“Lo que fue sedimentado con sangre debe ser edificado con ideas”. Así remarcaba Fidel Castro la importancia del texto que había enviado de forma clandestina a Haydée Santamaría y Melba Hernández desde el Presidio Modelo de la Isla de la Juventud de Cuba tras fracasar en su asalto al cuartel de Moncada de Santiago de Cuba y al Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo.