no había profesores de secundaria y se veía ya venir la avalancha de estudiantes de secundaria. Tampoco había escuelas, desde luego, y fue necesario hacer un colosal esfuerzo constructivo. Y no es que no existieran profesores de secundaria en número suficiente, es que no había siquiera alumnos suficientes estudiando para esa carrera. ¿Cómo se resolvía aquel tremendo problema?

Y el Destacamento Pedagógico fue la solución. Y fue una buena solución. Hay en general una magnífica opinión del trabajo de los jóvenes del Destacamento Pedagógico, y ya tenemos más de 10 000; si mal no recuerdo, alrededor de 12 000 jóvenes en los distintos niveles del Destacamento Pedagógico. Y gracias a ello ha sido posible abrir todas las escuelas que se han abierto y recibir en el nivel de secundaria básica a cientos de miles de jóvenes, porque ellos han sido valiosos auxiliares del personal docente de la enseñanza secundaria; dirigidos por profesores de más nivel y de más experiencia, ellos han podido cumplir sus tareas. Y las han cumplido bien, compartiendo el estudio con el trabajo, que en este caso es el trabajo de la enseñanza.

Y como una agradable información, tenemos el dato de que este año el Destacamento Pedagógico ha reclutado 11 000 jóvenes. El llamado era para 8 000, y hay 11 000. Siempre al final las cifras se reducen, pero el hecho es que los que han acudido al llamado rebasan en 3 000 la cifra que se planteó como meta.

Por eso, el nivel medio superior comprenderá las escuelas de maestros, comprenderá los institutos tecnológicos, las escuelas politécnicas, las escuelas vocacionales militares "Camilo Cienfuegos" y otras. Para el ingreso en varias de estas instituciones se exigirá en el futuro mayor nivel. Esto redundará en beneficio de la formación de nuestra juventud.

Sobre el trabajo de la organización de pioneros casi no es necesario resaltar su importancia. Ella se expresa por sí misma. Porque es precisamente a esa edad donde todo esfuerzo de educación y de formación es más fecundo. En la medida en que sea exitoso el trabajo con los pioneros, será exitoso el trabajo de la Juventud y será exitoso el trabajo del Partido.

Hoy se habla de dirigentes de la Juventud Comunista que eran pioneros. En el futuro tendrá que hablarse cada vez más de ello, porque los pioneros de hoy son los jóvenes comunistas de mañana y los pioneros de hoy serán los futuros militantes del Partido Comunista de Cuba. Y si se habla hoy de dirigentes de la Juventud que eran pioneros, en el futuro tendrá que hablarse de dirigentes del Partido que fueron una vez pioneros.

En la organización de pioneros se empieza a formar el hombre revolucionario, se empieza a formar el hombre comunista. Toda la atención que le presten el Partido y la Juventud a la organización de pioneros nunca será excesiva. La Revolución ha prestado, presta y prestará el máximo apoyo a la educación y a la formación de nuestros niños, porque ellos son el futuro del país. Y es difícil que ningún otro país dedique un porcentaje tan alto de recursos a la educación, a los niños y a las construcciones escolares.

Nuestro programa de construcciones escolares en el nivel medio es verdaderamente impresionante. Pero, ¿por qué tuvo que concentrarse el esfuerzo en el nivel medio? Porque, como resultado del trabajo de la Revolución en la educación, el número de niños que ingresaba en el nivel medio era ya de más de 100 000 por año, y crecía fabulosamente la cifra de estudiantes en esos niveles. ¡Ni remotamente existían las escuelas necesarias! Para que tengamos una idea de esto, baste decir que, a pesar de que se construyen alrededor de 180 módulos de 500 alumnos para la educación media y superior, esto no es suficiente. Y el gobierno se ha visto en la necesidad, en este mismo año que transcurre, de construir más de 90 de las llamadas escuelas provisionales de secundaria básica. Esa enorme suma de escuelas de hormigón, tan bien diseñadas por nuestros arquitectos, no alcanzan, ni ha alcanzado el cemento ni el acero, ¡nada!, para construir un número mayor. Y ha sido necesario este mismo año construir más de 90 escuelas secundarias básicas de madera en el campo. Unica forma de resolver la situación del próximo curso.

