Solo tenía dieciséis años cuando vi por primera vez a Fidel Castro. Era 1983.Se encontraba en la India en calidad de presidente saliente del Movimiento de Países No Alineados (MPNA), y su cometido en la 7.a reunión del MPNA era ceder la presidencia a Indira Gandhi, la primera ministra de la India. Cuando Castro y Gandhi se encontraron en la sede de la conferencia, él rompió el protocolo y la envolvió en un fuerte abrazo.

En diciembre de 1998, Fidel Castro se dirigió al VII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas en La Habana, Cuba, un año después del catastrófico “fracaso del mercado” en Asia, cuando las finanzas globales abandonaron la región y dejaron tras de sí desiertos económicos que se extendían desde Corea hasta Malasia. “El mundo se está globalizando rápidamente”, dijo Castro a la juventud cubana, y esta globalización es “un orden económico mundial insostenible e intolerable” basado en el canibalismo de la naturaleza y el embrutecimiento de la vida social.