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Fidel

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Revista La Jiribilla
Yo estaba muy abrumado en el momento en que pasa el ciclón Gustav. Fidel escribe en sus Reflexiones del 2 de septiembre de 2008 que solo los artistas podían "dejar constancia del episodio vivido y alentar a nuestro pueblo en su épica lucha". Y así fue. Fidel es la persona que me enseñó justamente el espacio por donde teníamos que entrar. A partir de ese momento en la Brigada pasamos de ser un grupo de amigos artistas a contar con gente en toda Cuba. La Isla va a seguir siendo un lugar asediado por huracanes, y vamos a seguir llevando lo que la gente merece.
 
Había sitios donde las personas estaban alteradas y el ambiente estaba enrarecido por la desgracia. Llegábamos de improviso, como una tropa de asalto. Lo primero que hacíamos era hablarles a la gente de Fidel, siempre Fidel por encima de todo. Les mostrábamos el documental de Roberto Chile, Elogio de la virtud, y la gente se emocionaba, oía mencionar su nombre y enseguida se concentraba en lo que había que hacer.
 
Yo creo que Fidel, sus compañeros, la Revolución merecen saber que todas las cosas que ellos hicieron han sido necesarias. Si uno no hace lo justamente necesario, nada tiene sentido. A eso hemos dedicado nosotros estos dos años: a hacer lo que nos han enseñado. Todas nuestras fuerzas emanan de allí, de lo que hemos aprendido. Y algo bueno que hemos aprendido de la vida en nuestro país es que solos no somos nada. Si la Revolución ha durado 50 años y va a durar más, es porque somos una obra colectiva. Ningún buen cubano, aunque se queje, permite que alguien le hable mal de su Patria. Los cubanos vamos a resolver nuestros problemas entre nosotros. Es importante demostrar que la fuerza está en nosotros, somos nosotros mismos. Ahí está nuestra esencia, y esa es la esencia de la Brigada Martha Machado. Es una misión hecha desde el alma, por cubanos, para Cuba y para el mundo.
 
No sabemos a qué lugar vamos a ir mañana y personalmente sé que voy a dedicar la mitad de mi vida a esto, sé que voy a dedicar los esfuerzos que necesite dedicarle. La Brigada nació con un ciclón; pero sigue cubriendo una necesidad real, no en la vida de esas personas afectadas solamente, sino también en la vida de nosotros.
 
La idea de entregarle la bandera del 26 de Julio a Fidel se nos ocurrió en Las Villas. Antes de salir para La Habana les pedí a mis compañeros que me dieran las banderas —la del 26 y la cubana— que habían acompañado a la Brigada, para dárselas a Fidel. “Aquí están las banderas que nos acompañaron”, le dije. Hace 50 años podían asesinarte por tener un bono del 26 de Julio en el bolsillo. Esa imagen es hoy un símbolo, y si vamos a hablar acerca del 26 de Julio, entonces ese símbolo tiene que estar presente, protegiéndonos. Le dije a Fidel: “Yo quiero que usted tenga esta bandera, una bandera que además nos la dio un hermano suyo: el Comandante Almeida”.  
 
Fidel tomó la bandera y la colocamos en el mástil a su lado, porque sin esa bandera no se podía conversar sobre el 26 de Julio. Hay que mirar hacia atrás, a los que nos antecedieron. Si no sabes mirar hacia atrás, no sabrás cómo andar al frente. La gente nos escucha retomar muchas veces la historia de Cuba, aprender de ella. Uno puede pensar como quiera, pero hay que conocer la historia, porque a través de ella te das cuenta de quién eres realmente, y de dónde vienes. Hay tanta dignidad cuando miramos atrás. Mirarla, observarla, ayuda a caminar.
 
Voy a repetir lo que le dije a Fidel aquel 26 de Julio de 2010, en el Memorial José Martí: “¡Gracias, Fidel, por todo lo que has hecho!  ¡Gracias, Fidel, por todo lo que sigues haciendo! ¡Gracias por todo lo que nos has enseñado a hacer!”.