esde medios ubicados en Cuba y al norte de ella, el odio se pasea, creyéndose inmune e impune; leve, enconado, o violento, como el caso del ataque denunciado a la sede de la Embajada de Cuba.
De quien utilizó el rifle de asalto y disparó contra la sede durante la madrugada, ha sido revelado ya su nombre, edad y lugar de residencia, aunque no se dicen las "motivaciones". Es sencillo concluir que fue el odio quien haló el gatillo.