“Estamos conscientes de que estamos defendiendo ideas justas, causas justas; estamos conscientes de que estamos defendiendo también a nuestros hermanos de América Latina”.

"No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos. Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América Latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza, deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales.

"Cuba continuará cooperando con los programas de salud, educación y el desarrollo social de los países hermanos que, a pesar de obstáculos, avances y retrocesos, serán cada vez más irreductiblemente libres."

"El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano, sobre todo cuando no está movido por interés material alguno."

"A pesar de que nosotros somos un país pobre y somos un país subdesarrollado, pero consideramos nuestra obligación más sagrada cooperar con otros pueblos que están menos desarrollados y son más pobres que nosotros. Ese es un principio sagrado de la Revolución Cubana, eso es lo que nosotros llamamos el internacionalismo, porque consideramos que todos los pueblos somos hermanos y que antes que la patria está la humanidad".

"La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada uno de los demás. Por eso el dolor es de todos, el luto es de todos, pero la invencible y poderosa fuerza de millones de personas es nuestra fuerza.

“Muchos esperaron en vano durante años la noticia de que la Revolución había dejado de existir. Nuestro pueblo resistió inconmovible. La proeza sin precedentes que fue capaz de realizar nos llena de legítimo orgullo. Nada impidió las extraordinarias conquistas sociales alcanzadas que hoy son objeto de admiración por todas las personas honestas del mundo. Nada impidió las páginas escritas con letras de oro en el libro de la historia del internacionalismo y la solidaridad entre los pueblos. Nada podrá borrar el ejemplo que hemos dado al mundo.

"Deseo solo hacer constar mi solidaridad con el heroico pueblo que defiende el último jirón de lo que fue su patria durante miles de años."

“Sin esos años que dispusimos para educar, sembrar ideas, conciencia, sentimientos de profunda solidaridad en el seno del pueblo y un generoso espíritu internacionalista, nuestro pueblo no habría tenido fuerzas para resistir.”