Discursos
A pesar de la distancia y las diferencias culturales, no son pocos los puntos de contacto entre Cuba y Malasia. Nos une la historia compartida de un pasado colonial, la común condición de países subdesarrollados que se han propuesto alcanzar el desarrollo de sus pueblos, la clara percepción de los graves peligros que amenazan hoy al Tercer Mundo, la misma decisión de resistir al sacrificio de nuestra identidad y autodeterminación en aras de una globalización de signo injusto y peligroso.
Hoy el concepto de nuestro pueblo sobre los pioneros no es el concepto del primer congreso o del segundo congreso. Antes todos veíamos con mucho cariño a los pioneros, sus padres, la población, la nación, y hoy los pioneros son la admiración, el orgullo de los familiares de todos ustedes, de los familiares de todos los niños y de la Revolución (Aplausos); admiración y orgullo que significan grandes esperanzas y un aliento incomparable.
"Quien tenga patria, que la honre: y quien no tenga patria, que la conquiste: ésos son los únicos homenajes dignos de Bolívar." Yo no merezco el inmenso honor de la Orden que ustedes me han otorgado en la tarde de hoy. Sólo en nombre de un pueblo que con su lucha heroica frente al poderoso imperio está demostrando que los sueños de Bolívar y Martí son posibles, la recibo. No hay nada comparable al privilegio de haberme permitido dirigirles la palabra en este lugar sagrado de la historia de América.
Afortunadamente, Brasil es un país con tecnología desarrollada, que puede ser de enorme utilidad al desarrollo industrial de otros pueblos latinoamericanos. Pero él bromeó, a título de mis 75 años, de los cuales ya yo me había olvidado, porque dije el otro día que cumplir 75 años en la patria de Bolívar es como volver a nacer (Aplausos), y yo les aseguro que he vuelto a nacer hoy y en estos días con todo lo que he visto.
El racismo, la discriminación racial y la xenofobia constituyen un fenómeno social, cultural y político, no un instinto natural de los seres humanos; son hijos directos de las guerras, las conquistas militares, la esclavización y la explotación individual o colectiva de los más débiles por los más poderosos a lo largo de la historia de las sociedades humanas.
Los crímenes que se cometen en nuestro mundo contra la inmensa mayoría de los pueblos, que somos nosotros, son mucho más graves que lo que parecen. Si se habla de madres que mueren, cuando en Europa mueren 30 o menos por cada 100 000 partos, en el Tercer Mundo, aunque no es igual en todas las regiones, mueren 500, y hay países en que mueren 1 500. Con relación a los niños, por cada 173 niños que mueren antes de cumplir los 5 años, en Europa mueren 6. ¿Cuántos niños estamos matando todos los días por todas esas causas?
Ninguno de los actuales problemas del mundo se puede resolver por la fuerza, no hay poder global, ni poder tecnológico, ni poder militar que pueda garantizar la inmunidad total contra tales hechos, porque pueden ser acciones de grupos reducidos, difíciles de descubrir, y lo más complicado, aplicados por gente suicida. De modo que el esfuerzo general de la comunidad internacional es poner fin a una serie de conflictos que andan por el mundo, cuando menos en ese terreno; poner fin al terrorismo mundial , crear una conciencia mundial contra el terrorismo.
Las bases, la concepción, los propósitos verdaderos, los ánimos y las condiciones para tal guerra se han ido estableciendo precipitadamente en los últimos días. Nadie podría afirmar que era algo no pensado desde hace rato, que esperaba una oportunidad. Aquellos que después del llamado fin de la guerra fría continuaron armándose hasta los dientes y desarrollando los más sofisticados medios para matar y exterminar seres humanos, eran conscientes de que la inversión de fabulosas sumas en gastos militares les daría el privilegio de imponer un dominio completo y total sobre los demás pueblos del...
En la tensa situación actual, nadie puede escribir un discurso horas antes de pronunciarlo sin correr el riesgo de que sea ya tarde. Corro también el riesgo de parecer demasiado optimista, sin serlo en absoluto. Cumplo, sin embargo, el deber de decir lo que pienso. La conmoción unánime que en todos los pueblos del mundo causó el demencial ataque terrorista del 11 de septiembre contra el pueblo norteamericano, que pudo ser presenciado en vivo a través de las imágenes de televisión, creó las condiciones excepcionales para erradicar el terrorismo sin desatar una inútil y tal vez interminable...
No es mucho pedir que se haga justicia con los profesionales del terrorismo que desde el propio territorio de Estados Unidos no han cesado de aplicar sus deleznables métodos contra nuestro pueblo para sembrar terror y destruir la economía de un país hostigado y bloqueado, desde cuyo territorio no ha salido nunca un artefacto terrorista, ni siquiera un gramo de explosivos para hacerlo estallar en Estados Unidos.
La crisis económica no es consecuencia de los ataques del 11 de septiembre y de la guerra contra Afganistán. Esto solo podría afirmarse por ignorancia o por interés de ocultar su verdadera causa. La crisis es consecuencia del estruendoso e irreversible fracaso de una concepción económica y política impuesta al mundo: el neoliberalismo y la globalización neoliberal.
Cuando triunfa la Revolución, en Cuba, como en el resto del Caribe y de América Latina, que sufrían la pobreza y el subdesarrollo, muchas personas aspiraban a emigrar en busca de empleos más remunerados y de mejores condiciones de vida material que en sus propios países sometidos a siglos de explotación y saqueo nunca habrían podido encontrar. Hasta 1959 las visas que se otorgaban a los cubanos eran sumamente restringidas. Las puertas entonces, por razones obvias, se abrieron de par en par. Así se fueron creando importantes asentamientos de origen cubano en Estados Unidos. La inmensa mayoría...