Sabemos que la escuela primaria tiene todavía muchas dificultades con su base material. Se construyen escuelas primarias, sobre todo en las nuevas comunidades. Pero pensamos que en este quinquenio que transcurre se resolverá en lo fundamental la necesidad de instalaciones para las escuelas de nivel medio, y que después de 1980 la Revolución podrá dedicar muchos más recursos a las construcciones de escuelas primarias, pues conocemos las necesidades y las dificultades que existen. Pero mientras no podamos mejorar la base material de la enseñanza primaria, mejoremos el sistema de la educación, perfeccionemos nuestra educación, porque en un edificio viejo se puede enseñar mejor, se puede impartir más instrucción y mejor instrucción mientras no tengamos un edificio nuevo.

No quiero terminar sin señalar algo que nos parece muy importante. Recordamos cuando el Congreso de las mujeres, que se planteó con énfasis el problema de la desigualdad y se planteó la necesidad de desarrollar la urbanidad en el hombre, el espíritu de caballerosidad en el hombre en su trato con las mujeres. No hay duda de que aquel esfuerzo va teniendo frutos. Y hoy observamos, por ejemplo, que el tanto por ciento de mujeres militantes del Partido es mayor, cuadros femeninos en el Congreso del Partido y en las organizaciones del Partido en un porcentaje mayor, un mayor por ciento de muchachas en nuestra organización juvenil. Y ese esfuerzo se va traduciendo en determinados frutos. Hay que seguir insistiendo mucho en ello, y sobre todo desde esta edad de los pioneros.

Aquí observábamos que entre los representantes de las provincias la mayoría son niñas, y no es que nadie las seleccionara con preferencia por ser niñas, sino que se va demostrando desde esa edad las cualidades y las condiciones de la mujer para el trabajo social, el trabajo político y el trabajo revolucionario.

Ahora bien: si aquella vez hablábamos de la importancia de desarrollar un espíritu de caballerosidad en el hombre, hoy debemos señalar al menos la importancia de desarrollar un espíritu de urbanidad en todos los niños, varones y hembras. Nos referimos a la educación formal, algo tan importante en la vida del hombre: el saber comportarse correctamente en cada lugar.

Cuando hablábamos del joven que se guarda la corbata en el bolsillo, no podemos menos que pensar que ese joven carece de educación, es decir, le falta educación formal: le da lo mismo ponerse corbata que no ponérsela, llegar vestido como los demás o vestido como un desfachatado a la escuela; le da lo mismo sentarse de una forma que de otra; le da lo mismo tratar con respeto o no al maestro, con respeto o no a los padres, con respeto o no a los adultos. Y el niño debe tener una forma de comportarse frente a los padres, frente a los maestros, frente a los adultos, porque eso forma parte de la educación formal y del respeto que todos nos debemos a todos.

A veces hay estudiantes universitarios que no tienen la menor noción de lo que es educación formal. Si se sientan en una mesa, no saben comer: si toman sopa hacen un ruido infernal (RISAS), y hasta la sopa hay que saber tomarla. Hay jóvenes estudiantes que no saben usar los cubiertos, que no son capaces de ponerse de pie si el Rector o el Director pasa, que tratan al profesor como al vecino que ven todos los días, que no tienen ni la menor idea de cómo hay que hablarle a los adultos, a los padres. Desgraciadamente esa es una verdad. Y a nuestra Revolución no se juzgará solo por la cantidad de literatura, de gramática, de matemática, de química y de biología que sepan nuestros niños; la juzgarán también por esa educación formal que se les sepa dar a los niños.

Y si decimos que la mujer merece un respeto del cual el hombre siempre debe dar fe, los padres merecen un respeto, los profesores merecen una forma de tratarse, los adultos, las personas mayores merecen una forma de tratarse. Y eso tienen que aprenderlo nuestros niños.

