Con el número de expediente 1308, ingresó Fidel Alejandro Castro Ruz en la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana, el 5 de septiembre de 1945. En su matrícula consta que aspiraba a los títulos de Derecho y Contador Público. El hijo de terratenientes de la localidad de Birán, en la provincia de Oriente, había asistido hasta el bachillerato a escuelas religiosas. De la culminación de sus estudios preuniversitarios, data la evaluación que su preceptor escribiera en el anuario del colegio de Belén:
Con estas palabras Fidel Castro calicó certeramente al joven santiaguero que dedicó por entero todas sus energías y pasión, incluso ofrendó su preciada vida al triunfo de la Revolución.
La existencia de Frank Isaac País García, aunque breve, constituye un digno paradigma para la juventud cubana de todos los tiempos; si la estrella que simboliza a la Unión de Jóvenes comunistas llevara otra gura, por derecho propio debía estar allí junto a Mella, Camilo y el Che.
Entre las concepciones estratégicas de Fidel Castro Ruz para organizar la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista estuvo siempre la insurrección armada y la idea de culminarla mediante una huelga general que al paralizar el país impidiera cualquier maniobra del enemigo para llevar a la práctica un golpe de Estado que imposibilitara la toma del poder por el pueblo.
En el «Manifiesto al pueblo de Cuba» en el punto 6 así lo puntualizó: «La Huelga General Revolucionaria como punto culminante y final de la lucha». (1)
Durante su permanencia en el denominado Presi dio Modelo para hombres de Isla de Pinos, Fidel Castro tuvo tiempo para reflexionar acerca de la necesidad de involucrar en el enfrentamiento a Batista a la clase obrera, como un elemento decisivo sin cuyo concurso resultaría más difícil alcanzar los objetivos de su proyecto revolucionario, dentro del que concibió la paralización del país mediante una huelga general en el momento oportuno.