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El José Martí de todos los días

Fecha: 

22/01/2020

Fuente: 

CMKW Radio Mambí

Autor: 

 

De José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, hay que hablar siempre. Somos martianos con la misma naturalidad que somos santiagueros. Nos enteramos horrorizados que hubo gentes en la capital que, en una acción demencial,profanaron la figura del Apóstol. Nadie entiende cómo se atrevieron. Somos martianos porque somos fidelistas. Casi nadie al levantarse se lo pregunta. Nos ahorramos el trabajo de hacerlo porque estamos acostumbrados a querer al país donde nacimos y a reverenciar a quienesnos hicieron mejores, por eso el 28 de enero homenajeamos a Martí, por su natalicio, aunque los martianos los recordamos sin pensar en fechasporque hay un Martí de todos los días, los años y las estaciones.
 
Hay un Martí al alcance de la mano. Es el más universal de todos los cubanos, el fundador del Partido Revolucionario Cubano y de Patria, el conductor de la guerra necesaria, el manantial de ideas con las cuales nacimos y que le dan sentido a lo que somos. Se le honra en todas partes, en todos los continentes hay estudiosos de su obra que es otro modo de reverenciarlo. Recuerdo, para poner solo un ejemplo, la primera visita de Jean Lamore, en los ochenta. En la Universidad de Oriente ofreciòuna conferencia donde resumió su libro escrito tras reeditar la travesía de Martí por Latinoamérica.
 
Al principio no nos entusiasmó la idea de oír a un francés hablar de nuestro Martí, pero al terminar la pláticadescubrimos lo mucho que nos falta por aprenderde la ideología maciza del Apóstol. Lamore nos dio una lección de seriedad investigativa. En nuestro país hay investigadores que se ocupan de la obra martiana. No quiero mencionarlos por el temor de olvidar alguno pues son muchos. Pero, a mi modo de ver lo fundamentalreside en la posibilidad que los especialistas nos han dado de acceder a interpretaciones valiosas del hacer martiano en su oficio de revolucionario y si no todos pueden intentar la lectura de investigaciones especializadas, todos tenemos a nuestro alcance de la posibilidad de consultar la obre vigente de su mejor discípulo Fidel Castro Ruz, el Líder Histórico de la Revolución Cubana.
 
Se ha escrito tanto de José Martí que hay que pensarlo dos veces para escribir un artículo sobre el tema. Contamos con el aporte valioso de los especialistas, pero en ocasiones, cuando revisamos los textos, echamos de menos al Martí de todos los días porque si hay un Martí héroe del pensamiento y mártir de las ideas, hay otro más cercano, presente en cada pedazo de lo que hacemos. Fidel lo definió como el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada, hizo de su obra un estandarte y nos ayudó a entender el alcance universal de su filosofía donde descuellan palabras como solidaridad, dignidad y humanismo, esas que tanta falta le hacen al mundo actual.
 
Por eso cuando los niños le llevan flores a su tumba en el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia, nosotros llevamos a nuestros niños. Es una forma de subrayar el respeto, de educarnos nosotrosmismos. Por eso vamos el 28 al cementerio donde muy cerca del obelisco que guarda los restos del Apóstol está el monolito que tiene una inscripción tan sencilla como las cenizas de su dueño,  consta de una solapalabra Fidel.
 
Este 28 de enero habrá homenajes en todo el país y en otras muchas naciones en México, en España, en Argentina, en Venezuela, y en otras partes del mundo los agradecidoshonrarán a Martí. Nosotros también lo haremos y si me preguntan cuàl es el mejor modo de hacerlo diría que a través del tributo diario, sin aspavientos, pero con la certeza de que para honrar a Martí basta con ser mejores personas e imitarlo hasta donde nuestras capacidades y fuerzas alcancen.
 
Martí constituye un aprendizaje permanente, una ética. En su artículo “Martí el patriota hijo de inmigrantes”, uno de sus discípulos aventajados, Pedro Pablo Rodríguez, propone una enseñanza clave se aprende a ser patriota desde la familia. Lo demás viene después, lo demás, decimos nosotros lo pone la vida. Somos martianos y somos santiagueros ¿alguien se atreve a impedirlo?