Tomado de
“Zona Rebelde”: La diplomacia española ante la Revolución Cubana
Los grandes inversores azucareros, siguen pensando en la infinita capacidad de corrupción que las inveteradas costumbres del país consienten y hasta imponen; creen que Cuba es un país aparte y que todas las revoluciones terminaron siempre en puro relajo. Pero, en esta ocasión, con Fidel Castro, las cosas son diferentes, pues olvidan que ahora se encuentran frente a un nuevo fenómeno, totalmente inédito, ante una voluntad difícilmente equiparable, capaz de conseguir alcanzar las metas más insospechadas.