La tarea que realizan los compañeros en Haití es un producto de la conciencia.  Por eso me atrevo a hablar de la conciencia, porque he visto que la conciencia hizo posible la Revolución, hizo posible la resistencia, independientemente de las críticas que nos hagan o de los errores que podamos cometer, porque ninguna obra humana es perfecta. No tememos lo más mínimo a hablar de errores, porque lo que no tiene perdón es lo que se hace conscientemente en perjuicio de los demás.
Recordando la consigna de ustedes, que tiene, a mi juicio, un especialísimo valor: “Aprende de las guerras pasadas para construir un futuro de paz”, sin duda que esta es una frase que tendría significado siempre, pero en este momento lo tiene más que nunca; me atrevería a decir, sin temor a equivocarme, que nunca en la historia de la humanidad hubo un momento tan peligroso como este.
Para ellos la única forma de evitar el uso de las armas nucleares es eliminándolas. El pueblo norteamericano, ubicado en lugar privilegiado del planeta, que le permite disfrutar los más altos niveles de vida y riquezas en el mundo a pesar de los increíbles derroches de recursos no renovables, debiera ser el más interesado en la información que le ofrecen los científicos. ¿Cuánto espacio dedican a esa tarea los medios masivos de comunicación?
Francia es la tercera potencia nuclear del planeta, y que Sarkozy tenía también un maletín con las claves para lanzar una de las más de 300 bombas que posee. ¿Acaso tiene algún sentido moral y ético lanzar un ataque sobre Irán, al que condenan por la supuesta intención de fabricar un arma de este tipo? ¿Dónde está la cordura y la lógica de esa política?La ausencia de la verdad y la prevalencia de la mentira es la mayor tragedia en nuestra peligrosa era nuclear. 
A partir del 7 de septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU analizará si Irán ha detenido su programa nuclear.  Si conforme a la letra de la última Resolución, Estados Unidos o Israel intentan inspeccionar un mercante iraní en aguas internacionales, tendrán que usar la fuerza. Es el punto donde nos encontramos en estos momentos, sin duda, inciertos.
Estamos viviendo un momento excepcional de la historia humana. A partir de un período en que ésta se dividía en Historia Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. No aquella que estudiábamos en la escuela hace tres cuartos de siglo, sino de la que Carlos Marx genialmente calificó como la prehistoria. Ello sería consecuencia del increíble desarrollo de las fuerzas productivas, aportada por la ciencia y la tecnología, y su impacto en la conciencia y la vida material de nuestra especie.
Si me preguntaran quién es el más conocedor del pensamiento israelita, respondería sin vacilar que es Jeffrey Goldberg. Incansable periodista, capaz de reunirse decenas de veces para indagar sobre el pensamiento de un líder o un intelectual israelita.No es neutral, desde luego, es pro israelita sin vacilación alguna. Cuando alguno de ellos no está de acuerdo con la política de ese país tampoco lo es en término medio.Para mi objetivo, lo que interesa es conocer el pensamiento que guía a los principales líderes políticos y militares de ese Estado.
Después de publicadas las dos Reflexiones sobre el libro del escritor Daniel Estulin, titulado “La verdadera historia del Club Bilderberg”, el autor envió un mensaje solicitando entrevistarse conmigo. Deseaba que antes del encuentro leyera un capítulo importante de su nuevo libro que está por publicar y debía ser traducido del inglés. Ayer me lo entregaron ya traducido en Cuba. Su contenido es espectacular y merece ser analizado en sus aspectos esenciales.
Me avergüenza ser desconocedor del tema, que ni siquiera había oído mencionarlo. De lo contrario, habría comprendido mucho antes que los riesgos de una guerra nuclear eran mucho más graves de lo que imaginé. Suponía que el planeta podía soportar el estallido de cientos de bombas nucleares al calcular que, tanto en Estados Unidos como en la URSS, se habían realizado incontables pruebas a lo largo de años. No había tomado en cuenta una realidad bien sencilla: no es lo mismo hacer estallar 500 bombas nucleares en 1 000 días, que hacerlas estallar en un día.
He planteado la idea, no de que Obama sea poderoso o superpoderoso; él prefiere jugar básquet o pronunciar discursos; le han otorgado además el Premio Nobel de la Paz. Michael Moore lo exhortó a que ahora se lo ganara. Tal vez nunca nadie se imaginó, y él menos que nadie, la idea de que en esta etapa final del año 2010, si acata las instrucciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a lo que tal vez lo exhorte con firmeza un surcoreano llamado Ban Ki-moon, será responsable de la desaparición de la especie humana.
Me inquieta el futuro, pero también creo cada vez más que la solución está al alcance de nuestras manos, si logramos hacer llegar la verdad a un número suficiente de personas entre los miles de millones que pueblan el planeta.
Se queda uno frío, cuando ve hasta qué punto la educación puede ser deformada y prostituida, en un país que cuenta con más de 8 000 armas nucleares y los más poderosos medios de guerra en el mundo.