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Fidel renace en el verso

Datum: 

30/11/2017

Quelle: 

Cubadebate

Así como hay poetas que encuentran su forma de expresión en otros géneros literarios como el teatro o la narrativa (García Márquez, Arguedas, Cortázar), los hay que eligen la acción y la palabra, y también quienes a lo largo de su vida dejan con sus actos una estela de poesía en la historia, escribió el ganador del Premio Casa de las Américas, el poeta peruano Arturo Corcuera al hablar de Fidel.
 
“Desde sus albores, la Revolución Cubana estuvo indesligable de la poesía. ¿Qué fue el Asalto al Moncada sino un episodio épico digno de la mitología?; el dramatismo en la escena trágica de Abel Santamaría, avizorando sin ojos el porvenir, víctima de Caín y de sus horrendos crímenes; ¿no hay líneas acaso de conmovedora poesía en prosa en La historia me absolverá de Fidel? La aventura en el Granma, esa liviana nave a que a, parte inseparable de uno de los pasajes más románticos de la guerrilla, no contiene intensos momentos de poesía?
 
Recordar la poesía de los mártires, la poesía de los que se inmolaron ¡patria o muerte! y ofrendaron su simiente para que la patria naciera inexpugnable y lozana; la historia nos enseña que la poesía también se escribe con la piel y con la sangre. No la poesía pura (admirada y respetada), sino esa pura poesía que constituye la historia de Cuba.
 
Fidel
 
Por Juan Gelman
 
Dirán exactamente de fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto
fidel montó sobre fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma
la Historia parlará de sus hechos gloriosos
prefiero recordarlo en el rincón del día
en que miró su tierra y dijo soy la tierra
en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo
y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos
y solo contra el mundo levantó en una estaca
su propio corazón el único que tuvo
lo desplegó en el aire como una gran bandera
como un fuego encendido contra la noche oscura
como un golpe de amor en la cara del miedo
como un hombre que entra temblando en el amor
alzó su corazón lo agitaba en el aire
lo daba de comer de beber de encender
fidel es un país
yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro
la Historia arreglará sus cuentas allá ella
pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos
buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con fidel con el caballo.

 


Canción de gesta
 
Autor: Pablo Neruda
 
Fidel, Fidel, los pueblos te agradecen
palabras en acción y hechos que cantan,
por eso desde lejos te he traído
una copa del vino de mi patria:
es la sangre de un pueblo subterráneo
que llega de la sombra a tu garganta,
son mineros que viven hace siglos
sacando fuego de la tierra helada.
 
Van debajo del mar por los carbones
y cuando vuelven son como fantasmas:
se acostumbraron a la noche eterna,
les robaron la luz de la jornada
y sin embargo aquí tienes la copa
de tantos sufrimientos y distancias:
la alegría del hombre encarcelado,
poblado por tinieblas y esperanzas
que adentro de la mina sabe cuando
llegó la primavera y su fragancia
porque sabe que el hombre está luchando
hasta alcanzar la claridad más ancha.
 
Y a Cuba ven los mineros australes,
los hijos solitarios de la pampa,
los pastores del frío en Patagonia,
los padres del estaño y de la plata,
los que casándose con la cordillera
sacan el cobre de Chuquicamata,
los hombres de autobuses escondidos
en poblaciones puras de nostalgia,
las mujeres de campos y talleres,
los niños que lloraron sus infancias:
esta es la copa, tómala, Fidel.
 
Está llena de tantas esperanzas
que al beberla sabrás que tu victoria
es como el viejo vino de mi patria:
no lo hace un hombre sino muchos hombres
y no una uva sino muchas plantas:
no es una gota sino muchos ríos:
no un capitán sino muchas batallas.
 
Y están contigo porque representas
todo el honor de nuestra lucha larga
y si cayera Cuba caeríamos,
y vendríamos para levantarla,
y si florece con todas sus flores
florecerá con nuestra propia savia.
 
Y si se atreven a tocar la frente
de Cuba por tus manos libertada
encontrarán los puños de los pueblos,
sacaremos las armas enterradas:
la sangre y el orgullo acudirán
a defender a Cuba bien amada.

 


Canta el sinsonte en el Turquino
 
Autor: Nicolás Guillén
 
¡Pasajeros en tránsito, cambio de avión para soñar!
Oui, monsieur; sí, señor.
 
