Con el triunfo de la Revolución cubana, el primero de enero de 1959, el Gobierno Revolucionario quedó, oficialmente, bajo la dirección de un Consejo de Ministros, encabezado por el doctor Manuel Urrutia Lleó y el doctor Miró Cardona. Ninguno de los dos comprendió ni asimiló el verdadero sentido de la Revolución.
 
Cuarenta y siete días después del triunfo de la Revolución, exactamente en horas de la tarde del 16 de febrero, el Jefe de la Revolución, se vio obligado a asumir, solicitado por sus compañeros, el cargo de Primer Ministro.
 

Recordar a Fidel es apropiarse de sus ideas y convertirlas en realidad, es adueñarse de su ejemplo y actuar como él, es continuar la obra que él inició y dirigió