"Aprendió en la legendaria ciudad rodeada de montañas y volcanes a ser lo que fue:  un genio de las artes plásticas, un gladiador de la dignidad humana y un profeta del porvenir.  Puso su patrimonio a disposición del Ecuador, de América y del mundo".

"Guayasamín quiso legar a su etnia indígena y a su pueblo mestizo y multirracial una obra perdurable".

"Guayasamín fue tal vez la persona más noble, transparente y humana que he conocido.  Creaba a la velocidad de la luz, y su dimensión como ser humano no tenía límites. De las conversaciones con él aprendí mucho;  enriquecieron mi conciencia sobre el drama terrible de la conquista, la colonización, el genocidio y las injusticias cometidas contra los pueblos indígenas de este hemisferio:  un dolor lacerante que llevaba en lo más hondo de sus sentimientos.  Era muy conocedor de la historia de aquel drama".