El 5 de septiembre de 1957 es mucho más que una fecha, que un número al azar en un calendario de época, mucho más que un recuerdo. La hora fue la del alba. Miles de hombres esperaron el momento con el pecho apretado contra los fusiles. Era tiempo de vencer apostando la vida. Eran instantes decisivos de una revolución que luchó mucho por la soberanía. Ya Cienfuegos tenía escrito el plan; no debía fallar, todo estaba dispuesto. Al amanecer, el jueves 5 de septiembre de 1957, la ciudad se rebelaría contra el tirano.