Forja fue Fidel. Primero de sí mismo, hasta ponerse en la ruta existencial como soldado de las ideas, cuyos conceptos perdurables signaron su destino en el torrente de su pueblo, para ser de todos los pobres y excluidos de la Tierra.
 
Por el tiempo histórico que transitó, pocas veces alguien auscultó el horizonte y pudo revelar que el único camino salvador para la humanidad y su casa común, el planeta, sería también la forja de la Revolución, cuyos caminos son insondables, como reza la sentencia bíblica.