Discursos e Intervenciones

Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el acto nacional de la segunda graduación de instructores de arte, en la Ciudad Deportiva, el 28 de octubre de 2005

Fecha: 

28/10/2005

Queridos graduados y familiares;

Estudiantes y profesores de las Escuelas de Instructores de Arte;

Miembros de la Brigada “José Martí” de las provincias Pinar del Río, La Habana, Ciudad de La Habana y Matanzas, todos no podían estar aquí;

Cuadros de la Unión de Jóvenes Comunistas;

Artistas, intelectuales y otros invitados;

Compatriotas de toda Cuba:

Habíamos pensado reunirnos de nuevo exactamente un año después, el 20 de octubre, para celebrar el Día de la Cultura Cubana con la graduación de una nueva hornada de Instructores de Arte, formados en las Escuelas creadas por el fragor fundador de la Batalla de Ideas, pero los avatares del poderoso Wilma nos llevaron a posponer hasta hoy este deseado encuentro. 

Una parte de ustedes, los de las provincias orientales, ya estaban en la capital cuando dos días antes decidimos posponer este acto ante la cercanía del peligroso Wilma. Sé que han estado por ello más de una semana en la capital. Tampoco podíamos enviarlos de vuelta a sus provincias en medio de la compleja situación meteorológica.

Hoy se gradúan  3 092 nuevos instructores de arte de los  3 879 estudiantes que comenzaron en el curso 2001-2002, el segundo de estas instituciones, inauguradas el 18 de febrero de 2001 con el propósito de formar en 10 años a 30 000 instructores de arte.

El 60,4 % de los nuevos graduados son mujeres y el 39,5% hombres. La mayoría de procedencia social obrera.

Esta nueva fuerza, con conocimientos y experiencia práctica, fue ubicada en 3 048 centros educacionales, incluyendo los 26 Institutos Politécnicos de Informática.

Esta segunda graduación posibilita contar ya con  6 318 instructores de arte, lo que garantiza disponer al menos de un instructor en 4 898 centros educacionales de las enseñanzas preescolar, primaria, especial, secundaria y preuniversitaria.

Es fabuloso el camino que se abre hacia la formación de sensibilidad y apreciación de las artes entre los más jóvenes y hacia el ambicioso propósito de crear una cultura general integral masiva en nuestro pueblo.

Una cultura no solo artística, sino también histórica, científica, económica, geográfica, ambiental y en los más diversos campos del conocimiento, con profundo sentido humanista.

Nos satisface saber que entre las dos graduaciones han optado por los estudios superiores 6 147 instructores y entre ellos, por la Licenciatura como Instructor de Arte, 3 555. Un rico e inmenso caudal de conocimientos se acumula en esta fuerza que será de suma importancia en los altos propósitos de justicia e igualdad de oportunidades para todos.

Una especial garantía en la formación continua, la disciplina, la organización y la entrega de los jóvenes instructores de arte lo es la creación, hace hoy exactamente un año, de la Brigada “José Martí”, que dirigida por el Consejo de Estado, a través del Grupo de Trabajo de la Batalla de Ideas quedó finalmente estructurada el pasado 19 de mayo, aniversario 110 de la caída en combate de nuestro Héroe Nacional, con la elección de todas sus estructuras.

La UJC tiene una elevada responsabilidad política, conferida por la Revolución, en el éxito de este programa de formación de instructores de arte, que una vez tronchó su camino y es fruto de nuestros sueños de una sociedad mejor y más plena.  La Unión de Jóvenes Comunistas es responsable de coordinar el trabajo de  la Brigada “José Martí”. Debe velar por la calidad de su trabajo, su constante superación y el cumplimiento del compromiso de sus brigadistas. El completamiento de los cuadros que en los municipios y las provincias atienden el trabajo de la Brigada constituye una prioridad impostergable para nuestra organización juvenil.

Tras un año de trabajo los instructores de arte atienden a 480 526 niños y adolescentes durante su horario docente y a 85 599 en talleres de creación artística.  A ese empeño de educación del talento artístico y apreciación de las artes se suma el esfuerzo del sistema de Casas de Cultura, que atiende en sus instituciones a 227 390 niños y adolescentes, cifra que se verá multiplicada con creces en los próximos años cuando el ejército de instructores de arte que hoy formamos esté en todas las escuelas y en todas las comunidades del país.

Numerosas anécdotas se han recogido a lo largo del país de las experiencias de trabajo durante el pasado curso escolar, que muestran cuántas posibilidades para el mejoramiento del ser humano se abren a partir del trabajo y la influencia de los instructores de arte en escuelas, centros de conducta, prisiones y otros escenarios sociales.  Así dicen algunas de ellas, contadas por los propios instructores o sus coordinadores:

¿Qué dice Yennys García Betancourt?.  Especialidad Teatro.  Escuela Nacional Urbana “Fernando Cuesta Piloto”.  Municipio Cienfuegos.

Bueno, esta yo no la había puesto, entre varios casos presentados, pero ya la mencioné, no la voy a dejar fuera, y fue por una palabrita.  Ella dice:  “Mi escuela  está enclavada en el Consejo Popular San Lázaro, donde muchos de sus habitantes” —y aquí estaba mi desacuerdo con Yennys García Betancourt. No quería mencionarla, pero se equivocaron los que transcribieron mi material, yo la tenía tachada y pasó.   Debe ser una excelente instructora, pero dijo esta frase:  “Muchos de sus habitantes poseen un bajo nivel cultural y antecedentes delictivos.”  Eso es mucho, estoy en desacuerdo, sé cómo es nuestro pueblo y algunos son más humildes y otros menos humildes; pero todos partimos antes de un bajísimo nivel cultural.  No sabíamos nada de casi nada, 30% de analfabetos, 90% de semianalfabetos, cuán lejos estábamos de un espectáculo como este, tan impresionante, tan inolvidable; cuán lejos del que tuvo lugar hace unas cuantas semanas, al graduarse los médicos, cubanos y de otros países, y al crearse el contingente “Henry Reeve”, cuyos integrantes, en una cifra superior a 1 000, se encuentran en los dos puntos donde han tenido lugar las más duras y dramáticas catástrofes en los últimos tiempos:  una, consecuencia de los huracanes, allá en Guatemala, y otra, consecuencia de los terremotos, con más de 50 000 muertos y más de 80 000 heridos, el 90% de los cuales, como norma, con traumas que ocasionan fracturas en los miembros superiores e inferiores del organismo o en el cuerpo.

Fácil es enumerarlo así, pero hay que imaginarse cuán terrible tristeza y sufrimiento implican para aquellas víctimas, aquellos seres humanos que tienen que soportar las consecuencias de la tragedia. 

Todos recordarán, seguramente, aquel día que, al participar en la graduación, di un paso en falso; no miré, estaba mirándolos a ustedes, allá en Santa Clara me caí y me fracturé en ocho fracciones la rótula y también la parte superior del hombro, con algo más que  fisuras como entonces creía, quizás fue la más dura y la más difícil lesión.  Recuerdo los sufrimientos, los recordé siempre por los demás, antes de sufrirlos; pero tuve la oportunidad de conocerlos por mí mismo, y es por ello que hablo con pasión cuando recuerdo tanto sufrimiento y tanta tristeza que se experimentan cuando suceden catástrofes.

