El terror mediático es una forma de guerra mediante las armas de la desinformación, el silencio y la mentira, todas empleadas organizadamente, con el objetivo de mantener el engaño de los pueblos y así poder ejercer dominio a favor de los poderosos. Además, sus inspiradores y ejecutores reclaman el “derecho”  a la impunidad sobre la base de una supuesta libertad de prensa adquirida con el dinero, desvirtuando con ello ese principio constitucional alcanzado con el sacrificio y el heroísmo de los integrantes de las sociedades proclamadas como Estados. Es decir, se pretende realizar el crimen de envenenar mentes, ser criminales de guerra mediática sin responsabilidad alguna ante las colectividades agredidas.