Si la Juventud se proponía educar a los jóvenes en ese sentimiento de respeto a la mujer, también nuestra Juventud y nuestra organización de pioneros deben esmerarse en esa educación de respeto no solo a la mujer, sino de respeto general de lo que nosotros estamos llamando esta noche educación formal, que va desde el hábito de vestirse, el hábito de comer, el hábito de sentarse, el hábito de ponerse de pie cuando corresponde ponerse de pie, porque esos son sentimientos de respeto que el socialismo no debe abolir jamás, y que no entraña ninguna jerarquía social, sino un modo de convivir, un modo de tratar y respetar a los demás, un modo de ser solidarios con los demás. No es lo mismo ser grosero que ser amable. Y no se siente nadie bien jamás de la misma forma cuando lo tratan con grosería o cuando lo tratan con amabilidad, cuando lo tratan con desfachatez o cuando lo tratan con respeto.

Y son realmente tan hermosos los hábitos de solidaridad y de respeto, que nuestra sociedad revolucionaria no debe jamás renunciar a ellos.

Son muchas las tareas que tiene un pueblo en revolución y son muy complejas. Pero no por ello debemos olvidarnos también de estos trabajos, de estos esfuerzos. No lo deben olvidar nuestras organizaciones de masa, nuestra organización de mujeres, nuestra organización juvenil, no lo debe olvidar —¡mucho menos!— nuestra organización de pioneros.

La Revolución quiere para ellos el máximo, y hace ese máximo no solo en escuelas. Hay ya un programa, que comienza a desarrollarse, de construcción de palacios de pioneros, tan importante para el desarrollo de las capacidades de los niños. Se construyen nuevos campamentos. Ya el campamento "José Martí" alcanzará este año una capacidad de 10 000 jóvenes. Durante todo este año miles de jóvenes han estado yendo a ese campamento por 15 días allí, donde se imparten las clases y se participa en actividades recreativas. Ese campamento llegará a tener capacidad de 20 000.

El de Camagüey, en Santa Lucía, viene funcionando hace algunos años. Y en el sur de la provincia de Las Villas este año el Día del Niño se inaugurará un magnífico campamento de pioneros totalmente nuevo, con una capacidad de 5 000 niños.

La Revolución, a medida que desarrolle sus recursos materiales y su economía, seguirá haciendo el máximo esfuerzo para brindarles a nuestra niñez y a nuestra juventud todo lo que sea preciso para su bienestar y su felicidad. Al mismo tiempo, debemos hacer el máximo esfuerzo para que la cultura de esos niños, la instrucción de esos niños y la educación formal de esos niños sea cada vez más profunda, sea cada vez superior.

Sabemos el esfuerzo que realiza hoy día el Ministerio de Educación con el asesoramiento de valiosos técnicos para perfeccionar nuestro sistema de educación. Estas son realidades, fruto del esfuerzo de nuestro pueblo trabajador, fruto del esfuerzo de la Revolución.

A la vez que felicitamos a la organización de pioneros por los logros alcanzados en estos años, no podemos olvidar, ni por un segundo, a los cuadros de la organización de pioneros, a cuyo esfuerzo se deben en gran parte estos éxitos; al esfuerzo abnegado, y muchas veces anónimo, de decenas de miles de ciudadanos de este país que han trabajado como guías de pioneros; y al esfuerzo abnegado y extraordinario de nuestros maestros. Ellos han hecho posibles esos éxitos. Y por lo tanto, es justo, en un día como hoy, expresarles el más profundo reconocimiento de nuestro Partido y de nuestro pueblo (APLAUSOS).

Tenemos la seguridad de que esta organización seguirá adelante. Y que el Partido, la Unión de Jóvenes Comunistas y la Unión de Pioneros de Cuba habrán de elaborar las fórmulas más adecuadas y más inteligentes para los cambios de estructura que sean necesarios en la organización, y para que la Unión de Pioneros de Cuba juegue el importantísimo y decisivo papel que la Revolución y la patria esperan de ella.

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(OVACION)

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