Nacido en Cuba, lejos, junto a un palmar.
Tránsito, sí. Me voy.
 
¿Azúcar? Sí, señor.
Azúcar medio a medio del mar.
 
¿En el mar? ¿Un mar de azúcar, pues?
Un mar.
 
¿Tabaco?
Sí, señor.
 
Humo medio a medio del mar.
Y calor.
 
¿Baila la rumba usted?
No, señor;
yo no la sé bailar.
 
¿Inglés, no habla el inglés?
 
No, monsieur; no, señor,
nunca lo pude hablar.
 
¡Pasajeros en tránsito, cambio de avión para soñar!
 
Llanto después. Dolor.
Después la vida y su pasar.
Después la sangre y su fulgor.
 
Y aquí estoy.
Ya es el mañana hoy.
 
Mr. Wood, Mr. Taft, adiós.
Mr. Magoon, adiós.
Mr. Lynch, adiós.
Mr. Crowder, adiós.
Mr. Nixon,2 adiós.
Mr. Night, adiós.
Mr. Night, Mr. Shadow, 3 ¡adiós!
 
Podéis marcharos, animal
muchedumbre, que nunca os vuelva a ver.
Es temprano; por eso tengo que trabajar.
Es ya tarde; por eso comienza a amanecer.
Va entre piedras el río…
Buenos días, Fidel.
 
Buenos días, bandera; buenos días, escudo.
Palma, enterrada flecha, buenos días.
Buenos días, perfil de medalla, violento barbudo
de bronce, vengativo machete en la diestra.
Buenos días, piedra dura, fija ola de la Sierra Maestra.
 
Buenos días, mis manos, mi cuchara, mi sopa,
 
mi taller y mi casa y mi sueño;
buenos días, mi arroz, mi maíz, mis zapatos, mi ropa;
buenos días, mi campo y mi libro y mi sol y mi sangre
sin dueño.
 
Buenos días, mi patria de domingo vestida;
buenos días, señor y señora;
buenos días, montuno en el monte naciendo a la vida;
buenos días, muchacho en la calle cantando y ardiendo
en la aurora.
 
Obrero en armas, buenos días.
Buenos días, fusil.
Buenos días, tractor.
Azúcar, buenos días.
Poetas, buenos días.
Desfiles, buenos días.
Consignas, buenos días.
 
Buenos días, altas muchachas como castas cañas.
Canciones, estandartes, buenos días.
Buenos días, oh tierra de mis venas,
apretada mazorca de puños, cascabel
de victoria…
 
El campo huele a lluvia
reciente. Una cabeza negra y una cabeza rubia
juntas van por el mismo camino,
coronadas por un mismo fraterno laurel.
 
El aire es verde. Canta el sinsonte en el Turquino…
Buenos días, Fidel.

 


Canto a Fidel
 
Autor: Carilda Oliver Labra  
 
No voy a nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
–penosa luz diferente–,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uvas,
voy a nombrar toda Cuba,
voy a nombrar a Fidel.
 
Ese que para en la tierra
aunque la Luna le hinca,
ese de sangre que brinca
y esperanza que se aferra;
ese clavel en la guerra,
ese que en valor se baña,
ese que allá en la montaña
es un tigre repetido
y dondequiera ha crecido
como si fuese de caña.
 
Ese Fidel insurrecto
respetado por las piñas,
novio de todas las niñas
que tienen el sueño recto.
Ese Fidel –sol directo
sobre el café y las palmeras–;
ese Fidel con ojeras
vigilante en el Turquino
como un ciclón repentino,
como un montón de banderas.
 
Por su insomnio y sus pesares,
por su puño que no veis,
por su amor al veintiséis,
por todos sus malestares,
por su paso entre espinares
de tarde y de madrugada,
por la sangre del Moncada
y por la lágrima aquella
que habrá dejado una estrella
en su pupila guardada.
 
Por el botón sin coser
que le falta sobre el pecho,
por su barba, por su lecho
sin sábana ni mujer
y hasta por su amanecer
con gallos tibios de horror;
yo empuño también mi honor
y le sigo a la batalla
con este verso que estalla
como granada de amor.
 
Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad…
Gracias por tu dignidad,
gracias por tu rifle fiel,
por tu pluma y tu papel,
por tu ingle de varón.
Gracias por tu corazón.
¡Gracias por todo, Fidel!

