La recogida de los muertos luego del asalto al cuartel Moncada se realizó en dos etapas. El ejército se encargó de los suyos apenas concluyó la balacera; en tanto los cuerpos de 33 atacantes fueron retirados pasadas varias horas, tras ser exhibidos en los pasillos y jardines de la instalación, en infame montaje del coronel Alberto del Río Chaviano -a la sazón jefe del regimiento- y sus compinches, para hacer creer a la opinión pública que habían caído en combate.