“Por primera vez, en ese apartado punto de la geografía africana, la sangre de cubanos y angolanos se unió para abonar la libertad de aquella sufrida tierra. Fue en ese momento cuando Cuba, en coordinación con el presidente Neto, decidió el envío de tropas especiales del Ministerio del Interior y unidades regulares de las FAR en completa disposición combativa, trasladas por aire y mar para enfrentar la agresión del apartheid.

“La noble y extraordinaria idea de la solidaridad y el internacionalismo no existe en el mundo capitalista desarrollado y rico. Tales ideas solo pueden surgir del corazón de una sociedad que lucha por la hermandad entre los hombres y los pueblos, que lucha por la justicia en el mundo. Esa ha sido hasta hoy y será siempre nuestra conducta futura, porque confiamos en el pueblo”.

“Yo les recordaba a los obispos que si la Iglesia tiene misioneros, nosotros tenemos a los internacionalistas. Si ustedes aprecian ese espíritu de sacrificio y otros valores morales, esos son los valores que nosotros exaltamos, dignificamos, y tratamos de llevar a la conciencia de nuestros compatriotas”.

“En todas partes donde estuvieron los internacionalistas cubanos fueron ejemplo de respeto a la dignidad y la soberanía del país. La confianza ganada en el corazón de esos pueblos no es casual, fue fruto de su intachable conducta. Por ello, en todas partes quedó el recuerdo de nuestro ejemplar desinterés y altruismo”.

“El nombre de Cuba pasará a la historia por lo que en los campos de la educación, la cultura y la salud ha hecho y está haciendo por la humanidad en la época más difícil que ha conocido nuestra especie”.

“(…) el sentimiento del deber de solidaridad internacional se fue arraigando desde el principio y ha llegado a ser una de las cuestiones esenciales, uno de los elementos esenciales de la educación y de la conciencia revolucionaria de nuestro pueblo. Por eso nuestro pueblo siente tan hondamente la solidaridad, la admiración y el apoyo hacia los pueblos que luchan por su liberación”.

“¡Gloria a esa juventud, a los nuevos salvadores de vidas, que elevan la noble profesión de médicos a los más altos niveles de consagración y ética que ha conocido el mundo! Ellos encarnan el tipo de médicos que miles de millones de personas pobres requieren con desesperada urgencia”.

“Sin internacionalismo, es decir, sin solidaridad entre los pueblos, no se puede predicar la solidaridad en el seno del pueblo, la solidaridad entre los individuos.  Cuando se quiere medir desde un punto de vista revolucionario a un país, hay que analizar en primer término su espíritu internacionalista”.

"Debemos prepararnos a cumplir nuestros deberes con los demás pueblos, sin lo cual nuestro concepto de la solidaridad humana quedaría enmarcado en la esfera minúscula de nuestras fronteras nacionales y de nuestros intereses nacionales".

"Hoy somos tan internacionalistas como antes. Sería mejor decir que somos más, porque hoy, defendiendo nuestra tierra, estamos defendiendo a miles de millones de personas en el mundo. Digamos, estamos defendiendo valores que pertenecen a la humanidad".