Continúo con la explicación de lo que dijo la compañera Yennys, que es muy interesante.  Dice:

“Al principio sentí un poco de temor al tener que enfrentarme con niños de tan singular procedencia. Comencé con  un grupo de cuarto grado, caracterizado como el más difícil de la escuela. Con todo mi asombro recibí las muestras de cariño más insospechadas” —imagínense esa niña, es una niña, prácticamente, porque recuerdo muy bien cómo escogimos a los estudiantes, fueron estudiantes que terminaban la secundaria básica, que iban a realizar un bachillerato especial de cuatro años, a vivir como internos en las escuelas de instructores de arte que se crearon ese año, en un solo año.

Recuerdo el programa, cuando lo discutimos una por una cada asignatura, hasta que ya quedó confeccionado y está en vías —como es lógico, y como en todo— de perfeccionamiento; pero eran jovencitos, ustedes son los graduados, por lo general, más jóvenes que tenemos.

Graduábamos, por ejemplo, a los trabajadores sociales, que no sé cómo será el día en que los reunamos aquí, porque hacen falta, sin los familiares, más de dos estadios o, como le llamen, Palacio de los Deportes, un coliseo como este, con una capacidad de 15 000 para albergarlos, y son también una tremenda fuerza que hoy está ya incidiendo extraordinariamente en nuestra sociedad, ¡y qué fuerza! —no se le ocurra a nadie, y mucho menos a los nuevos ricos y a los ladrones, desestimarla, porque con esa fuerza, realmente, se eliminarán unas cuantas lacras que todavía sufre nuestra sociedad, en busca de un mundo mejor, más cerca que nunca de un pueblo, de lo que lo ha estado nunca, a lo largo de la historia.

Que nadie piense que son bobos, o que son analfabetos, o que son ignorantes, porque son ellos los que hoy ya trabajan y en este momento comienzan a garantizar que el país cuente con cientos de millones de dólares que hoy se pierden o se malbaratan; y un poco más lejos, incluyendo electricidad, incluyendo todas las energías, incluyendo muchas cosas más, la suma de lo que nuestro país dispondrá en muy breve tiempo, es mucho más que la cifra que mencioné, y ningún ciclón podrá detenernos. 

Ya pasó uno y está olvidado, o más bien aplastado por la obra que nuestro pueblo está realizando, y pasó también el otro que convirtió a La Habana en Venecia, y el mundo se intimidaba, mientras miles de cubanos, con todos los recursos disponibles, en cuestión de días iban restableciendo la situación, y aviones conduciendo brigadas del contingente “Henry Reeve” marchaban hacia el suroeste en dirección a Guatemala, o hacia el sureste, a larga distancia, en dirección a Paquistán, para llegar a un territorio que está a 3 000 ó 4 000 metros de altura en las laderas de la cordillera del Himalaya, de donde emerge el Everest, como símbolo de una cumbre a la que, en el terreno social y en el área de la justicia, aspiran a llegar los pueblos, y entre ellos el nuestro, sin que nunca alguno haya alcanzado la meta a lo largo de miles de años; pero pienso que en estos tiempos, más difíciles que cualquier otro, ningún país como el nuestro se acerca tanto a esa meta.

De este modo, la naturaleza no podrá doblegar, ni el imperio podrá doblegar el espíritu de nuestro pueblo, ni podrá impedir nuestras metas.

Continúo de nuevo lo que decía esta jovencita que recordaba hace un rato, es como una niña.  Es por eso que no podemos ser críticos, ni mucho menos, si una frase se escapó, porque ella escribió eso, y no para ser publicado, no lo escribió para nadie más, los que lo transcribieron para un posible discurso, en el apuro tal vez ni repararon.  No tiene importancia. 

Ella dice:  “Comencé con un grupo de cuarto grado, caracterizado como el más difícil de la escuela. Con todo mi asombro recibí las muestras de cariño más insospechadas”, en esos niños de aquel barrio que seguramente es muy pobre y debe tener muchos sitios donde las condiciones de vida son sumamente duras. 

Hassan debe recordarlo, porque con los estudiantes de medicina visitó las zonas más pobres de la ciudad en los años de la batalla de ideas, y buscando experiencias y ayudando a decenas de miles de niños recorrió esos lugares, y de esos lugares teníamos noticias todos los días.

Ella continúa:  “...y los cautivó tanto el teatro que con la mayoría de ellos conformé el grupo de teatro Abracadabra, que hoy representa a la escuela.  La parte más difícil fue convencer a los padres con mil razones para que les permitieran ensayar en horas extracurriculares.”  ¿Qué quiere decir esto, sábado, domingo, por la tarde, por la mañana?  ¿A qué hora, antes de los apagones o después de los apagones? (Risas.)  “Contar con su apoyo para las obras que preparamos fue algo inesperado, a pesar de haberme reunido con ellos en varias ocasiones.

“Uno de mis niños tenía a su mamá presa.”  Es triste, ¿no?  Pero no por eso el pueblo o el barrio es un barrio delictivo.  La que cometió los delitos fue la sociedad, porque esos barrios no nacieron de la nada; fue el mundo civilizado y culto que nos conquistó y nos explotó durante siglos, y trajo, además, la esclavitud, y hasta el triunfo de la Revolución en 1959 había establecido una sociedad de abismales diferencias, la que va desde gente rica, rica, rica, muy rica, que no vivían allí en San Lázaro, vivían primero por allá por la Víbora —quedan algunos restos, ya no, ya hay pueblo allí—, y después fueron para lo que hoy es Plaza, y después fueron para lo que antes era Miramar y hoy es parte de Playa, o por allá por el Country Club cuando triunfó la Revolución, que había muchos de esos lugares allí, estaban ya, como recuerdo, por allá, cerca de aquella escuela de cadetes en Ceiba, más allá de Caimito. Ya estaban repartiendo las fincas por aquellos lugares, lo más lejos posible del barrio aquel, barrio de extramuros. 

“Mi escuela está enclavada en el Consejo Popular San Lázaro, Municipio de Cienfuegos.”  Me equivoqué, lo he confundido todo.  ¿Dónde estará la compañerita?, debe estar por ahí.  ¿Dónde está la muchachita .  No es La Habana.  Yo no sé lo que hay allí; pero tampoco, aunque sea allí, dondequiera que sea hay que ser cuidadoso.  Hablé de San Lázaro aquí, es la historia real, debe haber un barrio igual en otras partes, como en Santiago, el barrio de Cuabita.  ¿Dónde están los santiagueros?   Acuérdense del barriecito aquel o el barriezote aquel que está cerca de donde estaba el campito de aviación y el cementerio de Santa Ifigenia, esos barrios están en todas partes.

Ya que estaba hablando de Yennys García, ¿dónde está Yennys?  Yennys, ¡corre!, para que me acompañes aquí y me ayudes.  No hay mal que por bien no venga, dice el refrán .

Cuéntanos aquí, ¿tú te atreves?

Ella me dice que sí, que se atreve a explicarlo, pero sin mencionar el nombre del niño. 

