“Nadie tiene seguridad de a dónde van a llegar los precios de los alimentos, cuando la soya se esté convirtiendo en combustible, con la falta que hace en el mundo para producir huevo, para producir leche, para producir carne, y es una tragedia más de las muchas que hay en este momento”.

“Mientras los precios de los alimentos se triplican, las fortunas inmobiliarias y los tesoros de la minoría aristocrática se elevan a millones de millones de dólares”.

“En un futuro bastante próximo no faltarán mercados sino alimentos. Allanemos el camino al intercambio, suprimamos obstáculos, incrementemos el comercio y el desarrollo para que miles de millones de personas subalimentadas en el planeta adquieran la capacidad de compra y el desarrollo técnico y económico que necesitan para sobrevivir”.

“Hoy es cada vez más difícil impedir que la verdad se conozca. Eso lo hemos visto en otras partes del mundo, por eso me parece muy correcto soñar con un mundo futuro distinto a este mundo de hoy, sin explotación, sin opresión, sin dominación; un mundo donde no haya miles de millones de personas sin asistencia médica, sin educación, sin trabajo, sin vivienda, sin alimentos; un mundo en que se deje a los hombres trabajar por su progreso, por su desarrollo, por su bienestar; un hombre que sea capaz de sustentarse y, al mismo tiempo, preservar la naturaleza”.

“Si los robots en manos de las transnacionales pueden reemplazar a los soldados imperiales en las guerras de conquista, ¿quién detendrá a las transnacionales en la búsqueda de mercado para sus artefactos? Así como han inundado el mundo con automóviles que hoy compiten con el hombre por el consumo de energía no renovable e incluso por los alimentos convertidos en combustible, pueden también inundarlo de robots que desplacen a millones de trabajadores de sus puestos de trabajo”.

“El bienestar y la felicidad humana nosotros no sólo los concebimos como bienes materiales: los concebimos como bienes materiales, pero los concebimos también —y muy esencialmente— como bienes morales, como bienes espirituales”.

"El esfuerzo fundamental en la producción de alimentos y el esfuerzo fundamental en la solución de nuestros problemas lo tiene que hacer nuestro propio pueblo; el esfuerzo fundamental en defensa de nuestras ideas y de nuestra independencia lo tiene que hacer nuestro propio pueblo; y si somos agredidos, ha de ser nuestro propio pueblo quien, desde esta trinchera heroica, defienda hasta el último aliento su Revolución y su independencia."

"El mundo necesita una cierta dirección para enfrentar sus actuales realidades.  Somos ya 6 000 millones los habitantes en el planeta.  Es casi seguro que en solo cinco décadas más seamos 9 500 millones.  Garantizar alimentos, salud, educación, empleo, ropa, calzado, techo, agua potable, electricidad y transporte para tan extraordinario número de personas que vivirán precisamente en los países más pobres, será un desafío colosal".

"El derroche y las sociedades de consumo capitalistas en su fase neoliberal e imperialista, están llevando el mundo a un callejón sin salida, donde el cambio climático y el costo creciente de los alimentos, conducen a miles de millones de personas hacia los peores índices de pobreza".

“Considero que todos los pueblos tienen derecho a la paz y al disfrute de los bienes y recursos naturales del planeta. Es una vergüenza lo que está sucediendo con la población en muchos países de África, donde se ven millones de niños, mujeres y hombres esqueléticos entre sus habitantes a causa de la falta de alimentos, de agua y de medicinas”.