La medicina es como el arte del magisterio. Necesita convicción profunda y entrega absoluta. Diría un amigo cercano: una vez médico siempre médico, porque quien escoge este camino ya nunca más se pertenece.
Entre los tantos recuerdos de mi infancia y adolescencia tengo bien grabadas las palabras de mi madre: la doctora Caridad Ben logró que “la niña saliera de terapia”, luego de ese “derrame en el pulmón producto de una neumonía”.
Treinta y ocho médicos de la Brigada Henry Reeve llevan un mes de labor en Haití apoyando el trabajo de los más de 570 profesionales de la salud de misión permanente allí
Haití parece haber nacido predestinada a ser una tierra para el desconsuelo. Haití se ha dolido una y otra vez en los últimos 200 años, aunque el mundo parece no dolerse.
No hubo dudas. Hay un pedazo de Cuba esparcido en el mundo que no solo merece, sino que tiene ya el respeto de todos. Así lo demostró la sesión plenaria que inició los debates en el segundo día de Cuba-Salud 2015, dedicada a la colaboración médica cubana y la cooperación Sur-Sur.
El panel, moderado por la viceministra de Salud Marcia Cobas, contó entre otros participantes con los ministros de Salud de Brasil, Angola, Venezuela y Cabo Verde, así como con la viceministra de atención integral de salud del Ecuador, Marisol Ruilova Maldonado.
Si le hubiesen dicho que una misma fecha reuniría más de un simbolismo, y que lo acompañaría toda su vida, el doctor Piter Martínez Benítez quizá no lo hubiese creído. Hay coincidencias así, que marcan a una persona para siempre.
Quizá por ello el 19 de septiembre es en su calendario una jornada especial. “Un día como hoy se creó hace 15 años el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, por idea del Comandante en Jefe, Fidel Castro.
La fe y las convicciones fueron una sola cosa desde entonces… y quizá por ello se antoja que estas líneas partan de un alegato que sellaría la ruta de la nación. Porque el privilegio de pocos tenía que ser de una vez, derecho de muchos, de todos. Así lo haría saber Fidel sin titubeos, frente a un Tribunal en el Palacio de Justicia de Santiago de Cuba.
Un 21 de agosto, pero del año 2005, Hugo Chávez protagonizaba el programa Aló Presidente número 231 desde esta isla, y a su lado Fidel como invitado especial.
Es 21 de agosto del 2005. Es la Plaza Bolívar de la urbanización Villa Bolívar en el municipio de Sandino, Pinar del Río, donde se edificaron unas 150 viviendas por el gobierno venezolano para las familias damnificadas por los huracanes. Hay calor, como es típico de los veranos en esta Isla empecinada, que pare hombres y mujeres tercos.