Aquel histórico Abril de 1961 fue convulso, triste, alegre y redentor. La Revolución cubana casi recién nacía llena de peligrosos enemigos días tras días, hostigada por aire y por mar mediante operaciones filibusteras, acciones sistemáticas de sabotajes a la economía para entorpecer la marcha de una nación que rompió definitivamente sus cadenas.
 
La situación que incluyó siempre una respuesta del pueblo que pagó con vidas de sus mejores hijos mantenía alerta a la dirección del país comandada por su líder histórico Fidel Castro Ruz.