Yennys García.-  Lo que sucede es que, como decía el Comandante, la extraordinaria experiencia es que empecé a trabajar con ese grupo que era de muy difícil acceso.  Ustedes saben que todos los niños son intranquilos, alegres, pero, bueno, aquellos niños tenían sus características.  Entonces llegué, me propuse la tarea de cambiar un poco ese criterio e insertar el arte, que es la gran tarea que tenemos todos los instructores de arte, para eso se dio a luz este proyecto; mezclar a los niños y ayudar a que se relacionaran mejor, se comunicaran mejor, y entonces, nada, me atreví y empecé a trabajar con ellos.

Fue muy difícil al principio para todos los instructores, porque al llegar a las escuelas es algo nuevo, algo inesperado, pero los niños me recibieron con muchísima alegría.  Para mi asombro, los padres, después que se fueron dando cuenta de la importancia y del cambio que el teatro y el arte llevó a cabo en sus niños, me empezaron a ayudar con las cosas de la obra que presentábamos, con los ensayos de la unidad artística.

Tenía un niño, que también trataba por la comunidad, que tenía a su mamá presa y tenía ciertos problemas familiares.  Lo importante fue que logré vincular a ese niño y mezclarlo con el arte y ayudar a que su medio lo aceptara mucho mejor por manifestarse artísticamente. 

Eso es lo importante de la experiencia, que creo que todos los instructores tenemos experiencias parecidas, porque siempre hay personas y siempre hay niños, todos los niños tienen esa fantasía escondida en algún lugar, y para eso estamos nosotros aquí, para eso nos crearon a nosotros, para apartar la negrura del mundo, la negrura de los problemas, de mil trastornos que puedan tener y sacarle esa parte bella al niño.  Creo que eso es lo más importante de cada experiencia.

Cmdte.-  Bueno, faltaba una frase y ella explicó muy bien.  Y qué suerte que el desvío ha servido para ver en acción aquí una instructora de arte explicando su tarea.

Lo que faltaba decía: Para nuestra satisfacción. Ella salió de pase precisamente el día que presentamos la obra y pudo ver el fruto del arduo trabajo de su pequeño, con una profe tan joven.  No me equivoqué, ustedes la vieron aquí.

¿Qué expresó, por ejemplo, Carlos? 

Carlos Ruiz Silverio, municipio Placetas,Consejo Popular Guaracabulla Jagueye, especialidad Música, Escuela Primaria “Enrique Villegas”?

“A raíz de mis talleres, encontré en la escuela una niña espléndida que me llenó de alegría.  Quien no la conoce y la escucha cantar puede llegar a decir que viene de una escuela de arte, pero no es así.  Es una guajirita que no conocía siquiera lo que era un instrumento musical;  en cambio, la voz impresionaba a todos.   Decidí que uno de mis alumnos que tocaba guitarra la acompañara en una canción que monté.  El resultado de ese trabajo fue magnífico;  quienes lo presenciaron se mostraron muy emocionados por el talento de esta niña que había florecido y con el asesoramiento técnico ya estaba dando hermosos frutos.”

¿Qué ocurrió con Oslendys Baño Rodríguez, municipio Güines, especialidad música, escuela “Félix Varela”?

Este instructor tiene montado un repertorio que abarca desde el Himno Nacional hasta los principales chachachás cubanos.  Montó una banda de música en estas escuelas, luego las unió y el resultado que logró fue una gran banda que hizo sonar el 19 de mayo por todo el casco urbano del municipio y que provocó que amas de casa, vecinos, obreros y otras personas de la comunidad quedaran impactados y asombrados de ver cómo niños tan pequeños eran capaces de interpretar estas sonoridades.

¿Qué se cuenta de Eliécer Fernández Rodríguez, especialidad Artes Plásticas, escuela primaria “Jesús Martínez”, consejo popular “Niceto Pérez”, zona rural, municipio San Cristóbal, montaña?

Dicen los vecinos que desde su llegada a la comunidad la vida es diferente.  Creó un grupo que tiene aptitudes para la artesanía, logrando mejorar el entorno de este apartado lugar mediante la confección de objetos artesanales y murales con elementos naturales.  Nos cuentan que gracias a él han podido ver y apreciar una obra plástica y hasta celebrar eventos en la montaña donde han ganado premios.  Dice Eliécer que tuvo la dicha de hacer sus prácticas en esta zona y, aunque confiesa que el principio se resistió, después de llegar y constatar que tenía la oportunidad de cambiar la vida de aquellas personas, no lo pensó y allí está ahora.  Siente que ha ganado en sensibilidad y ama lo que hace profundamente.

Otro ejemplo es el de Yuderquis Martínez Sardiñas. Especialidad Artes Plásticas. Consejo Popular “Juan Delio Chacón”. Escuela Especial de Conducta No 1 “Omar Antonio Bautista Ramírez”.

Fue difícil para mí, dijo, comprender la necesidad de trabajar en una escuela de conducta, teniendo en cuenta las características particulares de estos centros. He visto que mi labor con ellos ha facilitado la comunicación y se han hecho más sociables. Parece que el arte tiene magia.

Yuderquis menciona el nombre de uno de sus alumnos, y añade:  tiene un ojito de cristal;  con él he desarrollado un amplio trabajo, pues tiene aptitudes para las artes plásticas.

“Me siento complacida con mis resultados.  Creo que ese niño nunca me va a olvidar y quizás hasta me  compare con su mamá, sabiendo que yo sin serlo le brindo todo el cariño para ganarme un lugar en su  corazón, y creo que lo estoy logrando.

¿Qué narra María de los Ángeles Hartermar?. Especialidad Teatro. Consejo Popular Gerona Centro.

“No voy  a negar que estaba un poco asustada al llegar allí. Nunca había trabajado como instructora de arte en una prisión. Me asombró  la aceptación de nuestra presencia; para ellos fue muy agradable la iniciativa. Les tocó romper el hielo y lo hicieron con fuerza. Nos presentaron un grupo musical con instrumentos no convencionales (palos, latas, cubos). De verdad que se escuchaba bien.  Uno de ellos se me acercó, quería enseñarme una obra de teatro que había escrito él solo y que reflejaba parte de su vida como recluso y la lección que estaba recibiendo en aquel lugar. Esto me ha enseñado  que no debemos subestimar a las personas siempre que estén dispuestas a cambiar y el arte los ayude.”

Tras las experiencias acumuladas en  un año de labor, como las que acabamos de ver, 123 de los mejores brigadistas pasarán a formar parte de los claustros de profesores de las Escuelas de Instructores de Arte, los cuales se han fortalecido y cuentan hoy con 2.950 profesores; de ellos 799 son de las asignaturas de formación general y 2.151 de las asignaturas de las especialidades.

Más de 370 recién graduados de las especialidades de Educación Musical y de Educación Plástica de los Institutos Superiores Pedagógicos se han incorporado también a los colectivos profesorales de las Escuelas.

Valioso ha sido el aporte de artistas e intelectuales que se han incorporado a esta labor formativa. Mucho más aún necesitamos de la vanguardia artística, en el empeño de forjar a estos jóvenes que son ya una fuerza imprescindible en la batalla colosal por lograr una cultura general integral en nuestro pueblo.

En Mayo del 2000, cuando se decidió comenzar este programa, apenas contábamos con unos 2000 instructores en todo el país. Hoy, entre estudiantes que realizan sus prácticas en el sistema de educación y graduados incorporados a dichos centros, contamos con 22.025 jóvenes integrados a este programa.

