Fue también una estrella quien lo puso allí. Tenía aún en los zapatos el polvo de los caminos que anduvo en motocicleta durante su aventura de conocer la América donde había nacido. Todavía no se cubría el pelo con una boina iluminada en el centro; pero era mucho más que el joven argentino flacucho, desgarbado y a medio vestir que miraba con ojos de apuro al abogado de 30 años que se abrochaba el saco en medio de una habitación desordenada.
Bajaron las escaleras de la entrada del presidio con la certeza de que empezaba una etapa determinante en la lucha. Durante 22 meses, desde octubre de 1953 hasta aquel 15 de mayo de 1955, Fidel Castro y muchos de los asaltantes al cuartel Moncada habían permanecido tras las rejas en Isla de Pinos, pero gracias al enérgico empuje del pueblo, ese mediodía respiraron al fin los aires de la libertad.
El volumen es una aproximación a los métodos y estilo de trabajo del Comandante en jefe a través de 11 capítulos que muestran el pensamiento y actuar del líder de la Revolución Cubana para conducir los destinos del país. El libro cuenta con prólogo del primer secretario del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel.
«Nunca habrá hombre grande sin causa grande. Nuestros periodistas tienen una gran causa, la tienen bien definida y la comprenden perfectamente bien». Así dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro en 1999, y para que siga viva su memoria, la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) reafirmó sus palabras este viernes durante una ceremonia solemne en el Memorial José Martí.