Carta y Mensaje

A los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Comunidad del Caribe

Excelencias y estimados amigos:

No he podido encontrarme en esta ocasión con mis hermanos de la Comunidad del Caribe. Y créanme que lo lamento profundamente, pues para mí no hubiera habido mayor satisfacción que compartir con amigos como ustedes este momento de regocijo y celebración del XXX Aniversario de la Comunidad del Caribe, sobre todo después de la respuesta de ustedes a la conmemoración del XXX Aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago. Considero la presencia de ustedes en La Habana el pasado 8 de diciembre una prueba de la amistad y cariño que han mostrado siempre hacia el pueblo de Cuba, sobre lo cual guardaremos eterna gratitud.

Muchas veces no nos percatamos de lo que hemos conquistado. Es posible que al hacer ustedes el balance de estos 30 años de la Comunidad del Caribe, se concentren en lo que les falta por alcanzar. Nosotros los felicitamos por todo lo que han logrado en el proceso de integración y de unidad de la Comunidad Caribeña. comunidad caribe a. No hay otro grupo de países en nuestro hemisferio que haya alcanzado lo que CARICOM en términos de concertación política, económica y social.

Seguimos con mucha atención los actuales esfuerzos por instrumentar el Mercado y Economía Únicos de la Comunidad y la Corte Caribeña de Justicia, así como el resto de las iniciativas dirigidas a enfrentar desde una posición de unidad los desafíos de la globalización ante el convite de alianzas que representan intereses externos y hegemónicos.

Estoy seguro de que vuestras deliberaciones en ocasión del XXX Aniversario de la Comunidad del Caribe, constituirán un impulso a estos nobles propósitos. Para ello podrán seguir contando, como siempre, con la colaboración desinteresada y sin condiciones y el apoyo activo y concreto de Cuba.

Es esta una buena ocasión para reiterar las propuestas de cooperación que anunciamos el pasado 8 de diciembre en La Habana. Desde entonces nuestra colaboración ha continuado incrementándose, en el sector de la educación, la salud y otros. En estos momentos se preparan los nuevos estudiantes de países de CARICOM para iniciar sus estudios de medicina y otras carreras en Universidades cubanas. ¡Cuánta felicidad y confianza nos invade al conocer sobre los éxitos y avances de estos jóvenes que se preparan con ahínco para servir a sus pueblos!

Compartimos con ustedes la defensa de los intereses de las pequeñas economías y los reclamos por un trato especial y diferenciado, que han sido hasta hoy abiertamente ignorados por las naciones más poderosas.

Nos une, además, la más profunda convicción de que estamos obligados a defender los principios básicos del derecho internacional y a oponernos de manera resuelta a cualquier acción encaminada a ignorarlo.

Ninguna circunstancia hará variar el interés y la voluntad de Cuba de profundizar los lazos de amistad y cooperación con las hermanas naciones del Caribe. No escatimaremos esfuerzos por lograr la integración regional y la unidad de nuestros pueblos.

Como expresé en mis palabras durante el encuentro en La Habana el pasado 8 de diciembre, "los países caribeños enfrentamos el reto de sobrevivir y avanzar en medio de la más profunda crisis económica, social y política que hayan sufrido nuestro hemisferio y el mundo, y cuando la globalización neoliberal amenaza con destruir no sólo nuestro derecho al desarrollo, sino incluso nuestra diversidad cultural y nuestras identidades. La única salida para nuestros pueblos es la integración y la cooperación, no sólo entre los Estados, sino también entre los diversos esquemas y organizaciones regionales."

Hubiera sido esta, además, una excelente oportunidad para sostener un nuevo intercambio sobre la difícil situación que hemos tenido que enfrentar con el reciente incremento de las acciones hostiles y las amenazas de los Estados Unidos contra Cuba.

