BRILLANTE y reflexivo análisis de la política cubana hizo el comandante Fidel Castro, primer ministro del gobierno revolucionario cubano y primer secretario del Partido Comunista de Cuba en el Congreso del partido recién celebrado en la capital cubana. Durante dos días ocupó la tribuna el destacado dirigente para leer su informe que representa un importante documento histórico pues fija la trayectoria de nuestro país desde la temprana época de la colonia española para pasar luego a neocolonia del imperialismo yanqui, hasta su total liberación, después de la lucha de la Sierra y diez y seis años de gobierno revolucionario.
EL ojo vigilante de la Revolución es el pueblo. Su instrumento más idóneo, el Ejército Rebelde. Por esto urge tecnificarlo, hacerlo más científico. Tan dinámico como era en la Sierra y tan audaz y combativo cómo se mostró en la campaña invasora. Ya el comandante Ernesto Guevara, en una conferencia que no ha sido suficientemente divulgada, explicó cómo se organizó este Ejército (sus tareas) en el cual sirvió de aglutinante la reforma agraria, es decir, la lucha por la tierra y, con ella, la lucha por una vida mejor—más humana—para el campesino cubano olvidado y relegado durante largos años de República.