"Las guerras entre las potencias no parecen ser ya la solución posible a las grandes contradicciones, como lo fueron hasta la segunda mitad del siglo XX; pero, a su vez, han incidido de tal forma sobre los factores que hacen posible la supervivencia humana, que pueden poner fin prematuramente a la existencia de la actual especie inteligente que habita nuestro planeta."

“Nuestra Revolución pudo presentarse en el mundo como un modelo de revoluciones; la caballerosidad del Ejército Rebelde para con el enemigo no tuvo precedentes en la historia de las revoluciones y de las guerras; millares de prisioneros cayeron en nuestras manos, cientos de heridos fueron atendidos por nuestros médicos; en dos años y un mes de guerra ni un solo prisionero fue golpeado.”

“El racismo, la discriminación racial y la xenofobia constituyen un fenómeno social, cultural y político, no un instinto natural de los seres humanos; son hijos directos de las guerras, las conquistas militares, la esclavización y la explotación individual o colectiva de los más débiles por los más poderosos a lo largo de la historia de las sociedades humanas”.

"El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia."

“La ridícula pretensión de imponer soluciones por la fuerza es incompatible con todo razonamiento civilizado y los principios esenciales del derecho internacional.”

“La solidaridad entre los individuos es inseparable de la solidaridad entre los pueblos, de la misma manera que el egoísmo capitalista es inseparable del individualismo, es inseparable del nacionalismo, es inseparable de las ambiciones imperiales y de las guerras de agresión y de rapiña.”

“Es importante que el pueblo sepa desde hoy y comprenda que la Revolución no podrá ser tarea de un día, ni de dos, ni de tres; que nuestros males no encontrarán solución de la noche a la mañana; que será preciso trabajar mucho; que al igual que la guerra no se ganó en un día, […], la Revolución tendrá que realizarse también paso a paso, poco a poco y sin otra divisa también que la del triunfo.”

"La retirada final de Viet Nam fue desastrosa. Un ejército de medio millón de hombres entrenados y armados hasta los dientes no pudo resistir el empuje de los patriotas vietnamitas. Saigón, la capital colonial, actual Ho Chi Minh, fue abandonada de forma bochornosa por los ocupantes y sus cómplices, algunos de ellos colgados de los helicópteros. Estados Unidos perdió más de 50 mil valiosos hijos, sin contar los mutilados. Había gastado 500 mil millones de dólares en aquella guerra sin impuestos, siempre de por sí desagradables.