Sutura el tiempo y yelmo tenaz para la Historia. Prolijo el aire aroma tu gloria de aguerrido guerrillero del alba. Rocalla enhiesta preñas la cárdena justicia. Taladro sí badajo
Lo que a mí me parece es que él es un ser “eviterno”. Es decir, sin comienzo ni fin. Como un elemento del orden universal, que se resiste a ser barrido, no obstante todos los esfuerzos que los sempiternos enemigos del hombre, los tanatofílicos y tanatólatras de antaño y hogaño, despliegan.