El 14 de diciembre del año 1950 Fidel Castro y su compañero de estudios de la Universidad de La Habana, Enrique Benavides, llegan a Santa Clara, procedentes de Cienfuegos, acusados de participar en protestas estudiantiles contra la política del gobierno de turno; y se dirigen a la casa de Benito Besada, también camarada de aulas, donde esperarían hasta la hora del juicio.