El compañero Fidel expresó que “ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”. A lo largo de más de tres siglos, alrededor de un millón de africanos fueron arrancados de sus pueblos para, convertidos en esclavos, ser explotados en las plantaciones de caña y café de la isla de Cuba. Llegado el momento, estos africanos y sus descendientes nunca dudaron en aportar sangre y sufrimiento a las filas del Ejército mambí en todas sus guerras por la independencia. De modo que, agradecido y solidario como es el pueblo de Cuba, a saldar esa deuda seguirá dedicando no pocos de sus entusiastas esfuerzos.