Alta y ancha Cuba, cuero de hierro y sudor inmortal, pequeña
isla inmensa a la cabeza de Indoamérica, hacha del mundo
y pájaro-sol,
un terrón de azúcar colosal, rodeado de pirañas y tiburones
que babean la lengua de Shakespeare, ciñe tu cabeza de
ciruela del cosmos, y tus riñones ateridos e incendiados
como el dolor eterno del hombre,
flor del Caribe, reina del tabaco, cruz del Oriente, cómo relam-
paguea encima del futuro tu ojo de oro, gran palmera.