El 10 de marzo de 1952, de un portazo, se cerró un capítulo de la historia de Cuba. Fulgencio Batista –quien dos décadas atrás implantó una férrea dictadura y liquidó al Gobierno Revolucionario de apenas cien días surgido en 1933 a la caída de Gerardo Machado- con un puñado de sus antiguos colaboradores se hizo otra vez del poder.
El 6 de octubre se cumplieron cuarenta años de la destrucción en pleno vuelo de un avión civil cubano que estalló cerca de Barbados y aniquiló a 73 personas. Fue el atentado terrorista más grave ocurrido hasta entonces en el Hemisferio Occidental pero aun no se ha hecho justicia. Se cumplen también cuarenta años de impunidad y complicidad.
Los autores intelectuales del horrendo crimen han disfrutado de la protección y la hospitalidad ininterrumpida de los gobernantes norteamericanos, desde Bush padre hasta Barak Obama.