“Si se trata de defender esos principios, si se trata de defender la independencia y el papel propio, prestigioso, solidario y cada vez más constructivo e influyente en la vida internacional de los no alineados, para que se escuche la voz enérgica y justa de nuestros pueblos, Cuba estará en la primera línea de la defensa de estos principios”.

“Si patria es humanidad, como sentenció Martí, somos ciudadanos del mundo y hermanos de todos los pueblos del planeta”.

“Nuestro país acumula una larga experiencia en la protección del pueblo en caso de desastres, epidemias y plagas u otras situaciones similares de carácter natural, accidental o intencional. Está igualmente probada nuestra invariable política de cooperación con otros pueblos”.

“Los cientos de miles de cubanos que cumplieron misiones internacionalistas militares o civiles, contarán siempre con el respeto de las presentes y futuras generaciones. Ellos multiplicaron muchas veces las gloriosas tradiciones combativas e internacionalistas de nuestro pueblo”.

“Nosotros tenemos el concepto de que el internacionalismo es la esencia mejor del socialismo. Sin internacionalismo, es decir, sin solidaridad entre los pueblos, no se puede predicar la solidaridad en el seno del pueblo, la solidaridad entre los individuos. Cuando se quiere medir desde un punto de vista revolucionario a un país, hay que analizar en primer término su espíritu internacionalista”.

“Nuestra colaboración con la hermana República de Angola en momentos difíciles ayudó a preservar la independencia, (…) les dio tiempo para organizar, para desarrollar sus propias fuerzas armadas y para contar hoy con un numeroso y aguerrido contingente de combatientes, un numeroso y aguerrido contingente de cuadros y una fuerza real que los hace capaces de cumplir dificilísimas misiones de combate en la lucha contra las bandas mercenarias y en la lucha contra los fascistas sudafricanos”.

“(…) ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo”.

“El imperio no pudo alcanzar sus propósitos de desmembrar Angola y escamotear su independencia. Lo impidió la heroica y larga lucha de los pueblos de Angola y de Cuba”.

“Por primera vez, en ese apartado punto de la geografía africana, la sangre de cubanos y angolanos se unió para abonar la libertad de aquella sufrida tierra. Fue en ese momento cuando Cuba, en coordinación con el presidente Neto, decidió el envío de tropas especiales del Ministerio del Interior y unidades regulares de las FAR en completa disposición combativa, trasladas por aire y mar para enfrentar la agresión del apartheid.

“(…) la solidaridad con Cuba crece y es evidente en muchos campos, y no podemos defraudar jamás las esperanzas que han puesto en nosotros tantos millones de personas en el mundo. Nuestra responsabilidad es muy grande no solo con nuestro propio pueblo, sino con todos los pueblos del mundo y, especialmente, con los pueblos del Tercer Mundo”.