Su nombre es un remolino, una palabra clave, un hombre en el que se piensa y del que se habla siempre, así sea para bien o para mal, un abrazo, un gesto, una palabra que nunca se olvida para las personas que lo tuvieron de cerca, el hombre grande que enamoró incluso a sus enemigos.
 
María Ruiz, María Comité, como conocíamos en el barrio a aquella mujer fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas, lo tuvo cerca varias veces, en los congresos de la organización a la que dedicó su vida.