Hace unos días comenzó el sexto curso de nuestras 15 Escuelas de Instructores de Arte.

Son estudiantes que han ingresado con una mayor noción sobre las especialidades en las que se prepararán. Si de los jóvenes que iniciaron el primer curso de estas escuelas solo el 7% había recibido alguna formación previa, ahora el 41% de los nuevos ingresos en este curso escolar ha estado vinculado al arte a través del movimiento de aficionados, ha sido preparado por un instructor o proviene de las Escuelas Vocacionales de Arte.

Las muchachas continúan predominando entre los estudiantes con un 64.5% de la matrícula, y alrededor de la mitad de los futuros instructores de arte son de procedencia obrera.

Cumpliendo el principio de justicia e igualdad que inspira nuestra obra, se ha facilitado desde la creación de las escuelas el ingreso de jóvenes discapacitados,  para los cuales se han realizado adecuaciones en los planes de estudio que les permitan vencer los objetivos sin disminuir la calidad de su formación.  En el curso recién concluido contábamos con 43; de ellos 18 con discapacidad físico-motora, 8 ciegos, 2 sordos, 7 sordomudos, 4 débiles visuales y 1 con discapacidad visual y físico motora. Ocho de esos jóvenes se gradúan hoy y se incorporan con todo derecho al noble y emprendedor ejército de los Instructores de Arte,  demostrando que para el ser humano todo es posible.

El plan de estudio ha continuado perfeccionándose;  se han modificado los programas de las especialidades de Música, Teatro y Danza para lograr una mayor integralidad en función de la actividad que desarrollará el instructor. En todas las especialidades se realizan talleres de apreciación de las restantes ramas del arte.

Se han incrementado considerablemente los medios audiovisuales y de computación, herramientas extraordinarias para la enseñanza. Hay ya una computadora cada 15 estudiantes.

Se utilizan los 8 software educativos con los que cuenta el resto de la enseñanza media superior y, además, uno elaborado específicamente para la asignatura de Apreciación e Historia de las Artes, que se imparte en las Escuelas de Instructores de Arte.

La investigación no es ajena al aprendizaje, la apreciación y la enseñanza de las artes.  Los eventos científicos que en cada curso reúnen a los docentes y los miembros de la Brigada “José Martí” propician la creación de medios de enseñanza para el desarrollo de los talleres, contribuyen a perfeccionar el proceso docente educativo y develan enriquecedoras experiencias en el trabajo con niños y adolescentes de los instructores graduados.

Continúa el desarrollo del proceso de mantenimiento constructivo de las 15 escuelas, en su mayoría asentadas en antiguas instalaciones educacionales recuperadas como parte del febril proceso constructivo generado por los programas de la Batalla de Ideas. 

Debemos prever cada detalle para que estas escuelas sean modelo de educación, disciplina, creatividad, ética, moral.

Aspiramos a que todos los graduados del primer curso que permanecen en sus puestos sigan siendo fieles al compromiso de trabajar durante no menos de cinco años como Instructores de Arte, tal como se acordó primero, y que los que se gradúan de ahora en adelante permanezcan durante 8 años, como prometieron después, en esta hermosa labor que aporta riqueza espiritual y conocimientos por todos los puntos de la nación, y  muy particularmente entre niños y adolescentes, garantía de un futuro mejor y de más sabiduría para el pueblo cubano.

Los organismos de la Administración Central del Estado deben respetar ese compromiso, y no volver a incurrir en la bochornosa práctica del pirateo de los instructores de arte, como se hizo en el pasado, porque no se les permitirá bajo ningún concepto. 

Y escúchese bien, con esto y con otras muchas cosas, ahí están los instructores de arte, por ejemplo; también están los que se van graduando como profesores de educación física y deportes y lo relacionado con la piratería.  El que esté limpio de culpa, que lance la primera piedra.

Sí, hay muy pocos que no hayan practicado la piratería de los cuadros.  Nuestros cuadros revolucionarios, sí, querían serlo y lo eran, pero no sabían nada, no tenían experiencia, no existía ni siquiera una verdadera experiencia en la construcción del socialismo y así estuvieron enredados en todo tipo de manías y errores burocráticos; pero la piratería es una falta de ética revolucionaria.  “Este es un buen profesor, yo me lo llevo porque sabe mucho.” 

Así también se robaban muchos maestros, eran los que sabían en los primeros tiempos de la Revolución; buscaban a alguien que supiera leer y escribir.  Arrancaba uno de aquí, el otro de allá:  “Yo te doy esto”, “tú estás más cerca”.  Todos se hicieron una guerra feudal, hay que decirlo.

Por ejemplo, en el caso del Banco Central de Cuba, una institución importantísima y cada vez más importante, preparaban programadores, cuadros que manejaban la computación, y los demás organismos, que no preparaban nada, venían y decían:  “Yo tengo un hotelito allí muy bueno, allí hay un sueldo, allí hay propinas.”  O decían:  “Mire, ese profesor me lo llevo para que enseñe esto y lo otro.”  Siempre tentando a la gente, siempre ofreciendo, y esos son vicios del capitalismo, hábitos del capitalismo, nadie se imagina qué cantidad de cosas de este tipo se hacían.

Una sociedad que quiere ser distinta, una sociedad nueva que trata de alcanzar altas metas, arrastra todos los vicios de aquella sociedad corrompida que quiere cambiar.  Eso pesa.  Solo el paso del tiempo y el efecto del trabajo, si se trabaja bien...  Y nada ha existido más común y universal en el mundo que los errores de los revolucionarios, de los que quieren cambiar la sociedad o de los que quieren cambiar al mundo.  Por eso no son muchas las revoluciones que avanzan y no son pocas, entre las pocas, que fracasan a lo largo de períodos históricos.

Pienso que nuestro país está haciendo un gran esfuerzo y que quizás eso se debe a la magnitud del adversario, a la magnitud de las dificultades, que nos ha hecho a todos, de una forma o de otra, superarnos. Y es muy posible que sigamos avanzando, y prácticamente desde posiciones de vanguardia, hacia las metas, que hoy se llaman Un mundo mejor, que nos hemos propuesto.

Era una vergüenza aquello que ocurría entre nosotros, casi explicable al principio porque casi nadie sabía leer ni escribir.  Entonces iban a una escuela y se llevaban al maestro.  Eso ocurrió durante muchos años y todavía ocurre.  Claro que ahora se quisieran llevar al profesor universitario; pero ya el profesor universitario está por allá y no le pueden ofrecer un puestecito, o un cargo para hacer algo, aunque sea llenar papeles.

Los organismos de la Administración Central del Estado deben respetar ese compromiso“...y no volver a incurrir en la bochornosa práctica del pirateo de los instructores de arte, como se hizo en el pasado, bajo ningún concepto”.  Yo no sé para dónde se van a llevar a un instructor de arte que se embulle o se olvide de su palabra y quiera hacerse ya artista.  Puede tener excepcionales cualidades, yo no dudo de que muchos llegaran a ser artistas, y grandes artistas, lo vi el día que visité aquella escuela de Boyeros.  Bien, pero tienen una tarea, la Revolución los ha preparado para una tarea y no los encadena por toda la vida, aunque sabemos que muchos sentirán tal amor por su trabajo, con jóvenes como ustedes, toda la vida serán artistas formadores de patriotas, formadores de revolucionarios, formadores de excelencias en el arte.

