En estas breves reflexiones sobre ese documento trascendental de nuestra Historia quisiera abordar varias cuestiones que considero esenciales y que responden a los objetivos del evento que nos reúne. De un lado, el que considero significativo y necesario examen de los más esenciales propósitos de aquella extraordinaria pieza de oratoria forense que, increíblemente, era pronunciada desde una pequeña sala del Hospital municipal de Santiago de Cuba, donde se celebraba la vista del juicio oral, con el evidente propósito de que la misma quedara silenciada, tanto en aquel mismo momento, cuanto de modo especial para la posteridad.