El cineasta Santiago Álvarez se encontraba inmerso en la realización del documental La guerra necesaria (1980), cuando invitó a Fidel Castro a conocer a Salustiano Leyva, un anciano que a los once años conoció a José Martí unas horas después de su desembarco, junto al Mayor General Máximo Gómez, por Playita de Cajobabo.