El primer curso fueron cinco años, el segundo siete.  Ahora existe la radio y la televisión, no es norteamericana, no pertenece al gobierno que quiere presidir la transición democrática en Cuba.  Imagínense una transición hacia atrás.  Eso es lo que tienen programado, y lo curioso es que el primer punto del plan que un mentecato —como decía yo anoche—, al que el ilustrísimo Presidente de Estados Unidos ha nombrado Presidente de la Comisión, o no sé qué cosa, de transición en Cuba, es andar ya por Europa, entre los secuaces europeos del imperio y no pocos mercenarios, pidiéndole ayuda para la transición. 

Allá Europa, la podrida Europa, que venga a ayudarlos.  Nosotros también decimos:  Que venga la podrida Europa a ver qué hace.  Ya una vez nos insultó, nos ofendió, pretendiendo quitarnos una ayuda humanitaria que nunca nos dio, era más lo que robaba con el intercambio desigual y más lo que se ganaba vendiéndonos productos elaborados y comprando materias primas.  Hay que ver lo caro que venden cualquier cosa para sustentar sus altísimos ingresos y comprando barato materias primas, como níquel, tabaco en rama, ni siquiera tabaco torcido, o níquel para producir acero inoxidable, etcétera, etcétera.

Yo calculaba la ganancia de Europa con relación a Cuba –y de eso hablé allá en Santiago de Cuba, el 26 de julio, en el 50 aniversario— y es más de 200 millones de dólares que les dábamos nosotros a ellos, y ellos a nosotros tres o cuatro milloncejos que se gastaban en hoteles cinco estrellas por los generosos donantes.  Les advertimos:  “No necesitamos esa basura”, y cuando nos siguieron ofendiendo, el pueblo desfiló ante dos de sus embajadas, más de 500 000 ciudadanos en cada una de ellas, y había pueblo para un tercer desfile simultáneo, que no se equivoquen.  Y cuando vinieron, les dijimos:  “No, no queremos ninguna ayuda humanitaria”, si acaso ya nosotros hasta podemos enviarla a ustedes, porque tienen menos médicos por habitante que nosotros, y hay gente allí que está ciega porque no puede pagar una operación de la vista y no poseen ustedes capital humano ni pueden enviar una brigada de médicos a cualquier rincón del mundo.  En todo caso amenazar con intervenirlos, amenazar con bombardearlos y por allá precisamente anda el mentecato yanqui pidiendo la ayudita a Europa. 

¿Qué puede Europa contra nosotros?  No puede nada.  Por suerte hay un país que puede decir eso.  No necesita al imperio yanki, no necesita de Europa.  Estamos en un mundo que está cambiando y somos una Revolución fortísima y un pueblo formidable que sabe luchar contra los adversarios y sabe luchar contra sus propios errores y contra sus propias debilidades. 

Que sigan en la tontería y el arte mercenario.  Aquí nadie podrá venir a mercenarizar el arte en nuestro país; tratarán, sí, de robar, y roban en no pocas ocasiones talentos y artistas.

Los profesores serán ustedes y todos los demás jóvenes que se forman, artistas sembradores y forjadores de conciencias, de modo que no surjan algunos indolentes o inconscientes que olvidan que a veces a un niño se le enseña una forma de arte desde que tiene cinco, seis, siete años, gratuitamente pasa por todos los centros de arte, todos los centros de enseñanza y llegan a descollar como talentos, tal como descollarán en masa la enorme riqueza de talentos de todo un pueblo.

Hay que sembrar conciencia desde muy temprano para que nadie jamás haga o lleve a cabo la ingratitud de algunos que, cuando están en la cumbre del arte, un día llega la noticia:  “Fulanito se quedó”, o “fulanita se quedó.”  ¿Y por qué se quedan fulanitos y fulanitas sino por falta de conciencia, por falta de amor hacia el pueblo que los formó y lo pagó todo, en medio del bloqueo, en medio del sacrificio, en medio de las amenazas? (Aplausos.)  Aquellos trabajadores que cortaron caña, manejaron equipos industriales y trabajan horas, incesantes horas, en la agricultura, en la industria, en cualquier parte; en una escuela para enseñarles la primaria, la  secundaria, etcétera, etcétera, en una universidad, en todas partes.

Claro que una revolución es el triunfo de la virtud sobre el vicio, es el triunfo del honor sobre la deshonra, es el triunfo de la integridad moral y patriótica contra el mercenarismo y el vicio, de modo que lo más que pueden hacer aquellos que no pueden formar valores sobre bases éticas es robar talentos, porque en muchos de esos países se forman los valores espontáneamente, a partir de iniciativas de los propios ciudadanos, no existen las escuelas de arte para todo el pueblo como aquí; existen solo para los ricos y los muy ricos. En nuestro país es para todo el pueblo, sin excepción ni exclusión alguna.

Hablábamos precisamente del maestro, de los que educan, de los que crean para todo el pueblo, y de aquellos que nos roban y nos quieren robar artistas y atletas, o inteligencias en cualquier campo de la ciencia; pero, como en todo, también quisieron dejarnos sin médicos, y de 6 000 que había, y no muy bien preparados todos, nos llevaron la mitad, 3 000.  No pudieron impedir con ello que hoy tengamos 70 000; más de 25 000, según cálculo que debo precisar con exactitud, estudiando medicina; 7 000 que ingresan por año; más de 12 000 en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas; 20 000 latinoamericanos, fundamentalmente de los países más pobres, en el primer trimestre del próximo año, y ya al país que quisieron dejar sin médicos tendrán que contemplarlo con respeto y ver toda una nación convertida en universidad en muchas ramas, pero especialmente esa rama tan humana, salvadora de salud y salvadora de vidas que es la medicina.  El castigo lo decretó ya la historia, lo decretaron los crímenes que cometieron contra nosotros.  Verán 100 000 estudiantes de esa rama en Cuba, porque estaremos ayudando a formar médicos para el mundo, cuando ellos ya no tienen médicos que enviar a ninguna parte.

Del  mercenarismo no sale un médico internacionalista; del mercenarismo no sale un miembro del valioso y glorioso contingente, especializado en desastres naturales, epidemias y graves enfermedades como el SIDA, que hoy están golpeando naciones enteras, casi eliminándolas, y continentes enteros, y ya no pueden impedir que lo hagamos, porque por cada uno de los médicos que había aquí, de esos que se llevaron, unos 3 000, hay en este momento ocho veces ese número cumpliendo misiones internacionalistas, o ayudando a los pueblos en momentos de inmenso dolor.

Se llevaron 3 000 primero y después se llevaron otros más ya graduados; pero eso no pudo impedir que tengamos en este momento alrededor de 25 000 médicos de nuevo tipo prestando sus servicios en el Tercer Mundo.  Y aquí en nuestra propia patria casi 50 000.  ¿Cuántas veces?  Quince veces, dieciséis o diecisiete veces más, y distribuidos por todos los municipios del país, en cualquier rincón de la patria, desde Sandino, allá al lado del Cabo de San Antonio, hasta Maisí, en Baracoa, en las montañas o en los llanos.