 


Canto a Fidel
 
Autor: Ernesto Che Guevara de la Serna  
 
Vámonos
ardiente profeta de la aurora,
por recónditos senderos inalámbricos
a liberar el verde caimán que tanto amas.
Vámonos,
derrotando afrentas con la frente
plena de martianas estrellas insurrectas,
juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte.
Cuando suene el primer disparo y se despierte
en virginal asombro la manigua entera,
allí, a tu lado, serenos combatientes,
nos tendrás.
Cuando tu voz derrame hacia los cuatro vientos
reforma agraria, justicia, pan, libertad,
allí, a tu lado, con idénticos acentos,
nos tendrás.
Y cuando llegue el final de la jornada
la sanitaria operación contra el tirano,
allí, a tu lado, aguardando la postrer batalla,
nos tendrás.
El día que la fiera se lama el flanco herido
donde el dardo nacionalizador le dé,
allí, a tu lado, con el corazón altivo,
nos tendrás.
No pienses que puedan menguar nuestra entereza
las decoradas pulgas armadas de regalos;
pedimos un fusil, sus balas y una peña.
Nada más.
Y si en nuestro camino se interpone el hierro,
pedimos un sudario de cubanas lágrimas
para que se cubran los guerrilleros huesos
en el tránsito a la historia americana.
Nada más.

 
(México, 1956)
 
De Enero a Enero
 
Autor: Mirta Aguirre  
 
Mar Caribe adelante,
nao navegando;
en la puente de mando,
el Comandante.
Siempre el primero.
Timonel vigilante,
de enero a enero.
 
A su lado en la brega,
un pueblo fuerte,
que se juega la suerte
como quien juega.
Pueblo de acero.
Pueblo de Patria o Muerte,
de enero a enero.
 


El tiempo no devora redentores
 
Autor: Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí)  
 
Estatua viva del metal más fuerte,
no pudiendo los monstruos de oro y cieno
matarte con la bala o el veneno,
quieren que el tiempo te condene a muerte.
 
Cuentan tus horas, les anima verte
blanca la barba de perfil de heleno;
y en la alta cumbre del pensar sereno
el brote de tus canas les divierte.
 
Los pueblos, sin embargo, te dan rosas,
poemas y canciones más por cosas
de cumplesueños que de cumpleaños,
 
pues la edad de los héroes y los genios
no se mide por días ni por años
si no por los largos siglos y milenios.

 
Fidel
 
Autor: Mirta Aguirre  
 
I
Perfil que se recorta
sobre el azul del cielo;
paloma en pleno vuelo
que quiere descansar.
Asombro de palomas
y paloma de asombro,
se le posó en el hombro
Piquito de Coral.
(Esa paloma blanca
de la canción de cuna
junto a la barba bruna,
¿quién la podrá olvidar?)
 
II
El Comandante,
como un gigante,
tiene unas leguas de siete botas:
digo, unas botas de siete leguas.Vuelan gaviotas,
galopan yeguas
y los aviones
son más veloces que los ciclones.
Fidel, barbudo, llega primero;
Fidel, ligero
con sus botazas de guerrillero.
Así en Oriente
o en Vueltabajo,
en horas buenas o en horas malas.
En todas partes, Fidel presente:
en el trabajo
o entre las balas.
Como si fueran hechos de alas
sus zapatones de combatiente.

 
(La Habana, 1974)
 


¡Ordene, Comandante en Jefe!
 

Autor: Antonio Guerrero Rodríguez  
 
A usted, fiel combatiente que incendió
la aurora decisiva de la independencia
con el esfuerzo de sus nobles entrañas.
 
A usted, conductor incansable que ha guiado
la ruta de la historia por el honor,
la hermandad, la sólida esperanza.
 
A usted, invicto soldado que cabalga
sin miedo hacia el sol de la muerte
enfrentando al más brutal imperio.
 
A usted, que viene y va entre verdades
y lleva en sus manos un corazón gigante
ofreciéndolo con altruismo al mundo.
 
A usted,
que es pueblo en el pueblo,
que es tierra en la tierra,
que es justicia ante el podio,
que es paz ante la guerra,
le decimos:
 
¡Fidel, nuestra bandera socialista
jamás se caerá de nuestras manos!
¡ Ordene, Comandante en Jefe !
díganos cuál batalla librar
nuestra victoria será inevitable.
Algunos poemas a Fidel
 
Fidel es un país