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Hasta Chris se muestra respetuoso con Fidel, se aleja, no fuese a molestarle en su convalecencia. Ya ven, inclusive los ciclones son más deferentes que algunas personas que muestran regocijo ante los males ajenos, sobre todo porqué, en esta ocasión, quién está delicado es el Comandante.
Se atribuye a Fidel haber dicho que la revolución no necesita abogados, pero se gradúa de abogado y su primera batalla contra la tiranía de Batista es jurídica: demanda al déspota por violar la Constitución. Mucho ríen los jueces cuando le rechazan la demanda. Fidel ríe mejor: tiene en el bolsillo la prueba de que ha agotado los medios legales, y la segunda lección: No se puede cambiar el juego siguiendo las reglas del juego. Toma un fusil, y asalta el cuartel Moncada.
En su cabeza y hasta en sus manos, los números no son simples piezas de cálculo. Son, en cualquier caso, elementos de la operación matemática indispensable y exacta para que lo poco dé mucho, para probar que en la tierra hay panes y peces para todos y que la distribución justa no es solo moralmente necesaria, sino materialmente posible.
«La primera vez que estuve cerca de Fidel fue el 28 de enero de 1990. El Comandante decidió, después de la Marcha de las Antorchas, quedarse en el Parque Central a escuchar el concierto con el que Sara González y yo poníamos punto final al desbordante desfile. Entonces, subió al escenario y mi primer impulso, nervioso, fue poner distancia», rememora ahora, 16 años después, el cantautor Amaury Pérez Vidal mientras no se detiene en su rol de organizador de la Cantata por la Patria que, convocada por la Unión de Jóvenes Comunistas y el Ministerio de Cultura, tendrá lugar hoy, a las 8:30 p.m., en...
Para las cubanas y cubanos, Fidel ha representado siempre la esperanza. En un tiempo fue la esperanza de una Cuba independiente y plena de justicia social. En nuestros días —ya que hemos decidido en la Isla nuestro destino de nación libre como una conquista irrevocable y hemos alcanzado los más importantes derechos humanos—, Fidel sigue siendo la esperanza de esas grandes mayorías del planeta, abandonadas en el abismo de la pobreza y la marginación.
Estas reflexiones nacieron inspiradas en el diálogo sostenido con uno de esos hombres que ha “disfrutado del privilegio de acompañarle” momentos...
Refiriéndose a un visitante extranjero al que había acompañado durante una semana en una gira por el interior de Cuba, Fidel Castro dijo: «Cómo hablará ese hombre, que habla más que yo». Basta conocer un poco a Fidel Castro para saber que era una exageración suya, y de las más grandes, pues no es posible concebir a alguien más adicto que él al hábito de la conversación. Su devoción por la palabra es casi mágica. Al principio de la Revolución, apenas una semana después de su entrada triunfal en La Habana, habló sin tregua por la televisión durante siete horas. Debe ser un récord mundial.
Conocí a Fidel en Managua, la noche del 19 de julio de 1980, primer aniversario de la Revolución Sandinista. Lula y yo estábamos en casa de Sergio Ramírez cuando él llegó a reunirse con empresarios nicaragüenses. Nos saludamos y se refugió en la biblioteca. Eran las dos de la madrugada cuando el padre Miguel D'Escoto, canciller de Nicaragua, nos preguntó si estábamos interesados en conversar con el Comandante. El diálogo se extendió hasta las seis de la mañana, observado por Chomi Miyar, atento a las fotografías y un Manuel Piñeiro soñoliento, desplomado sobre su espesa barba que servía de...
Como anunció el sábado, al lanzar su candidatura presidencial, Chávez vino a La Habana a festejar el cumpleaños 80 de su hermano Fidel. Raúl lo recibió en el aeropuerto y lo estrechó en el abrazo de un pueblo que le agradece al líder amigo su grandeza humana y actitud solidaria.
En noviembre de 1961, la administración norteamericana engendró un nuevo proyecto denominado Operación Mangosta, cuya ejecución se extendería durante 1962. Este incluyó todas las formas posibles de agresión: bloqueo económico, aislamiento político diplomático, subversión interna, intentos de asesinatos de líderes cubanos –particularmente el de Fidel Castro-, guerra psicológica y finalmente, invasión militar.
Durante mis casi once años de encierro en una celda de Somalia, un tema desbordaba mi realidad con matices desenfrenados. Más que la soledad con sus dementes consecuencias; más que la desesperación de un calabozo oscuro, carente de toda bondad material; más que las consecuencias de la agonía de hombres sometidos a salvajes torturas a tres metros de distancia, había enfoques espirituales que remontaban mis esperanzas a mi querida patria y, sobre todo, a la garantía de que mis dirigentes, y en especial el Comandante en Jefe, el mismo que me había enseñado a ser internacionalista, estuvieran...
Refiriéndose a un visitante extranjero al que había acompañado durante una semana en una gira por el interior de Cuba, Fidel Castro dijo: "Cómo hablará ese hombre, que habla más que yo". Basta conocer un poco a Fidel Castro para saber que era una exageración suya, y de las más grandes, pues no es posible concebir a alguien más adicto que él al hábito de la conversación.
El terror mediático es una forma de guerra mediante las armas de la desinformación, el silencio y la mentira, todas empleadas organizadamente, con el objetivo de mantener el engaño de los pueblos y así poder ejercer dominio a favor de los poderosos. Además, sus inspiradores y ejecutores reclaman el “derecho” a la impunidad sobre la base de una supuesta libertad de prensa adquirida con el dinero, desvirtuando con ello ese principio constitucional alcanzado con el sacrificio y el heroísmo de los integrantes de las sociedades proclamadas como Estados. Es decir, se pretende realizar el...