Sabemos muy bien que no es perfecto todavía nuestro sistema, pero ningún país tuvo nunca tantos médicos y tan cerca de la población como el nuestro.  Ningún país tuvo nunca algo que ya vamos teniendo cada vez más:  una cadena de policlínicos, es decir, de centros de atención primaria, y no solo para proteger la salud, sino también centros de rehabilitación junto a cada uno de esos policlínicos que disponen de equipos que nunca tuvieron, absolutamente nuevos, estandarizados, que pueden ser mantenidos, que pueden ser reparados, algo imposible cuando hay 40 ó 50 marcas diferentes como había hasta hace poco en nuestro país, y esos policlínicos se convierten ya en un modelo, y además en una sede de formación de médicos. 

Habrá decenas, habrá, mejor dicho, cientos y cientos de sedes universitarias para la formación de médicos. 

Esto, desde luego, no aparece mucho en los cables, no, ni en la televisión, ni en la radio, que son atiborrados con  espacios publicitarios y mentiras oficiales.  Son unos superdescarados esos gobiernos.

Ustedes recordarán que nosotros le preguntamos al señor Bush:  “A ver, señor, diga por dónde entró Posada Carriles a Estados Unidos,  díganos por dónde fue, en qué barco, por qué puerto, y quiénes fueron los responsables y cómplices?”  Esta es la hora, cuando han pasado un montón de meses, y no dicen una palabra sobre el tema.  Resuelven el problema callándose, no respondiendo una pregunta, porque allí están muchos complicados, en el gobierno de Estados Unidos, autorizando la llegada de Posada Carriles, ese terrorista, asesino despiadado que hoy apoyan, que hoy protegen de la justicia.  No han dicho ni una palabra, aunque les hayamos hecho un montón de preguntas públicas.

Cuando planteamos nuestro deseo de enviar médicos al pueblo de Estados Unidos, abandonado al destructor desastre en Louisiana, se callaron la boca, y lo hicimos por el pueblo de Estados Unidos con toda razón:  Fue el pueblo que decidió que las tropas de Estados Unidos salieran de Viet Nam; fue el pueblo que decidió el regreso del niño Elián a nuestro país; es el pueblo que mucho más temprano que tarde obligará al imperio a retirar las tropas de Iraq, donde han muerto ya más de 2 000 jóvenes norteamericanos en una guerra despiadada e injusta. 

Deseábamos apoyarlo en su momento triste cuando allí las personas jubiladas morían sin asistencia alguna en los asilos, o morían en los hospitales mientras prevalecía la anarquía y el grito egoísta de ¡sálvese quien pueda!  Quisimos ayudarlos.  Y esos médicos pudieron haber salvado muchas vidas, sin embargo, ni siquiera mencionaron que Cuba había sido uno de los países que había ofrecido ayuda.  Mientras nuestros amigos en el pueblo de Estados Unidos preguntaban:  “Qué extraño que Cuba no ofrezca nada.”  ¡Silencio oficial total!  Nos obligó a decir lo que habíamos hecho, y que habíamos sido de los primeros en ofrecerla.

Y cuando un segundo huracán avanzaba con fuerza terrible, no fuimos de los primeros; fuimos de los únicos que días antes del huracán les ofrecimos apoyo.  Tampoco hubo respuesta.  Silencio.

Ayer expliqué la nota que enviaron ellos hace muy poco, las palabras del responsable de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, que fueron palabras respetuosas, hablando de la necesidad de la cooperación entre México, Estados Unidos y Cuba para enfrentarse a huracanes.

Inmediatamente aparecieron cables anunciando que Cuba había aceptado la ayuda, y yo demostré ayer con documentos las palabras y los puntos exactos de nuestra respuesta.  Ahora todo eso está andando.  Pero no aclaran, como norma no responden a las preguntas difíciles, todavía no han podido decir, por ejemplo, ni se han atrevido a decir, ni pueden decir, sin acusarse a sí mismos, cómo y por dónde entró en Estados Unidos el terrorista más criminal y más repugnante del Hemisferio Occidental.

Hoy mantienen presos a los cinco héroes cubanos que lucharon contra el terrorismo, a cinco patriotas inocentes, contra los cuales se vertió la saña de la mafia y la corrupción de los tribunales de Miami, y fueron sancionados con cadenas perpetuas. 

No veo que Europa se desgarre las vestiduras pidiendo la libertad de esos compatriotas, que siguen en prisión, a pesar de que un tribunal absolutamente autorizado declaró en los propios Estados Unidos que aquel juicio era ilegal, que aquel juicio era injusto, que aquel juicio no valía nada; sin embargo, siguen presos.  Esa es la conducta, la falta de ética, la desvergüenza de ese sistema imperial. 

Pero qué fuerte es Cuba ya, que puede mirar de frente a los cómplices del imperio en Europa, puede sostenerles la mirada y acusarlos, decirles:  Ustedes son hipócritas, ustedes son corruptos, ustedes son inmorales, ustedes son explotadores, ustedes crearon la esclavitud moderna, en los últimos siglos, después de lo que se llamó el descubrimiento de América.  Ustedes crearon el colonialismo y lo mantienen hasta hoy.  Ustedes, junto a Estados Unidos crearon el intercambio desigual; ustedes se roban las divisas de todos los países mediante el mecanismo de obligarlos a depositar tanto las reservas como el dinero particular en los bancos de los países ricos, huyendo de la inflación, y refugiándose allí; así disponen de todo el dinero del mundo.  Por eso les digo:  Ustedes son saqueadores, son ladrones y a pesar de eso, no pueden disponer a su antojo del dinero de Cuba.   Todavía, sin embargo, el dólar insolente del imperio, que ya ha recibido algunas lecciones, nos saquea de una manera brutal.

Eso le contábamos nosotros a Maradona en la primera entrevista que nos hizo, cuando le demostramos que en un país bloqueado, donde existe todavía el racionamiento y donde muchas de las cosas están extraordinariamente subsidiadas, un dólar insolente, que envían desde allá y se cambia hoy no por 26, sino por 24 pesos, ya que nuestro peso se revalúa, con ese dólar pagan, por ejemplo, más de 150 kilowatts de electricidad.  ¿Y cuánto pagan?, ¿cuánto pagan si el gasto eléctrico es mayor?, apenas dos dólares por 300 kilowatts. 

Cuando lo envían, ese es el poder de compra de ese dólar, ¿y cuánto se tiene que gastar el Estado Cubano por cada kilowatt de electricidad?, pues nada menos que, en el mejor de los casos, si los cálculos fueran correctos sobre el costo —y posiblemente es más— 36 dólares, por esos mismos kilowatts.  Es decir, envían uno y nos cuesta 18 dólares en divisas convertibles; envían dos y nos cuestan 36 dólares.   Así hacen con otras muchas cosas, y en realidad, nuestro pueblo, mientras nos saquean de esa forma, muchas veces ha estado recibiendo, como hasta hace muy poco —y empieza a cambiar—, un pedacito de jabón, racionado, y sin olor, sin perfume alguno, o un tubito de pasta de dientes con entregas limitadas, o, incluso, las íntimas de las mujeres en cantidades insuficientes.  Lo sabemos bien, porque hace algunos meses se dieron instrucciones a la industria ligera de producir lo suficiente para incrementar las cantidades de jabón y ponerle un poco de perfume; las cantidades de pasta de dientes; las cantidades de íntimas, de manera que alcanzaran, y ese plan ya está poniéndose en marcha.  Hay incluso nuevas instrucciones de incrementar sensiblemente esas cifras. 

