Castro Ruz, Fidel

Ascenso de Raúl a Comandante

Se comunica por este medio que ha sido ascendido al grado de Comandante al Capitán Raúl Castro Ruz y se le nombra Jefe de la Columna 6 que operará en el territorio montañoso situado al Norte de la Provincia de Oriente, desde el Término Municipal de Mayarí al de Baracoa quedando bajo su mando las patrullas rebeldes que operen en dicha zona.

Carta de México (1956)

Carta envíada por José Antonio Echeverría Bianchi y Fidel Castro Ruzal Movimiento 26 de Julio y Federación Estudiantil Universitaria (FEU) con el objetivo de unificar las fuerzas para derrocar la tiranía.

Informe de Fidel Castro sobre la ofensiva final de la tiranía transmitido por Radio Rebelde (segunda parte)

Todos los heridos y demás prisioneros fueron devueltos sin condición alguna. Puede no parecer lógico que en medio de la guerra se ponga en libertad a los prisioneros adversarios. Eso depende de qué guerra se trate y el concepto que se tenga de la guerra. En la guerra hay que tener una política con el adversario, como hay que tener una política con la población civil. La guerra no es una mera cuestión de fusiles, de balas, de cañones y de aviones. Tal vez esa creencia ha sido una de las causas del fracaso de las fuerzas de la tiranía.

La novela de sus recuerdos

Aquella noche de nuestro diálogo, repasaba las imágenes grabadas en la memoria: ¡Mataron a Gaitán!, repetían los gritos del 9 de abril en Bogotá, adonde habíamos viajado un grupo de jóvenes cubanos para organizar un congreso latinoamericano de estudiantes. Mientras permanecía perplejo y detenido, el pueblo arrastraba al asesino por las calles, una multitud incendiaba comercios, oficinas, cines y edificios de inquilinato. Algunos llevaban de uno a otro lado pianos y armarios en andas. Alguien rompía espejos. Otros la emprendían contra los pasquines y las marquesinas. Los de más allá vociferaban su frustración y su dolor desde las bocacalles, las terrazas floridas o las paredes humeantes. Un hombre se desahogaba dándole golpes a una máquina de escribir, y para ahorrarle el esfuerzo descomunal e insólito, la lancé hacia arriba y voló en pedazos al caer contra el piso de cemento. Mientras hablaba, Gabo escuchaba y probablemente confirmaba aquella certeza suya de que en América Latina y el Caribe, los escritores han tenido que inventar muy poco, porque la realidad supera cualquier historia imaginada, y tal vez su problema ha sido el de hacer creíble su realidad.

Primera Declaración de La Habana

“Resuelve que esta declaración sea conocida con el nombre de ‘Declaración de La Habana’, Cuba, La Habana, Territorio Libre de América.  Septiembre 2 de 1960.”  (APLAUSOS.)
Sometemos esta Declaración de La Habana a la consideración del pueblo, es decir, que los que apoyan la Declaración, levanten la mano (LA MULTITUD LEVANTA LA MANO).  (DURANTE VARIOS MINUTOS EXCLAMAN:  “¡Ya votamos con Fidel!” y “¡Fidel, Fidel, qué tiene Fidel, que los americanos no pueden con él!” y “¡Viva Raúl Roa!”).
Y ahora, falta algo.  Y con la Declaración de San José, ¿qué hacemos?  (EXCLAMACIONES DE:  “¡La rompemos!”) ¡La rompemos!  (Fidel la rompe ante la multitud.)
Estos acuerdos de la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, que acabamos de efectuar, serán comunicados a todos los pueblos hermanos de América Latina.

Segunda Declaración de La Habana

La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba resuelve que esta Declaración sea conocida  como Segunda Declaración de La Habana, trasladada a los principales idiomas y distribuida en todo el mundo.  Acuerda asimismo solicitar de todos los amigos de la Revolución Cubana en América Latina que sea difundida ampliamente entre las masas obreras, campesinas, estudiantiles e intelectuales de los pueblos hermanos de este continente

Declaración de Santiago de Cuba

“El pueblo de Cuba, reunido con motivo de la gloriosa fecha del 26 de Julio en Santiago de Cuba, declara:  
“1. Que la Organización de Estados Americanos carece por completo de moral y de derecho para juzgar y sancionar a Cuba.  
“2. Que Estados Unidos, en complicidad con los gobiernos de Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Venezuela, Puerto Rico y otros, ha introducido en Cuba millares de armas y toneladas de explosivos para promover la subversión y el derrocamiento del régimen revolucionario.

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