La patria que encuentran a su regreso está enfrascada en una titánica lucha por el desarrollo, a la vez que continúa enfrentándose con ejemplar dignidad al criminal bloqueo del imperialismo, a lo que se viene a sumar ahora la crisis surgida en el campo socialista, de la que solo podemos esperar consecuencias negativas en el terreno económico para nuestro país.
Conocemos al enemigo, conocemos su calaña moral, y, por lo tanto, no podía ser una sorpresa lo que hicieron; pero no por esperados y denunciados los acontecimientos, podíamos dejar de sentirnos profundamente indignados en el fondo de nuestros corazones, profundamente irritados, profundamente amargados, porque no se puede reaccionar de otra forma frente a crímenes semejantes. Hemos sido testigos, una vez más, de cómo actúa el imperialismo.
Algunos se preguntarán tal vez si vengo muy emocionado a esta tribuna, pero no es así, porque es imposible vivir más emociones que las que hemos vivido en estos días.Todo el congreso fue —pudiéramos decir— un motivo de ininterrumpida emoción, que culminó en la noche de ayer con la marcha unida de obreros, estudiantes y todo el pueblo, desde la escalinata universitaria hasta la estatua de José Martí, cuyo aniversario —como todos conocemos— se celebra hoy. Prefiero reflexionar con calma y ecuanimidad.
Y hoy no somos cenizas, ¡no somos cenizas!, y tenemos más que nunca fuerzas con qué defendernos, armas con qué defendernos, ideas con qué defendernos, combatientes con qué defendernos, y capacidad de convertir en polvo y convertir en cenizas, con esa conducta, con ese ejemplo, con ese temple, más tarde o más temprano, a los que cometan la felonía, el crimen histórico incalificable de agredir a nuestra patria.
La concepción del estudio y del trabajo sí era de antes, ¡muy importante!, porque esa era una idea de Marx y una idea de Martí, que en ningún país se había llevado a la práctica, realmente, no se había llevado a la práctica de una manera general. Y para nosotros siempre fue muy clara la importancia de la combinación del estudio y el trabajo, porque cada ciudadano tenía que ser un intelectual y cada ciudadano tenía que saber trabajar también con sus manos, porque no podíamos formar solo una sociedad de intelectuales.
Ahora, nuestro Partido lo que tiene es que perfeccionarse, él tiene que perfeccionarse, sus métodos de dirección, su trabajo, sus estructuras, incluso; o como decíamos recientemente, no solo el Partido, sino también las instituciones del Estado y las organizaciones de masas se cargaron de plantillas y se produjeron determinados problemas, a veces una dualidad de mando, que no es conveniente en ninguna circunstancia, una dualidad de funciones, nosotros todos estos aspectos tenemos que rectificarlos, tenemos que superarlos, y venimos librando una batalla que lleva tiempo.
Se ha hablado de una igualdad futura o de la lucha por una igualdad, en que muchos teníamos la mejor intención de cambiar aquella situación que encontramos al triunfo de la Revolución; hoy esa es una realidad que se ha impuesto y estoy seguro de que se impondrá cada vez más, y, sobre todo a partir de este hecho de que las mujeres constituyan la mayoría de la fuerza técnica, y una mayoría que crece y cuyo talento se hace cada vez más evidente, cuyas cualidades son cada vez más incuestionables.Casi la mitad de los investigadores del país son mujeres, en el área de la ciencia, un área decisiva y...
El gobernador Quercia tenía una idea muy buena, que a la inauguración se invitara el mayor número posible de dirigentes latinoamericanos, y que la inauguración se convirtiera en una reunión, realmente. Y todo esto relacionado con lo que esta obra simboliza y lo que esta obra se propone de acercamiento, de intercambio, de unidad, de integración entre los pueblos de América Latina; idea que todos compartimos, sobre la que todos estamos de acuerdo, a grandes rasgos, aunque en algunos de nosotros con mucha más convicción y más profundidad.
Si en Cuba la Revolución fuera derrotada, desaparecería la independencia de nuestro país. Revolución, independencia y soberanía son cosas inseparables en Cuba. No la pudieron conquistar en el siglo pasado; creyeron que caería como una fruta madura, como lo proclamaron una vez. Se pudieron quedar con Puerto Rico, ahora lo quieren anexar. Nosotros nos salvamos de ser un Puerto Rico, porque luchamos y luchamos durante mucho tiempo. No nos arrastró el destino a esa fatalidad. Somos un país independiente, revolucionario, con una obra hecha que nuestro pueblo está dispuesto a defender.
El turismo será la primera industria, pero los más beneficiados serán aquellos que logren alcanzar mayor eficiencia, porque si no, se marchan los turistas a otra parte; y uno de los índices importantes con que se mide la eficiencia, es por el número de turistas que quieren volver, y querrán volver en la medida en que se les trate de manera excelente.
Nosotros reflexionamos todos los días, y mucho que reflexionamos todos los días, acerca de los problemas que tenemos, e incluso reflexionamos sobre las irreflexiones que todavía padecemos; y, desde luego, la primera reflexión, conociendo con objetividad los problemas del mundo, es que la Revolución tiene que luchar y la Revolución tiene que existir, y que para la Revolución no hay alternativa en nuestra patria. Es decir, no se conciben ni la independencia de este país, ni la soberanía de este país, ni el futuro de este país sin el socialismo. El socialismo es la esencia de nuestra Revolución...
Debo empezar por decir que no me gusta esta tribuna, está verdaderamente muy lejos del pueblo (APLAUSOS); debió estar, como otras veces, allá en la primera fila, pero no sé qué razones arquitectónicas, de altura o de otro tipo dieron lugar a esta ubicación. Esa fue mi primera protesta al llegar aquí (APLAUSOS).