De manera que el país está haciendo esfuerzos, pero mientras tanto, cuánto dinero gasta subsidiando el dólar, multiplicando el poder adquisitivo del dólar.

No pretendo aquí explicarlo todo, pero lo anuncio, lo anuncio y lo anuncio con tiempo, porque entre todos tenemos que trabajar juntos, para derrotar esa forma de saqueo, esa forma de explotación. No es suficiente lo que hemos hecho, pero sabemos bien lo que hay que hacer, basados en el principio del mínimo de oportunidades para los parásitos; el mínimo de oportunidades para los que reciben la moneda aquella que nos saquea, trátese de la moneda que se trate, porque nuestro país ha acumulado suficiente experiencia para hacer bien las cosas y que no vuelvan a ocurrir jamás situaciones como esas.

Nuestro país marcha hacia la invulnerabilidad militar y, escuchen bien, hacia la invulnerabilidad económica; y lo que están haciendo esos miles de trabajadores sociales, aunque solo es una pequeña parte la que ha entrado en acción, es librar la batalla por ese objetivo de la invulnerabilidad económica, y el principio será lo más posible para los que trabajan, lo más posible para los que reciben un salario o una jubilación como obreros en las fábricas, profesionales, como maestros, como médicos, como trabajadores en cualquier lugar.  Sí, esos deben ser los que más reciban.  Como Revolución que aspira a un mundo mejor y a una sociedad mucho más justa y que hoy tiene experiencia para marchar más rápidamente hacia ese destino, debemos buscar que el ser humano se gane la vida con el trabajo, o reciba de la sociedad lo que merece por haber trabajado mucho tiempo, ayudándonos a alcanzar las cosas que hoy tenemos a solo un tercio del camino, de lo que en tiempo no muy lejano tendremos después, y sin dejar, por ello, de compartir una parte de lo que tenemos, y especialmente toda la experiencia y todo lo que conocemos, con otros pueblos. 

Advierto que conocemos unas cuantas cosas de las que estamos haciendo hoy, debe saberse.  Y no seremos más pobres por ayudar, ni nos estaremos quitando nada.  La heroica lucha de nuestro pueblo ha hecho ya los surcos, arando en el tiempo, para que sembremos las semillas de esa sociedad y ese mundo mejor  del cual forman parte aquellos médicos que llenaron este coliseo que ustedes llenan hoy y llenarán mañana los trabajadores sociales, que no solo son conscientes y luchan contra cosas absolutamente incorrectas, sino que van conquistando en el pueblo a aquellos que, sin ser trabajadores sociales, irán cooperando en esa lucha; porque cuando en cada consejo popular, en cada parte, cada ciudadano haga lo que ellos están haciendo hoy y los miembros de los Comités de Defensa, de las organizaciones de mujeres, de los combatientes de la Revolución, de los trabajadores, de los estudiantes, de todas las organizaciones de masa, y los miembros de la juventud y del Partido que viven en los barrios  luchen contra lo mismo que están luchando hoy esos trabajadores sociales que tienen una pista en la mano, y, sobre todo, tienen la pista que hay que seguir de los nuevos ricos que no quieren pagar y de los sobornados que se dejan sobornar, será cada vez más difícil que puedan hacer lo que están haciendo hoy.  Por eso con una gran seguridad les digo lo que les estoy diciendo.

Por ejemplo, al gobierno de Estados Unidos lo podemos ayudar enseñándolo cómo se protege la población en caso de desastres naturales, para que no muera tanta gente pobre.

Creo que ahora Miami está sin electricidad después del huracán,  está sin alimentos, está sin nada, y lo que sabemos es que aquí los 100 000 ciudadanos que fueron golpeados por la entrada del mar, han estado recibiendo alimentos reiteradamente, no les faltó protección alguna y los trabajadores sociales están allí haciendo el inventario de todo el daño que les ocasionaron, para cooperar con ellos y, en el menor tiempo posible, ayudarlos a recuperar lo que perdieron. Es lo que sabemos, y es lo que ocurrirá siempre que haya un desastre.

Sobre la piratería de los organismos del Estado qué decía: Bueno, ¿acaso la radio y la televisión van a contratar? ¿Acaso el Instituto de Arte e Industria Cinematográfica?  ¿Acaso los teatros de los Poderes Populares van a piratear alumnos o instructores de arte para ponerlos a trabajar allí? 

¿Quién es el que va a piratear?  Nosotros esperamos que nadie.  Ahí estoy viendo a Ernesto, Director de la televisión, con seguridad que él no va a cometer esa indisciplina, con seguridad que los presidentes de los Poderes Populares no van a cometer esa indisciplina, con seguridad que los organismos de turismo no van a cometer esa indisciplina, con seguridad que los organismos del Estado no anden pirateando jóvenes ya formados, que programan o que dominan la computación, porque hay 40 000 estudiantes de programación en los politécnicos de computación, ¡cuarenta mil!, y hay 8 000 en la UCI, Universidad de la Ciencia Informática, que están estudiando los niveles superiores como diseñadores de los programas de computación. 

Al que robe hay que cortarle la mano —esto por decir, ¿no?—, cortarle la mano al ladrón, eso viene de la época aquella de la ley del Talión.  Yo que estudié derecho y no me acuerdo de muchas cosas, sí me acuerdo de la ley del Talión, que ordenaba cortar mano por mano; no, no es cortar físicamente la mano de alguien, significa que no debe aspirar a permanecer en su cargo ni un día más el responsable de piratería de personal preparado.  Fíjense bien, esto lo digo en nombre de la Revolución, en nombre del Partido, en nombre del Estado, no debe permanecer un día más en su cargo aquel que comete una de estas piraterías, o de cualquier otra índole, y habrá que buscar reglas que ordenen hablar primero con aquel a quien le van a llevar a alguien.  Es hora ya de que no vuelvan a repetirse ninguno de aquellos errores.

Cuba es hoy inspiración y esperanza para muchos. La vocación humanista y justiciera de la Revolución es referencia para quienes creen en la posibilidad de un mundo mejor al de la barbarie, la violencia, el egoísmo y el derroche en el cual los poderosos nos han sumido. En esa batalla por el futuro de la humanidad nos alienta el respaldo de numerosos artistas e intelectuales del mundo que defienden con Cuba su derecho al pensamiento propio frente al dictak hegemónico; su fe en el hombre frente a la omnipresencia del mercado.

El amplio movimiento generado en torno al llamamiento “Detengamos una nueva maniobra contra Cuba” (en el 61 período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU), firmado por más de 5 500 intelectuales de todo el mundo; la firma masiva de una Carta Abierta al Fiscal de los Estados Unidos reclamando la liberación de nuestros cinco compatriotas, rubricada hasta ahora por más de 5 000 personalidades entre ellas numerosos premios Nobel, y la creación en México del Tribunal Civil Internacional “Benito Juárez” para juzgar actos de Estados Unidos contra Cuba, con la participación de prestigiosos intelectuales, son hitos de la solidaridad que despierta la causa de nuestro pueblo entre gente honesta y de ideas de solidaridad y justicia.

