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Cuba aplica medidas para prevenir derrumbes tras huracanes
El apuntalamiento de construcciones en riesgo contribuye hoy a evitar
posibles derrumbes en esta capital, donde autoridades y pueblos
trabajan para restañar los estragos ocasionados por el reciente huracán
Ike.
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PL
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El apuntalamiento de construcciones en riesgo contribuye hoy a evitar posibles derrumbes en esta capital, donde autoridades y pueblos trabajan para restañar los estragos ocasionados por el reciente huracán Ike.
Aunque el meteoro se alejó del país hace par de semanas, varias edificaciones habaneras aún corren peligro de desplome parcial o total, debido a la natural expansión de sus muros tras la lluvia.
Hoy día, caminar por los bajos de algunos edificios con varias décadas de existencia es una osadía que pocos arrostran, y quienes se atreven lo hacen mirando hacia arriba, como si una epidemia de tortícolis invadiera la capital cubana.
La arquitecta Enna Vergara explicó a Prensa Latina que tales derrumbes son naturales después de chubascos tan intensos, al evaporarse el agua que anega paredes y pilares.
"Las grietas y oquedades, frecuentes en las edificaciones viejas, acumulan agua y provocan una disgregación del material constructivo, debilitando la edificación", abundó.
Asimismo, la especialista agregó que el acero en las estructuras de hormigón armado se corroe con las filtraciones, expulsando los morteros y minando la resistencia y la firmeza del inmueble.
Por ello, durante el paso de Ike por La Habana, muchas personas comentaron preocupadas que el peligro de derrumbe aumentaría "cuando saliera el sol".
Según el primer informe oficial de los estragos ocasionados por los huracanes Gustav, Hanna e Ike, unas 444 mil viviendas sufrieron daños en todo el país, de ellas más de 63 mil totalmente derrumbadas.
Víctor Ramírez, presidente del Instituto Nacional de la Vivienda, declaró a la prensa local que los fenómenos ciclónicos han afectado más de un millón de hogares en los pasados siete años.
A su vez, fuentes del Consejo de Defensa Provincial informaron que más de dos mil capitalinos permanecen albergados debido al deterioro técnico de sus viviendas.
Cuba encara una gigantesca obra de recuperación, pues el azote consecutivo de los huracanes Gustav, Hanna e Ike ocasionaron pérdidas estimadas en cinco mil millones de dólares.
Aunque el meteoro se alejó del país hace par de semanas, varias edificaciones habaneras aún corren peligro de desplome parcial o total, debido a la natural expansión de sus muros tras la lluvia.
Hoy día, caminar por los bajos de algunos edificios con varias décadas de existencia es una osadía que pocos arrostran, y quienes se atreven lo hacen mirando hacia arriba, como si una epidemia de tortícolis invadiera la capital cubana.
La arquitecta Enna Vergara explicó a Prensa Latina que tales derrumbes son naturales después de chubascos tan intensos, al evaporarse el agua que anega paredes y pilares.
"Las grietas y oquedades, frecuentes en las edificaciones viejas, acumulan agua y provocan una disgregación del material constructivo, debilitando la edificación", abundó.
Asimismo, la especialista agregó que el acero en las estructuras de hormigón armado se corroe con las filtraciones, expulsando los morteros y minando la resistencia y la firmeza del inmueble.
Por ello, durante el paso de Ike por La Habana, muchas personas comentaron preocupadas que el peligro de derrumbe aumentaría "cuando saliera el sol".
Según el primer informe oficial de los estragos ocasionados por los huracanes Gustav, Hanna e Ike, unas 444 mil viviendas sufrieron daños en todo el país, de ellas más de 63 mil totalmente derrumbadas.
Víctor Ramírez, presidente del Instituto Nacional de la Vivienda, declaró a la prensa local que los fenómenos ciclónicos han afectado más de un millón de hogares en los pasados siete años.
A su vez, fuentes del Consejo de Defensa Provincial informaron que más de dos mil capitalinos permanecen albergados debido al deterioro técnico de sus viviendas.
Cuba encara una gigantesca obra de recuperación, pues el azote consecutivo de los huracanes Gustav, Hanna e Ike ocasionaron pérdidas estimadas en cinco mil millones de dólares.