El primer acto de Fidel Castro contra el golpe de estado de Batista el 10 de marzo de 1952, fue un acto jurídico. En escrito dirigido al Tribunal de Urgencia de La Habana, solo dos semanas después, denunciaba la traición perpetrada y, basándose en el articulado correspondiente del Código de Defensa Social, afirmaba que Batista había "incurrido en delitos cuya sanción lo hace acreedor a más de 100 años de cárcel". Saliéndole al paso a la tesis acomodaticia del hecho como generador de Derecho, precisaba: "Sin una concepción nueva del Estado, de la sociedad y del ordenamiento jurídico, basados en hondos principios históricos y filosóficos, no habrá revolución generadora del Derecho".