Testigo de sus dotes diplomáticas

Diplomático y escritor cubano. Fue embajador de la República de Cuba en Guinea, Mali, Angola, Sao Tomé y Príncipe y la Organización de Naciones Unidas. En el Ministerio de Relaciones Exteriores asumió, entre otros cargos, el de director de África y viceministro. Autor de diversos libros, entre ellos, Siempre por los caminos de África.

Yo conocí a Fidel después de 1959. Exactamente no recuerdo cuándo, pero la primera vez que me senté a conversar con él fue en enero de 1966, en el hotel Habana Libre durante la primera conferencia Tricontinental de La Habana.  
 
Era entonces el encargado de negocios de Cuba en Argelia, y en esa calidad participé en una conversación entre el Comandante en Jefe y la delegación argelina. Aquel fue un diálogo muy profundo donde se demostraron las dotes diplomáticas de Fidel, pues habían existido diferencias entre argelinos y cubanos tras el golpe de Estado del jefe del Estado Mayor del ejército Houari Boumedienne al presidente Ahmed Ben Bella en junio de 1965.  
 
Una reunión que comenzó con una atmósfera un poco crispada concluyó horas después en un encuentro distendido. Ahí aprecié por vez primera las cualidades y habilidades diplomáticas del Comandante.

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"Yo conocí a Fidel"