Avanzaba el segundo semestre del Año de la Victoria. Se adelantaba en el proceso de institucionalización del país después del vacío de poder que se produjo a la caída de la sangrienta y corrupta tiranía de Batista. Se iban dando los pasos previos necesarios para la aplicación de la Reforma Agraria en todo el país, y con ello, dejar bien claro, ante nuestro pueblo, y también ante sus enemigos, que se iniciaba una Revolución verdadera, popular, agraria y antimperialista.