“Nosotros consideramos que el concepto de libertad de creencias religiosas, es una parte muy crítica e integral de la totalidad de los derechos que describimos como derechos humanos, y le hemos dado un lugar especial dentro del marco de esos derechos”.
“(…) para mí lo más sagrado que hay es el pensamiento del hombre, su derecho a pensar libremente y a crecer en una religión o en otra, señores, es una conquista de nuestra Patria el principio de la libertad de culto y el respeto a todas las religiones, a todas las creencias, a todas las ideas, a todos los credos; esta es precisamente nuestra posición democrática (…)”
"Creo que el respeto a los sentimientos religiosos no tiene que ver con una sola religión, tiene que ver con todas, tiene que ver con miles de millones de seres humanos, miles de millones."
“Nosotros, como revolucionarios, tenemos que consagrarnos igual o más. Nosotros no lo hacemos por un sentimiento religioso, pero para nosotros la justicia es una religión; para nosotros la libertad, el bienestar de nuestros compatriotas es una religión, la independencia es una religión, la patria es religión. Es decir, todo, revolución, patria, independencia, justicia social, el socialismo es para nosotros como una religión. ”
"Vean cómo a partir de sus principios y sus profundas convicciones religiosas llega a conclusiones similares a nuestras conclusiones, y cuán alentador resulta escuchar esto en boca de ciudadanos norteamericanos, de pastores norteamericanos."
"El nos contaba que reflexionaba mucho en los días del ayuno, y nosotros reflexionábamos también mucho, y muy intensamente, en los breves minutos que nos habló. Podríamos repetir lo que él dijo con relación al no creyente, cuando dijo que en su iglesia le gustaría tener 50 no creyentes como aquel. Del mismo modo, qué honor tan grande sería para nosotros tener en nuestras filas mucha, muchísima gente como Lucius Walker; creyentes como Lucius Walker."
"Siempre, independientemente de filosofías, pongo el ejemplo del cristianismo por lo que luchó y lo que sufrió, desde aquellos doce apóstoles que empezaron a regar por el mundo doctrinas de amor y de justicia, hasta los miles o quién sabe cuántos incontables hombres y mujeres que murieron defendiendo su fe. Si hoy hay cristianismo es porque hay cristianos que supieron morir en la cruz, es porque hay cristianos que supieron morir devorados por los leones antes que renunciar a sus ideas."
"Su acusación contra los revolucionarios internacionalistas cubanos, utilizando el sobrenombre Fidel para identificar a uno de ellos capaz de “torturar a un prisionero hasta la muerte”, carece de la más mínima ética.
Me permito recordarle, señor McCain: Los mandamientos de la religión que usted practica prohíben la mentira. Los años de prisión y las heridas que recibió como consecuencia de sus ataques a Hanoi no lo excusan del deber moral de la verdad."