Cuando hablé de que los personeros del imperio callaban,  podía decir que, como se conoce por el documento leído en la Tribuna antimperialista de Cuba hace algunos meses y suscrito por uno de los más grandes escritores en la historia de este hemisferio, que es Gabriel García Márquez, allí él exponía e informaba sobre los pasos que había dado Cuba, a fin de trasmitir la respuesta de las autoridades norteamericanas cuando les informamos que ese grupo terrorista, y teniendo como centro a Posada Carriles, estaba planeando volar aviones en el aire donde también viajaban ciudadanos norteamericanos.  Después de aquella ola de atentados contra los hoteles en Cuba, que fue descubierta y paralizada, se les crea a los terroristas una situación embarazosa y ya estaban pensando volar aviones de líneas regulares que viajaban a Cuba con el mismo procedimiento:  montar mercenarios en el avión, poner una bomba que podía estallar 50, 60 ó hasta 90 horas después cuando ya se habían marchado del país. 

Se lo comunicamos al gobierno de Estados Unidos, ofreciéndoles información, precisamente compartiendo lo que aquellos compañeros que hoy están presos obtenían cuando buscaban información sobre los terroristas para defender a nuestro pueblo.  Ellos, desde luego, no eran los únicos, pero formaban parte de los mecanismos mediante los cuales el país se informaba y podía prevenir esos hechos.

Ustedes recordarán lo que ocurrió. Hasta al FBI lo mandaron a ver, a comprobar, se les dieron todos los elementos de juicio, y a los pocos días lo que hicieron fue buscar pista, tal vez algunas ya las tenían, arrestar a esos compañeros y someterlos al procedimiento atroz al que los sometieron.  Están solos, no pueden ni conversar entre ellos, en lugares distintos.  Hay familiares íntimos que no han podido visitarlos. 

Los descarados que se rasgan las vestiduras contra la Revolución que con toda justicia combate a los mercenarios que apoyan el terrorismo, que apoyan el bloqueo, que apoyan las cobardes acciones contra nuestro país no dicen nada de aquellos que están allí presos.  No les quedará la moral mínima, que hoy está a la altura de las suelas de sus zapatos, como ha estado siempre a lo largo de la historia, desde sus existencias como naciones industrializadas, explotando pueblos, explotando continentes y explotando al mundo.

Pero cuando contamos aquel episodio sobre lo que informaba García Márquez, nos quedamos a esperar a ver qué decían los jefes del imperio, si era verdad o mentira que se lo habíamos informado al Presidente de Estados Unidos, si era verdad o mentira.  No han dicho una palabra.  No  han dicho una palabra:  yo recibí ese informe, o yo no lo recibí, el FBI lo conoció o no lo conoció; el FBI viajó a Cuba o no viajó a Cuba; el FBI recibió tales y tales informes, muchos de los cuales procedían de esos compañeros que están allí presos.

Esos compañeros no solo defendieron al pueblo de Cuba; defendieron al pueblo de Estados Unidos, a ciudadanos norteamericanos de las acciones de la mafia terrorista de Miami y de los asesinos de la banda de Posada Carriles.

Nadie ha escuchado una palabra, no dicen, no hablan, e informan sobre libertad de prensa, y periodistas sin fronteras.  No es lo mismo reporteros sin frontera que reporteros sin vergüenza, carentes de honor, que son los que se dedican a divulgar las mentiras y viven también del imperio. 

Hay muchos parásitos que van quedando por ahí viviendo a costa del sudor de los trabajadores y los campesinos del mundo, y especialmente de los trabajadores y campesinos del Tercer Mundo, que hoy constituye las tres cuartas partes de la humanidad.

La respuesta extraordinaria de numerosos intelectuales del mundo, junto a personalidades políticas y sociales, a la convocatoria realizada en apenas días por organizaciones de nuestro país al Encuentro Internacional Contra el Terrorismo, por la Verdad y la Justicia, nos ha reafirmado el valor de las ideas en el combate contra las mentiras y los crímenes del imperio y el poder de convocatoria de Cuba a la unidad y la participación en la estratégica lucha contra la hipocresía, la doble moral y el uso de la fuerza por parte del poderoso vecino del Norte.

Todo ello es prueba de la admiración y el respeto que inspira la obra extraordinaria de nuestro pueblo frente a las más grandes amenazas, y fruto del papel de vanguardia que la intelectualidad cubana ha asumido en estos años creadores y fecundos de la Batalla de Ideas.

“…la madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura”, dijo con profundidad y belleza José Martí.

Los instructores de arte que hoy graduamos llevarán a sus clases la riqueza cultural de nuestra nación a lo largo de su historia y prepararán a nuestros niños y adolescentes para los caminos de cultura y sabiduría que la Revolución les abrió.

Su importante obra se sumará a los esfuerzos de un país que está viviendo un impresionante momento de creación en todas las manifestaciones artísticas. Sería largo enumerar los hechos que en este campo están ocurriendo. 

Baste señalar que contamos con un sistema de enseñanza artística sin parangón en el mundo.  Se realizó este año la graduación de 1 091 artistas del nivel medio y superior de las escuelas de arte del país.  Un ejemplo son los talleres vocacionales de arte de la Escuela Nacional de Ballet, con la participación de 4 000 niños y adolescentes, comenzarán su cuarto curso y se continúa  trabajando en el perfeccionamiento de los programas docentes de ballet, danza,  música y artes plásticas que allí se imparten.

Como parte de los programas de la Batalla de Ideas 1 806 jóvenes, procedentes de los Cursos de Superación Integral para jóvenes sin vínculo laboral, egresaron en fecha reciente de los Cursos de Promotores Culturales que imparten los Centros de Superación para la Cultura de las Direcciones Provinciales de Cultura.

El país es sede de importantes eventos y festivales que con un mejor diseño, participación popular e intelectual, han contribuido a la divulgación de lo mejor de la cultura cubana y se han convertido en espacios de confrontación, debates y presentaciones artísticas como:  el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, el Festival Internacional de Ballet, el Salón de Arte Contemporáneo,  la Jornada Cucalambeana en Las Tunas; el Festival de Cine Pobre en Gibara, el Festival Benny Moré de Cienfuegos, el Festival del Caribe en Santiago de Cuba, dedicado a Venezuela, las Romerías de mayo y la Fiesta de la Cultura Latinoamericana de Holguín.

Los artistas e intelectuales cubanos reunidos bajo la convocatoria En defensa de la Humanidad, han sido baluartes de la batalla de ideas a escala internacional, concertando acciones, convocando a reconocidos intelectuales del mundo, difundiendo el pensamiento de avanzada y también han sido esclarecidos combatientes de nuestra lucha por la cultura, la libertad y la dignidad plenas de nuestro pueblo.

Al concluir mis palabras, queridísimos instructores de arte, me complace repetir hoy lo que les dije hace un año a los graduados del primer curso en la ciudad de Santa Clara:

¡Adelante, valientes abanderados de la cultura y el humanismo!  ¡Toda una vida de gloria los espera!

¡Vivan la cultura y el arte! 

¡Viva la humanidad! 

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado