“Mientras los precios de los alimentos se triplican, las fortunas inmobiliarias y los tesoros de la minoría aristocrática se elevan a millones de millones de dólares”.

“(…) en ese país solo excepcionalmente un hombre puede llegar al Parlamento sin grandes recursos, o con los recursos que les puedan dar los amigos, gente modesta; pero los grandes caudales de miles de millones que se gastan en esas elecciones es dinero de las grandes empresas, de los grandes negocios, es dinero de la gente rica. Y si no tienen esos recursos no pueden salir electos ni senadores, ni representantes, ni para cargos de gobernadores u otros poderes ejecutivos; quiero decir gobernadores, o alcaldes, o presidentes, o vicepresidentes.

“Nuestras elecciones son la antítesis de las que tienen lugar en Estados Unidos, no un domingo, sino el primer martes de noviembre. Allí lo primero es ser muy rico, o contar con el apoyo de mucho dinero. Después, invertir sumas enormes en publicidad, que es experta en lavado de cerebros y reflejos condicionados. Aunque hay honrosas excepciones, nadie puede aspirar a ningún cargo importante si no dispone de millones de dólares”.

"El imperio dominó al mundo más por la economía y la mentira que por la fuerza. Había obtenido el privilegio de imprimir las divisas convertibles al finalizar la Segunda Guerra Mundial, monopolizaba el arma nuclear, disponía de casi todo el oro del mundo y era el único productor en gran escala de equipos productivos, bienes de consumo, alimentos y servicios a nivel mundial."