Los EE.UU. y la URSS no fueron capaces de evaluar, con objetividad y precisión, el carácter autónomo, legítimo y autóctono del socialismo cubano ni el liderazgo excepcional de Fidel.
Para Estados Unidos, Cuba siempre constituyó una posición clave en la formulación de la política hacia América Latina y el Caribe. Recién alcanzada su independencia de Gran Bretaña en 1783, evidenció su empeño por anexar la Isla a la Unión norteamericana.