En un abrupto paraje de la Sierra Maestra, en La Plata, el 4 de septiembre de 1958 se libró un singular combate donde fueron vencidas la injusticia y la discriminación con poderosas armas: las palabras y la razón. Las fotos de la época muestran rostros jóvenes, algunos que no habían perdido aún la candidez de la infancia. Son los rostros de las Marianas, las mujeres que tuvieron el privilegio de ser las primeras cubanas en formar un pelotón de combate para luchar por la patria.