Atravesamos momentos difíciles y sumamente peligrosos. Los enemigos históricos de la Revolución cubana se empeñan por estos días en fabricar pretextos que le permitirían al gobierno de Estados Unidos justificar una agresión militar contra Cuba. Sabemos que en última instancia la superpotencia, empeñada en demostrar su pretensión hegemónica en el actual mundo unipolar, no necesita siquiera de pretextos plausibles para atacar a una nación soberana. La dolorosa experiencia de Iraq es un ejemplo elocuente. Solamente la fuerza y valor de nuestra causa, la unidad de nuestro pueblo, la decisión irrenunciable de resistir cualquier ataque y la solidaridad internacional, pueden prevenir la agresión.

Estamos sometidos a una guerra subversiva que viola los más sagrados principios del Derecho Internacional y demás normas que rigen la convivencia pacífica entre los Estados. Se intenta destruir el orden constitucional cubano, tratando de fabricar una ficticia oposición con un puñado de mercenarios. La Ley de Ajuste Cubano y la práctica de recibir en territorio de los Estados Unidos incluso a aquellos que emplean el terrorismo y la violencia para arribar a suelo norteamericano, propiciaron una ola de secuestros de naves aéreas y embarcaciones cubanas, poniendo en grave peligro la vida de personas inocentes con el objetivo de provocar una crisis migratoria que creara las condiciones para una agresión a Cuba.

Alentados por la retórica anticubana del Presidente Bush, se acaba de anunciar la creación en Miami de otra organización que propugna un bloqueo internacional a Cuba y una intervención militar "multilateral" contra nuestro país.

La Unión Europea, en su afán de recomponer sus relaciones con los Estados Unidos, dañadas a consecuencia de la guerra contra Irak, se ha sumado a esta política agresiva contra Cuba.

El retiro de la solicitud de adhesión al Acuerdo de Cotonou responde a la decisión de la Comisión Europea de suspender la evaluación de este asunto, la cual subordinó, además, a condiciones inaceptables. Cuba siempre agradecerá a sus hermanos del Caribe el apoyo que nos dieron para nuestra solicitud de entrada a Cotonou. Fue el interés de estar junto a ustedes y a los países de África y del Pacífico, lo que en última instancia nos hizo solicitar dicha adhesión.

Hubiese aprovechado este encuentro, queridos hermanos, para haberles referido algunos de los principales empeños en los que estamos ahora enfrascados. Les hubiese hablado del colosal esfuerzo que se realiza hoy en Cuba por elevar a niveles sin precedentes la cultura general integral de todo el pueblo, de las decenas de programas en curso para multiplicar las capacidades y oportunidades de instrucción de nuestros niños y jóvenes y de innumerables otros programas sociales en marcha, experiencias todas que pueden ser de enorme utilidad para los países caribeños y que gustosamente ponemos a disposición de ustedes. Les hubiera hablado también de la gigantesca batalla por lograr la liberación de cinco héroes cubanos sometidos a humillante y brutal cárcel en los Estados Unidos por el único crimen de defender a su patria y luchar contra el terrorismo.

En lo que a Cuba respecta, les reitero con la más absoluta convicción, queridos amigos, que sean cuales fueren los nuevos designios agresivos del imperio, el pueblo cubano no cejará en su lucha por el futuro mejor, que nos mantendremos firmes en nuestros principios, que seguiremos adelante. Cuba cuenta con un pueblo unido, dispuesto a luchar y a vencer. Nuestros sueños de ayer ya son hoy realidades de las que nos sentimos orgullosos. Nuestros sueños de hoy se convertirán igualmente en hermosas realidades. De eso no tenemos la menor duda.

A pesar de agresiones, bloqueos y amenazas, con el esfuerzo incansable de nuestro pueblo, con la firmeza indestructible de nuestras ideas y principios, y con la ayuda inestimable de cientos de millones de hombres y mujeres en todo el mundo, estamos seguros de que seguiremos venciendo.

Nos alienta, además, la certeza de que al defender nuestra independencia, nuestro derecho al desarrollo, nuestro camino escogido por la voluntad libre y soberana del pueblo cubano, defendemos también esos mismos derechos para todos los pueblos pequeños, como los del Caribe, que un día pudieran verse amenazados igualmente por la prepotencia del imperio.

Con un fraternal abrazo,

Fidel Castro Ruz
02/07/2003