Un mar de fuerza inconmensurable y, a la vez, frágil y silencioso, un mar de sentimientos... Muchos escogieron el llanto como expresión. Otros, aparentemente más fuertes, se mostraron parcos y abstraídos, aunque dejaban ver la fisura en su interior.
Empujando un cochecito, a bordo del cual viajaba su bebé de solo cuatro meses, llegó a la Plaza este lunes Geidy Padrón Blanco, una joven de 30 años que no dudó en subir la pendiente hasta el Memorial, sin descuidar en el proceso sus responsabilidades maternas.