Es conjurar la felicidad y la plenitud de los hombres y las mujeres en el momento irrepetible de la vida diaria, de la construcción de esa vida
 
«Ni a la justa admiración ha de tenerse miedo, porque esté de moda continua en cierta especie de hombres el desamor por lo extraordinario», alertaba José Martí. «La normalidad no gusta de los grandes», advertía Fernando Martínez Heredia.
 

Sin percatarse, pasa de extranjero a parte de una guerrilla y, de periodista «imparcial», a recibir una orden de Fidel
 

Después de mucho tiempo postergándolo, termino de leer el texto probablemente más famoso del periodista argentino Jorge Ricardo Masetti, y no hago más que pensar en aquel fragmento de la canción de Silvio Rodríguez que certifica: «La prisa lleva maravilla y lleva error, / pero viajamos sobre rueda encabritada [¿la historia?]; / he despertado en el ojo del ciclón, / cuento millones de agujeros en el alma».
 

En las cercanías de Soplillar, un pueblecito entre Girón y Playa Larga, en la Ciénaga de Zapata, existe un Memorial que, mientras funciona como biblioteca, revive en sí la cena de nochebuena de 1959. Para los carboneros de entonces, no solo fue la primera comida navideña del periodo revolucionario; tuvieron la sorpresa y el placer de compartirla con Fidel Castro Ruz.